Empleando un lenguaje sencillo, sin pretensiones y con un claro sentido descriptivo, Escudos nobiliarios de Ontinyent nace fruto de las muchas averiguaciones de su autor, que con una dilatada inclinación histórica, entresaca de su numerosa colección fotográfica, realizada por él mismo a lo largo de más de seis décadas, aquellas fotografías que ha considerado más interesantes. J. Rafael Bernabeu Galbis nos muestra, en una visión equilibrada,  una panorámica histórica de muchas de las familias nobles que dejaron sus enseñas heráldicas a su paso por Ontinyent.
Con esta exposición de los distintos escudos nobiliarios, el autor nos presenta los numerosos hallazgos bibliográficos, que gracias a una intensa investigación, ilustran al lector en la historia de los poseedores de estos emblemas heráldicos.

Los numerosos y magníficos iconos fotográficos que ilustran la obra son poco conocidos, tanto por su significación como por su alcance histórico, y pueden ser motivo para aclarar una parte muy interesante de nuestra historia local.

El trabajo se completa con un glosario que abre nuevas expectativas a aquellos lectores con afanes culturales en materia histórica que quieran transitar por el camino que el autor ha iniciado.

LOS ESCUDOS NOBILIARIOS

 

DE

ONTINYENT

J. RAFAEL BERNABEU GALBIS

 

La presente colección fotográfica ha sido realizada y es propiedad del autor, salvo aquellas fotografías de las cuales se indica su procedencia.

Queda totalmente prohibida la reproducción de las mismas sin previa autorización por escrito del propietario.

Texto y fotografías:

J. Rafael Bernabeu Galbis

Prólogo:

Manuel Requena Collado

Portada:

Jaime Bernabeu Galbis

Tratamiento informático:

Vicente Ferrero Torró

J. Rafael Bernabeu Galbis

Carlos Bernabeu Sanchis

A Maruja, mi esposa, por todo.

 

(“¿Cómo puedo cantar dignamente tu mérito,

      cuando eres toda la mejor parte de mí mismo?”

    

                             W. Shakespeare. Soneto XXXIX )

Prologo

            Tantas veces pasan casi desapercibidos ante nuestros ojos, se van deteriorando poco a poco e incluso acaban por desaparecer.  Son imágenes de piedra que indican el lugar donde nuestros antepasados habitaron y que sin duda son una parte de nuestra historia y de nuestro patrimonio. Por eso el mérito de la obra de J. Rafael Bernabeu Galbis  Los escudos nobiliarios de Ontinyent es doble: por una parte el estudio con el que nos explica los orígenes de estos emblemas lapidarios y de aquellos que los utilizaron como marca distintiva, y por otra una llamada de atención sobre una parte más de nuestro patrimonio artístico que tenemos la obligación de conservar y de mantener.

 

            Con su cámara fotográfica siempre a punto desde la década de 1940 y sus continuas excursiones, el archivo fotográfico de J. Rafael Bernabeu es en la actualidad uno de los archivos particulares más importantes de Ontinyent y de su comarca. Apasionado como es por su tierra, estima a su ciudad y por eso ha buscado retratarla por dentro, pero además quien realiza fotografías busca también dejar constancia para que los demás podamos conocerla mejor. Siempre ha preferido el detalle, la imagen cotidiana, el rincón conocido y por eso, con esta obra,  podemos contemplar una galería muy exhaustiva de nuestros principales escudos nobiliarios. Pero como ya nos tiene acostumbrados desde que vio la luz su vídeo Ontinyent. Recorrido histórico artístico del año 1994 y sus publicaciones anteriores San José de Ontinyent. Cronología del movimiento y desarrollo de una parroquia del año 1997 y Oratorios y Ermitas de Ontinyent del año 2000, J. Rafael Bernabeu no quiere quedarse solamente con una imagen y una breve reseña que la acompañe, sino que, con su constancia y dedicación, buscando en archivos y bibliotecas y reuniendo de cada tema una interesante bibliografía, pretende ofrecernos los datos necesarios que completan lo que nos puede transmitir o sugerir cada imagen.

 

            La heráldica no sólo hace referencia a unos apellidos mediante sus símbolos, sino que desde muy pronto adquirió un sentido artístico del cual son buenos ejemplos algunos de los hermosos escudos esculpidos en nuestras fachadas, pintados en paredes y techos o que adornan el mobiliario de algunas casas. Esos detalles, que en muchas ocasiones los convierten en pequeñas obras de arte, son los que el autor quiere destacar y que sin duda el lector-observador podrá entender mejor gracias a una lectura sencilla y muy didáctica de los textos que acompañan cada fotografía. El escudo con sus partes, símbolos, colores, formas...  se convierte en una excusa para adentrarnos en la historia de nuestros antepasados, de los hechos que en muchas ocasiones fueron el motivo de poder ostentar ese emblema y de anécdotas, que el autor ha podido recuperar en una nueva publicación en forma de libro. Quién no ha escuchado apellidos como Albuixech, Blasco, Calatayud, Colomer, Donat, Mayans, Mergelina, Nadal, Puigmoltó..., ahora tenemos además la posibilidad de apreciar mejor los símbolos que los representan porque con esta obra también comprendemos lo que significan.

 

            Mención aparte requieren las diversas representaciones del escudo de la Ciutat d’Ontinyent, otros escudos reales, los emblemas eclesiásticos o las piedras clave de la iglesia arciprestal de Santa Maria que, aunque sin hacer referencia a personas o familias concretas, son emblemas que nos representan a todos y que por ello el autor ha querido dedicarles unos capítulos especiales. Todo esto acompañado de un interesante glosario y de un apéndice documental con la correspondiente bibliografía.

 

            Tan sólo, desde esta presentación e invitación a la lectura de la obra, quiero agradecer a Caixa Ontinyent y a su Obra Social la publicación de estos textos tan nuestros, reiterarle la gratitud a don J. Rafael Bernabeu Galbis por haberme hecho partícipe y cómplice de su nueva obra y animarle para que continúe manteniendo esa ilusión “per les coses del seu poble”, como él siempre dice,  porque a buen seguro será el motor que le llevé a nuevos estudios que, como el que ahora tenemos entre nuestras manos,  son una de las mejores herencias que podemos ofrecer a nuestros jóvenes; y a todos los lectores-observadores de estas páginas, la seguridad del deleite estético con las imágenes y del conocimiento de nuevos datos de nuestro pasado fundamentales para construir el presente y el futuro de Ontinyent y la Vall d’Albaida.

 

 

                                                                                  Manuel Requena Collado

INTRODUCCIÓN

Cuando en mi adolescencia, allá por los años cuarenta, mi maestro me sugirió   la novela universal de Miguel de Cervantes Don Quijote de la Mancha para las vacaciones estivales, nunca pensé que aquella lectura, casi forzada entonces, ahora me serviría como base para hacer la introducción de este estudio de la Heráldica en Ontinyent. Una curiosa coincidencia cuando en el año 2005, se ha conmemorado el 400 aniversario de la publicación de su primera parte.

En el capítulo XVIII  de la primera parte, Miguel de Cervantes ya habla de heráldica y pone en boca de Don Quijote estas palabras: “...Aquél caballero que allí ves de las armas jaldes, que trae en el escudo un león coronado, rendido a los pies de una doncella, es el valeroso Laurcalco, señor de la Puente de Plata; el otro de las armas de las flores de oro, que trae en el escudo tres coronas de plata en  campo azul, es el temido Micocolembo, gran duque de Quirocia; el otro de los miembros giganteos que está a su derecha mano, es el nunca medroso Brandabarbarán de Boliche, señor de las tres Arabias, que viene armado de aquel cuero de serpiente, y tiene por escudo una puerta, que, según es fama es una de las del templo que derribó Sansón, cuando con su muerte se vengó de sus enemigos...”      

Los heraldistas antiguos más reconocidos fueron Bartolomé de Sossaferrato, nombre con el  que es conocido Giovanni Battista Salvi y Juan Rothe de Turingia. Éstos y otros anónimos de la literatura medieval junto con los poetas épico, surgidos a partir del siglo XI, van trasmitiendo de forma oral las gestas épicas, los hechos heroicos y las  leyendas poéticas a la gente del campo, que para salir del tedio escucha con deleite las composiciones de los juglares,.

Según varios tratadistas, los escudos de armas comenzaron a usarse a finales del siglo XI y se pintaban para identificar a los caballeros en las guerras, justas y torneos. Los símbolos debían distinguirse claramente desde una distancia de “un estadio” (unos 150 metros), espacio aproximadamente que se utilizaba . Una de las justas más sonadas es la de 1186 en París donde perdió la vida Godofredo Plantegenet, hijo de Enrique II, rey de Inglaterra. Los ejercicios de justas o torneos entre grupos consistían en romper lanzas contra los escudos de los caballeros. Los fragmentos o astillas de las lanzas rotas solían producir numerosas heridas y obligaban a los contendientes a cubrirse con piezas de hierro, que los hacían irreconocibles, de ahí que se hiciera necesario su distinción mediante algún símbolo bien visible. El equipo del luchador se componía de armas ofensivas como la espada, la lanza y la daga, y de armas defensivas como el casco, el peto y el escudo de armas, que era el que tenía mayor superficie.

En los escudos de la Edad Media aparecían dibujos esquemáticos de vivos colores al principio y no se representaba ningún animal. Más tarde, aparecerán animales, como el león, siempre de perfil,  aunque posteriormente se dibujará de lado, rampante, acostado o sentado.  En la heráldica castellana estas figuras aparecen mirando a la izquierda,  pero en la heráldica valenciana también las hay mirando a la derecha.

Con el transcurso de los siglos, la heráldica ha evolucionado y ha ido  adquiriendo características diferentes. A principios del siglo XII sólo se quiere señalar la identidad del caballero. En el siglo XIII se ponen las armas personales que pasan a ser hereditarias del mismo linaje. Y el gran desarrollo de los escudos corresponde a los siglos XIV y XV ,  cuando aparecen los primeros tratados sobre heráldica con leyes y reglas. A este periodo le sigue la decadencia, siglo XVI, en el que la heráldica se transforma  y llega a un tecnicismo exagerado que, por la mala gestión de los encargados de velar por su pureza, se mercantiliza y así los artistas que realizan los escudos dejan de pintar un solo cuartel; la tendencia es representar cuantos más mejor,  con muchos linajes y alianzas. Esta circunstancia lleva a la existencia de muchas corrientes contrapuestas en la  composición de los escudos; mientras algunos se olvidan de todas las reglas heráldicas, otros buscan el tecnicismo y muchas veces incurren en la cursilería.

 Posteriormente, el siglo XVII se convertirá en el gran siglo de la heráldica. El escudo ha dejado de cumplir la misión para la que fue creado y servirá solamente para identificar la historia de las alianzas de los linajes y todas las sangres que en ellos convergen. Hay que insistir en que se olvidan todas las reglas heráldicas y que se pasa del tecnicismo a la cursilería. También hay que resaltar los lambrequines o adornos exteriores, nacidos en época posterior, que no son más que un refuerzo de la vanidad y de la soberbia de sus propietarios. Cuantas más banderas, cascos, coronas ..., mejor. Afortunadamente, en la actualidad, en la heráldica se ha regresado a la pureza y seriedad que se consiguen suprimiendo todos los excesos, tanto dentro como fuera del escudo. 

Algunas personas exhiben los escudos de sus apellidos, pero la única forma de ostentar en España un escudo heráldico es demostrar, por partidas sacramentales de bautismo y casamiento o las de Registro Civil del nacimiento y matrimonio, que se es descendiente por línea directa de la persona a quien un rey le otorgó un escudo de armas, o poseer una certificación de Cronista Rey de Armas. Que nadie se deje convencer por “vendedores” de escudos heráldicos, que tanto se están prodigando, y que, con una publicidad engañosa, sorprenden la buena fe de mucha gente, ofreciéndoles bonitos diseños de escudos que normalmente no les corresponden.    

Actualmente el escudo de España, que es el principal de todos los de la nación, está adaptado oficialmente en su forma actual por la Ley 33/1981 de 5 de octubre de 1981 y en él se resume parte de nuestra historia con unos símbolos heráldicos que son de origen medieval y de uso real. Es acuartelado, con cuatro cuarteles, el primero de Castilla, el segundo de León, el tercero de Aragón y el cuarto de Navarra y en punta lleva una granada representativa del reino de Granada.

Ontinyent ha sido siempre Villa Real y muchos nobles establecieron aquí su residencia,  definitiva o esporádica, por eso en sus casas solariegas o fincas aún encontramos, pese a los múltiples despojos producidos por derribos y fraudulentas sustracciones, escudos que decoraron sus mansiones. También el pueblo llano para conmemorar algún acontecimiento especial los colocó en edificios públicos e iglesias. Teodor Llorente en su obra Valencia, sus monumentos y sus artes. Su naturaleza y su historia, al hablar de Ontinyent decía: “tuvo siempre y aún conserva algo señorial. Es frecuente ver escudos nobiliarios esculpidos en las mejores casas, y de tal modo logró en esta comarca fama de población aristocrática, que los de Albaida, gente más llana, motejan a los de Onteniente, llamándoles “els usietes”. Familias distinguidas de Valencia proceden de esta casi ciudad y algunas tienen todavía casas y grandes propiedades”.

 Mi intención ahora es perpetuar las imágenes que, con el paso del tiempo, he podido captar y, tras múltiples investigaciones, mostrar estas imágenes y su pequeña historia, porque la historia se debe estudiar, se debe aprender para que sirva de lección y con ello salvaguardar todo el caudal de cultura heráldica que se ha acumulado en Ontinyent a lo largo de los siglos, que, inexorablemente, las nuevas costumbres hacen que se pierdan; prueba de ello es que varios de los escudos que aquí se exponen ya han desaparecido, víctimas del abandono y de la rapiña.

 

EL ESCUDO HERÁLDICO

DE

ONTINYENT

Grabado del escudo de Ontinyent que aparece en las Ordenanzas para el buen régimen y gobierno de la Vila de Ontiniente, aprobadas por el Supremo, y Real Consejo de Castilla; y cumplimentadas por el Real Acuerdo de la Ciudad, y Reino de Valencia. Publicadas en Valencia por Salvador Faulí, junto al Real Colegio del  Ven. Sr. Patriarca. Año1767.

Son escasos los escudos de los ayuntamientos   anteriores al siglo XVIII, como es el caso del de Ontinyent, que pertenece al siglo XVI. Siguiendo las directrices y normas actuales, el 13 de agosto de 1999 se aprueba el escudo del Ayuntamiento de Ontinyent, según resolución publicada en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana y firmada por el conseller de Justicia i Administracions Publiques Serafín Castellano Gómez.

Los Escudos Nobiliarios  de Ontinyent

Antigua sede del Ayuntamiento de Ontinyent, un edificio construido en la segunda mitad del siglo XVI. A finales del siglo XVII aún se entraba y, se salía del Ayuntamiento por la Bola, esto es, por la parte trasera de la actual fachada. La apariencia actual es fruto de diversas reformas. La última corresponde a 1947 y fue incorporado el pórtico, porque al estar emplazado el edificio sobre el barranco de San Jaime, se resentía y peligraba su estabilidad. En la riada de 1797, así como en otra sucedida entre el 18 y 19 de septiembre de 1884, que nuestros antepasados llamaron “el diluvi”, se produjo el desbordamiento de este barranco y reventó la bóveda que cubre la plaza causando daños incalculables.

En el siglo XVIII, reinando Carlos III, los ediles decidieron construir el Ayuntamiento para albergar los servicios municipales, ya que anteriormente se ubicaban en el barrio de la Vila, en un edificio de la placita del “Pinyo”. 

El 4 de diciembre de 1764, el Rey comunicó al Cabildo el perdón de la mitad más un 4% de las 1.976 libras, ocho sueldos y seis dineros de las deudas municipales pendientes con él, para que se aplicaran a la reparación y adorno del edificio de la casa Ayuntamiento así como para la compostura de Cárceles, Carnicerías, Puentes y fuentes de la villa.

En la parte derecha de la fachada se encuentran, entre columnas rematadas con capiteles jónicos, las alegorías de la justicia, la fecundidad y la abundancia.

El edificio contiene, pintado sobre la pared, un reloj solar de estilo renacentista, de finales del siglo XIX.

Sobre la puerta de medio punto del pórtico se halla un escudo de Ontinyent, el primero   de los que vamos a poder contemplar.

Escudo de la Antigua,  Noble, Leal y Muy Caritativa Ciudad de Ontinyent que se halla sobre la puerta de entrada del antiguo edificio del Ayuntamiento.

El título honorífico de “Antigua” tiene un origen que se remonta a la época romana. Filólogos como Menéndez Pidal, Joan Coromines, Antoni Maria Alcover o Sanchis Guarner derivan el topónimo Ontinyent del latín “pagus Untinianus”, que correspondería probablemente al propietario de una extensión agraria romana.

En cuanto al título de “Noble” obedece al hecho de haber formado parte de la Corona de Aragón desde la incorporación en 1244 al Reino de Valencia fundado por Jaime I.

El título de “Muy Leal” se debe a la fidelidad que la villa de Ontinyent tuvo contra las fuerzas castellanas, una merced que le fue concedida en 1464.

Y por último, como consecuencia de la catástrofe ferroviaria ocurrida e1 22 de diciembre de 1922 y la caritativa acogida que dispensó todo el pueblo que atendió a los numerosos heridos, el rey Alfonso XIII, como recompensa a la meritísima y humanitaria labor, le otorgó en 1923  el título de “Muy Caritativa”. En fecha 15 de noviembre de 1904 también Alfonso XIII concedió a la villa de Ontinyent la categoría de Ciudad, un título firmado y sellado por el Ministro de la Gobernación  J. Martínez. Guerra.

Como dato anecdótico, en 1680, mientras se encontraba en penuria económica, el Rey Carlos II quiso rentabilizar sus arcas proponiendo conceder el título de Ciudad a la villa de Ontinyent, alegando que lo merecía por su categoría y populosidad. El Consell de la Villa, el 25 de marzo de 1680, acordó rehusar el honor de llamarse Ciudad, porque este título suponía la entrega de una cantidad muy importante y el municipio se encontraba en momentos económicamente muy difíciles. Esta gestión la realizo el Duque de Gandía para evitarle al Rey una situación embarazosa en caso de negativa.

Escudo que contiene la Senyera que se conserva, casi olvidada, en algún rincón de las dependencias municipales.

Contiene en el centro el escudo de esta población, flanqueado de ramos a modo de corona y, enmarcada con letras de oro, la leyenda de “MUY ANTIGUA, MUY NOBLE, MUY LEAL Y MUY CARITATIVA”, títulos que ostenta esta Ciudad. En el centro un castillo con dos leones a ambos lados que vomitan agua, más arriba las cuatro barras de Aragón rematadas por una corona real. Esta enseña o bandera se realizó durante los años veinte, coincidiendo con la dictadura de Primo de Rivera y poseía rematando el conjunto una corona real abierta, que con la llegada en 1931 de la II República, se eliminó del conjunto.  

A los símbolos de los pueblos conviene otorgarles la importancia que merecen y es  muy comprensible, en muchas ocasiones, el esfuerzo de las autoridades locales por conseguir su utilización y su respeto en los actos sociales y religiosos.

Las actuales normas gubernativas prohíben la ostentación de las banderas de los pueblos y fue Carlos III quien lo hizo, pretendiendo juiciosamente dar orden y concierto a la gran abundancia y confusión de enseñas, pabellones, guiones, pendones y estandartes de los antiguos reinos, regiones, provincias, ciudades, señoríos, casas nobles, corporaciones, armas y regimientos que proliferaban en el ámbito nacional.

Aunque algunas poblaciones tienen reconocida oficialmente su bandera, los escudos son los distintivos preceptivos y deben tenerlos reconocidos oficialmente. Las actuales normas gubernativas mantienen un discreto consentimiento en la ostentación de  banderas en los pueblos que las tienen reconocidas.

Este grupo de escudos permaneció en la fachada del antiguo ayuntamiento desde su construcción en 1765. El rey Carlos III no sólo autorizó la construcción de este edificio sino que ordenó que se realizara a sus expensas. Agradecida la villa, esculpió en piedra este conjunto heráldico. Al realizar una reforma en la fachada durante 1947, fue retirado, conservándose actualmente en las dependencias municipales del MAOVA.

En el centro de la parte inferior encontramos la enseña de Aragón, con las cuatro barras rodeada de motivos florales y a ambos lados, con el fin de darle jerarquía al conjunto, aparecen los emblemas heráldicos de Ontinyent, como símbolo de la personalidad jurídica de la villa,  y que están compuestos por un castillo con tres torres separadas por figuras de árboles, de las tres la torre central es mayor que las laterales. Dominando el conjunto se halla un yelmo coronado y sobre el mismo la cimera con el dragón alado, símbolo del rey Jaime I.

En el centro del parque jardín de la desaparecida casa señorial, conocida como “La Ereta”, se  hallaba una torre que reproducía en bulto el escudo de Ontinyent, con dos leones en los  extremos que despedían agua por sus bocas. Al examinar fotografías antiguas de este pequeño monumento, realizadas medio siglo atrás, podemos captar la belleza y el encanto que quizás no percibimos entonces y que ahora añoramos por su desaparición.

En la entrada principal del paseo de La Glorieta encontramos un escudo de Ontinyent, enmarcado con motivos florales y realizado por el escultor local Francisco Bolinches Francés.

Este paseo situado junto al camino viejo de Xàtiva, que era el Camino Real de Valencia, durante muchos años fue el único que poseía Ontinyent y también era conocido con el nombre de paseo de san Antonio, puesto que en este lugar, desde 1573, se ubicaba una ermita dedicada al santo Abad y un convento de frailes franciscanos, que se tuvo que demoler por su pobre construcción y trasladar  junto al lugar que hoy ocupa la iglesia de San Francisco y San Diego, de donde fueron expulsados durante la desamortización de Mendizábal.

A los pies de la torre de Santa María nuestros mayores colocaron una inscripción lapidaria, salvada de su destrucción en la Guerra Civil, enmarcada en un bonito bajorrelieve con una inscripción en la que aún se puede leer:

REGINA SINE LABE ORIGINALI CONCEPTA

ORA PRO NOBIS

LA MUY NOBLE CIUDAD DE ONTENIENTE

CONSAGRA ESTE RECUERDO DE AMOR A SU

CELESTIAL PATRONA

EN EL QUINCUAGÉSIMO AÑO DE LA PROCLAMACIÓN DEL DOGMA

DE SU CONCEPCIÓN INMACULADA

AÑO MDCCCCIV (1904)

En la parte inferior del bajorrelieve aparece el escudo de Ontinyent.

En las paredes exteriores del Hotel Pou Clar se colocó este escudo de Ontinyent, realizado por el artista de Cocentaina Vicente Agulló.

En la década de los setenta del siglo XX un numeroso grupo de fabricantes textiles de Ontinyent decidió construir un hotel digno de la población ya que eran precarias las instalaciones del viejo Hotel Comercio, así como las de algunas posadas o pensiones, con iguales carencias. A tal efecto y para poder atender convenientemente a los futuros visitantes decidieron edificar, de nueva planta, el hotel que entonces se llamó “Hotel Fontana” y que, al reanudar sus actividades, después de sufrir una crisis económica, fue  rebautizado con el nombre de Hotel Pou Clar.

Inmueble de la calle Mayans número 21, sede de la antigua Sociedad “CIRCULO DE LA UNIÓN LIBERAL”, fundada a principios del siglo XX, el edificio se reformó en 1923. Tiene su acceso al interior mediante una suave escalera con peldaños de mármol. La fachada de la planta baja está compuesta por cuatro columnas dóricas y las del primer piso son jónicas; entre éstas hay una balconada con vistosa cornisa y remate, todo ello según el estilo Imperio Napoleón III.

Al término de la Guerra Civil, Falange Española se incautó del Casino de la Unión Liberal denominándolo Ateneo de Falange. Más tarde, cuando fue investido alcalde D. Jaime Miquel Lluch, la Caja de Ahorros de Ontinyent, por medio de su director D. Rafael Tortosa Asensi, presentó ante el Juzgado una demanda por impago a los accionistas que poseían acciones del casino del Circulo de la Unión Liberal desde su fundación, ya que no habían podido saldar un préstamo de 50.000 pesetas, así como los intereses de un crédito hipotecario formalizado desde el año 1922. La Junta Extraordinaria del Casino Unión Liberal, en sesión celebrada el 1 de febrero de 1925, nombró una Gestora formada por D. Salvador Tormo Lorda, D. José Delgado de Molina Moscardó, D. Francisco Montés Tormo y D. José Sanz Delgado de Molina, que fueron facultados para hacer una emisión de obligaciones, cada una por un valor de 100 pesetas y cuyo préstamo se obligaba a devolver en el plazo de veinte años mediante amortizaciones anuales con un interés anual del 5%, libre de gravámenes, siendo a cuenta de la Entidad deudora los gastos y prejuicios que se originaran por incumplimiento. Con todo lo expuesto no se llegó a colocar en su totalidad  la emisión, ya que corrían los difíciles tiempos anteriores a la Guerra Civil y esto hizo imposible el desarrollo de su normal trayectoria.     

Al celebrarse la aludida subasta pública, solo se presentó como postor el representante  de la Caja de Ahorros, a quien le fue adjudicado el edificio por un valor de 90.000 pesetas. La caja de Ahorros de Ontinyent cedió este edificio al Hospital Beneficencia y el 4 de noviembre de 1949, D. Antonio Vidal Tormo, como presidente de la Caja de Ahorros lo cedió al Alcalde D. Jaime Miquel Lluch, como Presidente de la junta del Patronato del Santo Hospital. Hechas las oportunas reparaciones en los salones, se constituyó una nueva sociedad que llevó el nombre de Circulo Industrial y Agrícola, de la cual fue el primer presidente D. Francisco Tortosa Delgado de Molina, quien se hizo cargo del mencionado edificio para llevar a cabo una actividad socio cultural mediante el pago de un arrendamiento.

Dentro de un marco ovalado y adornado con guirnaldas aparece aquí un escudo de Ontinyent. Se encuentra sobre el dintel de la puerta del edificio construido en principio para el casino del Circulo de la Unión Liberal.

Pese a haber tenido este casino una gran actividad social y cultural, actualmente se encuentra, al igual que otras entidades similares,  en gran decadencia.

Muchas familias nobles tenían en sus casas y residencias veraniegas adornos alusivos al pueblo originario de sus antepasados. Sirva como ejemplo este escudo de Ontinyent sobre un fondo de nubes, rodeado de flores y sostenido por dos ángeles con los ojos cerrados. En la parte inferior aparece otro ángel vaciando el mítico cuerno de la abundancia, del que se derraman sobre los mortales todos los bienes materiales; es la alegoría de la suerte y la personificación del destino ciego y caprichoso.

El escudo anterior se conserva en la finca denominada Casa García de la zona de la Umbría y se ignora quién ordenó su colocación ya que ha pertenecido a distintos propietarios.

Antiguo edificio de La Previsora que estuvo situado en la plaza de Santo Domingo. La historia de este edificio se remonta al 25 de mayo de 1881 cuando fuera aprobado su reglamento. La base de esta institución fue caritativa y nació bajo el patronazgo de la Purísima Concepción. Fue impulsada por el cura de Santa María D. Tomás Valls y presidida por D. José Abad Montés.

El solar tiene 396 metros cuadrados y fue comprado, en pública subasta, el 30 marzo de 1889 por 792 pesetas, esto es, a 2 pesetas el metro cuadrado, actuando como representante el entonces presidente de la entidad  D. Teófilo Ferrero Peris.

El 15 de junio de 1889 tuvo lugar la colocación de la primera piedra, a cuyo acto acudió el Ayuntamiento.

Esta altruista institución fue precursora del seguro de enfermedad y retiro obrero. Desde su nacimiento tuvo gran aceptación y muy pronto consiguió 1.500 afiliados. El primer domicilio social estuvo instalado en la calle San Vicente 24. Un hecho histórico que avala su gran popularidad es la anécdota de que el 25 de mayo de l893 el Dr. D. Ciríaco María Sancha, Arzobispo entonces de Valencia, se trasladó a Ontinyent para bendecir el local. Una lápida recuerda este hecho con la siguiente inscripción:

LA PREVISORA TUVO EL SINGULAR HONOR DE RECIBIR EN ESTE LOCAL  AL EXMO. É ILMO. SOR, DR. D. CIRIACO Mª SANCHA SABIO Y PRUDENTE ARZOBISPO DE VALENCIA DIGNÁNDOSE  S. E. I. ALABAR LA INSTITUCIÓN BENÉFICA 

Posteriormente el 17 de mayo de 1930, en Junta General Extraordinaria, fueron modificados sus estatutos.   

Terminada la Guerra Civil, en el piso superior de esta casa se instalaron las oficinas de la Central Nacional Sindicalista (CNS.). También estuvo en este domicilio la Hermandad de Labradores, hoy Cámara Agraria.

En la parte baja y en la parte derecha del edificio se colocó, provisionalmente, una escuela de formación profesional que en un principio se llamó Escuela de formación obrera Fermín Sanz Orrio, aunque posteriormente se le cambió el nombre por el de San Juan Bosco.

El antiguo edificio de la Caja de Ahorros fue demolido en 1969 para la construcción de uno nuevo, bajo la dirección del arquitecto D. Luis Gay y que se inauguró en 1973.

Para darle identidad a este nuevo edificio de la Caja de Ahorros de Ontinyent, conocida popularmente como La Previsora, encargaron al escultor de Cocentaina Vicente Agulló un escudo en bronce de Ontinyent, que preside un ángulo de su funcional fachada.

Existe en las dependencias municipales una bonita mesa de sesiones,  decorada en talla, con el escudo de Ontinyent en el centro de la misma. Lleva la fecha  de 1867, momento que coincide con la Era de la Unión Liberal. Ese año presidían el Ayuntamiento los Cabildos Presidente-Alcalde D. Fernando Mompó Pla, ayudado por los Tenientes de Alcalde: Primero D. Pedro Domínguez Vidal, Segundo D. Francisco Maestre Gil y Tercero D. Mariano Cerdá.

El conjunto se completa con tres sillones que conservan el mismo estilo y talla, entre los que  destaca  el sillón presidencial que aparece rematado con este  mismo emblema.

ESCUDOS REALES

EN

ONTINYENT

Este escudo lo podemos contemplar en la parte derecha del ayuntamiento viejo, junto a la subida a la Vila y fue colocado para conmemorar la constitución de 1812.

Con el advenimiento de la Regencia absolutista de Fernando VII, se mandó que desaparecieran todos los signos derivados de la Constitución de Cádiz y en el Cabildo de 19 mayo de 1814 se puede leer el siguiente apunte:

“Se hace saber que el Alcalde Primero había recibido orden del Gobierno Militar de Xátiva, acompañando un Edicto que contenía el Real Decreto por el que S. M. abolía y daba por ninguna constitución de la Monarquía la publicada en Cádiz. Se ordenaba borrar todo vestigio de dicha Constitución, de lápidas, sellos, papeles oficiales etc. Inmediatamente se picó la lápida que existe en la pared el Ayuntamiento”

Pasado el tiempo, en la sesión del 11 de enero de 1875, se aprobó reponer la lápida de la Constitución dedicada al Príncipe de Asturias

Iglesia de San Carlos Borromeo, situada en la calle de Mayans número 55 y cuya parte posterior linda con el barranco del río Clariano

Antiguamente fue templo conventual de la Compañía de Jesús. En 1689 Carlos II autorizó el cumplimiento de las cláusulas testamentarias de Dª Vicenta Blasco ya que los medios económicos para su construcción fueron aportados mediante testamento otorgado, según escritura del 15 de marzo de 1669, ante el notario José Domingo y su primera piedra fue colocada en 1703 después de que el “Consell General” lo permitiera y estando presentes las autoridades de Ontinyent y los Padres de la Compañía Luis Torreja y Antonio Borja, mediante escritura ante el Notario Sr. Navarro que autorizaba la voluntad de la citada señora. En la construcción se emplearon gran cantidad de piedras que se encontraban en el lecho del río y que procedían del pantano que derruyó la riada de 1689.

Desgraciadamente, en la siguiente dinastía, Carlos III decretó la expulsión de los Jesuitas en 1767. El l0 de abril de 1769, los emisarios del rey se presentaron en la villa y les mandaron abandonar la población. El corregidor les mandó salir a media noche con destino a Denia desde donde embarcaron rumbo al destierro en Italia.    

Al producirse la expulsión, los jesuitas abandonan todos sus conventos y se retiran de España. San Carlos fue iglesia auxiliar de Santa María hasta que fue declarada  parroquia en 1851.

En la fachada de la Iglesia de San Carlos se colocó este escudo en memoria de Carlos II, monarca que autorizó la construcción del convento de los Jesuitas que, como hemos dicho, fueron expulsados en 1767 durante el gobierno de Aranda.  En julio de 1837, llegaron a Ontinyent los religiosos Escolapios para dedicarse a la enseñanza en el antiguo edificio que había sido colegio de Jesuitas. Estaba en tal ruina este antiguo convento que los nuevos religiosos tuvieron que contentarse con unas pequeñas dependencias del extinguido convento de los franciscanos (actual Patronato de la Niñez) hasta ser reparado el edificio.

 La iglesia de San Carlos había pasado a ser vicaría de Santa María, según orden de una Real Cédula expedida en 1769, y más tarde fue declarada parroquia el 10 de octubre de 1851, tomando posesión del Curato de San Carlos D. José Fontana, del clero secular.

El P. Fullana en su Historia de Onteniente pág. 297 dice: “el 10 de Octubre de 1851, continuando al frente de la alcaldía de Ontinyent D. Rafael Llinás y D. José Simó, tomó posesión del Curato de San Carlos D. José Fontana quien después de tener muchas cuestiones y disgustos con el Cura de Santa María sobre derechos de estola, al fin consiguió de la Curia Arzobispal de Valencia, hacerse independiente del Cura de Santa María”.

Con el fin de aplicar las sentencias de los Justicias, la Villa de Ontinyent tuvo edificios de reclusión para los penados. Se supone que la anterior cárcel medieval estuvo emplazada en el “Carreró de la Paella”, en tan precarias condiciones que los penados solían evadirse. Para evitar estos males, en septiembre de 1564 y en sesión del Consell, se expusieron los peligros que entrañaba su mal estado y, sobretodo, las represalias que podían tomar los sentenciados fugados. Por ello tomaron la firme decisión de construir una prisión de nueva planta. El lugar elegido fue el solar pegado a la muralla, contiguo al Ayuntamiento y entonces lugar muy importante de la Villa. Se terminó de construir a finales del Siglo XVII, durante el reinado de Carlos II, como acredita el escudo real en piedra que se halla en la  fachada de este inmueble.

El Sr. Fiscal, el 30 de marzo de 1787, dirigió un escrito a los Corregidores de la Cárcel de esta Villa, pidiéndoles información, en el plazo de quince días, del estado y seguridad de la misma. El documento comenzaba de la siguiente manera:

 “Enterada la Sala del Crimen de Valencia de las frecuentes fugas que se producen de los penados de las Cárceles de las Ciudades, Villas y Lugares de este Reino, por la inseguridad de ellas a falta a de sus reparos y fortificación de las mismas cuyos perjuicios son dignos del más oportuno y, pronto remedio, a este fin y en vista a lo expuesto…”

En el primitivo edificio de la Cárcel del Partido, y como testimonio de agradecimiento al entonces monarca, se colocó el escudo imperial de Carlos II. Está rematado con una corona real cubierta al modo castellano y el águila en lugar de ser bicéfala sólo tiene una cabeza. A ambos lados aparecen, dentro de rombos, los escudos de Ontinyent y el cuatribarrado de Valencia con corona real abierta.

La Cárcel de esta Villa,  después de un siglo desde su construcción y sin haber acometido reparaciones, tenía sus deficiencias. Los Justicias de la Villa dieron contestación en un extenso legajo de 1787, el cual acompañaban con la relación de expertos que tasaron las reparaciones y una nueva ampliación. Los maestros de obras o expertos fueron Joaquín Pastor, José Tormo y Antonio Pascual.

El Consejo de Estado de Madrid, en documento de 9 de febrero de 1789, que existe en el Archivo Municipal de Ontinyent, autorizó dicha reforma y ampliación.

Al ampliar el edificio de la Cárcel del Partido, siendo rey de España Carlos IV y para dejar constancia de este hecho, se colocó  un escudo de Valencia que contiene las cuatro barras y la corona real que dice: “Reinando  S. R. M. D. Carlos I V Q .D. G.”

Este escudo fue colocado el 3 de agosto de 1804 en la casa del gremio de peraires,  en aquel momento situada  fuera de la población en el lugar denominado El Tirador y que ahora, por haberse expandido Ontinyent, se encuentra en la casa número 40 de la calle Tirador, en el barrio de San Rafael.

Parece ser que El Tirador era el lugar donde se tendían, para secarse una vez tintadas, las piezas de tejidos. Esta zona era ideal para ello pues esta orientada al sur, en la ladera izquierda del río Clariano.

En el mismo lugar hubo una inscripción, hoy  desaparecida, que decía: “Siendo subdelegado de la real fábrica de paños de esta villa el señor D. Jerónimo Servent, su Corregidor secretario D. Vicente Palmero; Clavario el Señor Tomás Calabuig se colocó Escudo de reales armas sobre estas puertas, con real permiso, que en 19 de febrero de dicho año concedióla beneficencia de nuestro Católico Monarca D. Carlos IV (Q.D.G.) a esta fábrica, como una señal pública del aprecio que les merece sus recomendables adelantamientos. A 3 de Agosto 1804” 

ESCUDOS DE LA

NOBLEZA

EN ONTINYENT

Casa solariega del Conde de Torrefiel. Edificio típico del siglo XVIII situado en la calle Magdalena, 1 y que hoy alberga la sede del Ayuntamiento de Ontinyent. Esta finca, finalizada la Guerra Civil, fue adquirida por el Ayuntamiento a la Sra. Dª María del Milagro Rodríguez Valcárcel y León, Condesa Viuda de Torrefiel para usos distintos a los que hoy está destinada.

La historia de la adquisición de este edificio  es un tanto curiosa y comienza con la ayuda de unos honrados ciudadanos, aunque más tarde, desgraciadamente, se mezclaron intereses económicos con políticos. Enterado el Alcalde de aquel momento por medio de José Bataller, administrador de la Condesa de Torrefiel, de que este edificio salía a la venta para atender una hipoteca pendiente, se puso este hecho en conocimiento de la Junta Gestora del Ayuntamiento que percatada de tan beneficiosa compra, decididió adquirirla. Al no disponer el Ayuntamiento, por la gran penuria existente, de la cantidad  de 50.000 pesetas con la que se debía hacer frente a su pago, en acuerdo adoptado, según consta en el Libro de Actas de la sesión del 9 enero de 1940, se facultó al Alcalde para realizar las gestiones pertinentes para disponer de los fondos necesarios. A tal fin se hizo una primera gestión de préstamo en el Banco Hispano Americano, entidad que pidió el 6’5% de interés anual. Ante un interés tan elevado y para conseguir reducir los gastos, se hizo una segunda gestión con los señores D. Rafael y D. Francisco Tortosa Delgado de Molina y D. Antonio Vidal Tormo, propietarios de la empresa local denominada  Tortosa y Delgado Sucesor, que atendieron la solicitud del préstamo con un interés del 4% anual y así se convino realizar la operación. El 19 de enero de 1940 el Alcalde, los citados señores y el Sr. Bataller, administrador de la Sra. Condesa, se personaron en el domicilio de dicha señora en Valencia y desembolsaron la cantidad estipulada de 50.000 pesetas y extendieron el correspondiente compromiso de compra a nombre de los Sres. Tortosa y Vidal hasta que el Ayuntamiento pudiera satisfacer este importe y los intereses correspondientes en cuyo momento se extendería la escritura notarial a favor del Ayuntamiento. Este compromiso fue ratificado en la sesión municipal del 7  de febrero de 1940. Pero sucedió que durante las Fiestas de Moros y Cristianos de 1940, D. Rafael Tortosa Delgado de Molina y otros festeros fueron denunciados por organizar y participar en verbenas por lo que fue multado por el Gobierno Civil con la máxima cuantía permitida entonces, 5.500 pesetas. Ante este hecho el Sr. Tortosa se negó rotundamente a cumplir el compromiso establecido de cesión de la citada casa, lo cual, parece ser, molestó al Alcalde, al ver que se le iba de la mano una buena operación de compra,  hizo sabedor al Gobernador Civil según consta en un escrito del 6 de septiembre de 1940. Mas tarde, en 1942 solucionadas las desavenencias, se extendió la oportuna escritura de compra a favor del Ayuntamiento. 

Detalle de la monumental escalera de piedra labrada, de estilo gótico, que desde el típico patio valenciano daba acceso a la primera planta del edificio. A finales de los años ochenta del siglo XX se realizaron obras de acondicionamiento para la instalación de las nuevas oficinas del Ayuntamiento, bajo la dirección del arquitecto D. Manuel Ángel del Moral, y esta escalera fue sustituida por otra de estilo moderno.

En la fachada del nuevo edificio del Ayuntamiento de Ontinyent, antigua casa palacio de los Conde de Torrefiel se halla el escudo nobiliario de dicho título.

Según el Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España de Gonzalo Fernández-Doria, el título fue concedido por Fernando VII el 16 de agosto de 1816 a don Rafael María Barberá Puigmoltó y de Latonda, Teniente  Coronel de Caballería. El apellido de Barberá le fue impuesto para él y sus sucesores como condición para poder casarse con Luciana Barberá, hija única de una rica herencia, imposición que con el tiempo desapareció. El 14 de abril de 1980 se mandó expedir Real carta de sucesión a favor de don Vicente Puigmoltó y Prat, siendo condesa viuda doña María Luisa de Prat y Dupuy de Lome.     

En la reunión del Cabildo del 22 de noviembre de 1816 se leyó el Real Título de Conde de Torrefiel, expedido por S. M. Fernando VII el 16 de agosto del mismo año en favor de D. Rafael María Barberá, antes Puigmoltó y Latonda, que el 21 de febrero de aquel año fue nombrado Regidor Perpetuo de esta Villa tras la muerte del Marqués de Colomer, cargo que juró, como era costumbre, prometiendo defender el Misterio de la   Inmaculada Concepción. Esta noble familia también ostentaba la merced nobiliaria de Vizconde de Miranda, concedida por Isabel II el 28 diciembre de 1857 a don Enrique Puigmoltó y Mayáns, Conde de Torrefiel. Según la novela histórica de Ricardo de la Cierva titulada El Triangulo II, La cuestión de palacio, Enrique Puigmoltó fue el tercer amante de Isabel II y se le conocía con el nombre del Pollo Real. Dicho historiador afirma que fue padre del Rey Alfonso XII, y que en el círculo palaciego se le distinguía por el mote de el Puigmolteño. El 5 de enero de 1951 se expidió carta de sucesión a favor de don Enrique Puigmoltó y Rodríguez de Valcárcel.

En esta antigua casa señorial del Conde de Torrefiel también se encuentra esta magnífica portalada gótica que contiene el escudo de los Puigmoltó, condes de Torrefiel, sostenido a ambos lados por dos perros alados. El edificio es hoy propiedad del Ayuntamiento y esta puerta es la entrada al despacho del Sr. Alcalde.  

El Solar Catalán, Valenciano y Balear al hablar de Puigmoltó señala entre otras notas lo siguiente: “es antiguo y noble linaje oriundo del lugar de Montroig, ayuntamiento de Pallargues, perteneciente al partido judicial de Cervera (Lérida), con ilustres descendientes en Valencia y Alicante”.

Mosén Jaime Febrer, en sus Trovas , se refiere a Jaime Puigmoltó, que desde Montroig pasó a la conquista del reino de Valencia, adquiriendo como soldado valerosa fama. Desde Xàtiva el rey Jaime I lo mandó a Montroy, que junto a los pueblos de Real y Montserrat se habían sublevado, cumpliendo la misión que se le había encomendado de someterlos. Pasó a residir en Alcoy donde su hijo se casó con Juana Godoy.

Bernardo Puigmoltó ayudó a Jaime II en las campañas complementarias de la conquista de Valencia en 1296. Estos hechos los menciona Ramón Muntaner en su Crónica, así como Jerónimo Zurita en sus Anales de Aragón y también los historiadores Francisco Cháscales y Jaime Bleda, que señalan que fue el primer alcalde del castillo de Alicante por su valerosa conquista.

Los descendientes de Berenguer Puigmoltó residieron en Cocentaina, Bocairente y, finalmente, desde  finales del siglo XVI, en la villa de Ontinyent.  

La familia de los Puigmoltó Condes de Torrefiel y Vizcondes de Miranda, poseía fincas en el término de Ontinyent, como ésta llamada La Torre del Conde.

Desde la segregación de la partida dels Alforins de Ontinyent, maniobra arbitrariamente efectuada por motivos especulativos o separatistas  por el Conde de Salvatierra de Álava en Madrid el 7 de agosto de 1927, la partida dels Alforins pasó a ser una nueva población que recibió primero el nombre de Fontanares y más tarde el de Fontanars dels Alforins, en cuyo termino se halla actualmente.

Debemos aclarar que el título de Conde de Salvatierra de Álava fue concedido por el Archiduque Carlos de Austria el 1 de diciembre de 1707 a D. Juan Francisco de Castilla-Portugal y de la Cámara, Virrey de Flandes y Caballero de Calatrava. El 26 de julio de 1921 D. Alfonso XIII otorgó la Grandeza de España. El 8 de julio de 1985 se mandó expedir Real carta de sucesión a favor de Dª María Elena Gómez-Medeviela  y Carbonell, casada con D. José María Barber y Campoy.

Da acceso a la casa palacio un frontón partido renacentista, donde se hallan esculpidos en piedra los emblemas del Condado de Torrefiel y Vizcondado de Miranda, títulos que poseían los antepasados y que hoy están divididos en dos familias.

Presidiendo el patio de armas del imaginario castillo se halla este bonito escudo del Conde de Torrefiel. Sus distintivos son: en el centro, una torre; a los lados aparecen dos cumbres y en los ángulos cuatro corderos.  

En el número 66 de la calle Purísima,  en la zona del “Poble Nou”, se halla este escudo nobiliario, rematado con un yelmo y cimera.

Según A. y A. García Carraffa en El Solar Catalán, Valenciano y Balear, este escudo pertenece a la familia Donat, de origen aragonés, dato éste que los citados autores  recogen del Nobiliario de Aragón, cuyo autor es Pedro Vitales y del Diccionario heráldico de Aragón de Gregorio García Ciprés.

Señalan además que la rama Donat pasó de Aragón a Valencia y que “en la villa de Onteniente murió Juan Donat, en opinión de santidad”.  

Igualmente el Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España, al hablar del apellido Donat coincide con las afirmaciones anteriores.

En sus armas está compuesto por dos cuarteles cortados por banda, el cuartel de la diestra (izquierda mirando el dibujo) contiene tres estrellas y en la derecha un león rampante con una estrellas a cada lado.

Esta fotografía nos muestra el escudo que existía en la “Alquería dels Frares” antes de su demolición. El lugar ocupado por esta alquería actualmente coincide con el solar donde se asienta la empresa textil llamada Colortex S. A., en la zona de las Alquerías o del Pla.

Pertenece este escudo a la noble familia Donat, unida por muchos lazos matrimoniales con otras distinguidas familias ilustres, como podremos comprobar a través de estas páginas.

Por su parte Augusto Cuartas en su obra Apellidos Catalanes dice que los Donad son un linaje antiguo de Cataluña y con carácter religioso que poseyó en Vich (Barcelona) su casa solar. Donat en catalán es Donato (y nombre propio) por lo cual es linaje patronímico. También apunta que San Donato fue obispo francés en Besanzó y que los Donad vieron su nobleza reconocida por los estamentos reales.

 Este blasón está adornado con lambrequines florales y en la parte superior tiene un casco y una cimera que se confunde con los lambrequines.

En una casa que fue residencia de la familia apellidada Osca, situada en la calle de Santa Rosa número 24, se encuentra este escudo.

Según los cronistas, Juan Osca fue un célebre capitán que intervino en la campaña de Italia, donde se le conocía como el Valenciano. Como hombre de confianza de Carlos I recibió la orden del Emperador de eliminar al Duque de Parma, hecho que cumplió en el propio palacio de Pedro Luis Farnesio.

La composición de este bello conjunto de armas incluye el apellido vasco Pascual, del valle de Zárate (Álava), con dos cuarteles y dos torres cada uno y entre ellas una estrella, así como dos corderos atravesados por una banderilla, ambos, con leyenda que dice: “SUB CUIUS PEDE FONS VIVUS EMANAT”. El apellido Rovira de Alicante está representado por un águila coronada y un árbol atravesado por una espada en el tronco. Igualmente aparece el apellido catalán  Fillol, con un brazo vestido con un manojo de espigas en la mano. El castillo corresponde al apellido Melchor, aragonés oriundo de Italia. Por Real Cédula de los Reyes Católicos (3-11-1493) dirigida a D. Andrés Melchor rico-hombre, natural de Belchite, por su actuación en la conquista de Granada. La familia Selva esta representada por un gavilán volando. El Escusón contiene el escudo de Palmera, catalán  de Perpiñá y está representado por una palmera según el Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España, Heráldica catalana, y El Solar Catalán Valenciano y Balear.

El conjunto está rematado con corona de conde, un yelmo y una cimera, así como lambrequines con  figuras aladas a ambos lados.

En uno de los recorridos efectuados por algunas fincas de Ontinyent, muchas veces acompañado por mi buen amigo Vicente Ferrero Torró, que siente mis mismas inquietudes culturales, llegamos a la heredad llamada La Sicilia y allí su propietario, D. Joaquín Osca Vallejo, descendiente directo del célebre Juan Osca, nos atendió muy amablemente, mostrándonos el escudo de sus antepasados que puede contemplarse en la fachada del viejo edificio, un tanto desvencijado.

El escudo es partido, en la parte diestra contiene un perro rampante con un hueso en la boca y en la siniestra una torre; esta rematado por un yelmo y una cimera y rodeado de lambrequines florales. A los pies, enmarcado, figura el apellido Osca.

Antes del derribo de la casa de la calle Gomis 6, para realizar una nueva construcción, se encontraba en el zaguán este escudo cortado que según indicación de los antiguos propietarios perteneció a la familia Osca.

En la parte diestra se halla un perro o can rampante con un hueso en la boca. En el léxico heráldico podríamos interpretar el OS o hueso probablemente oriundo de la villa de Os, del partido judicial de Balaguer (Lérida).  En la siniestra aparece una torre.

El Solar Catalán, Valenciano y Balear, señala, entre otras afirmaciones, que este escudo pertenece también al linaje de los Belda que asentaron su casa en Bocairente. Concretamente dice que el primer dato documental que se conoce es el de una escritura de 24 de agosto de 1433 en la que los cónyuges del número uno dotan a su hija Úrsula Belda, que casaba con Bartolomé Ferrer. También señala que Nadal Belda vivía en Bocairente antes de comenzar el siglo XV y que estuvo casado con una señora llamada Francisca, de familia que no es conocida y que tuvo de ella cuatro hijos. Igualmente hace referencia al hijo mayor de Andrés Belda que parece vivía en Bocairente desde 1395 (datos del Archivo Histórico Nacional, legajo 17.856, número 5, “Hidalguías”)    

El vecino de Fontanars del Alforins Tomás Bordera y Bordera, con el oportuno permiso, nos condujo a la finca San Eduardo donde pudimos acceder a su interior para realizar esta fotografía.

El escudo es cortado y se halla enmarcado con ocho cruces de San Andrés. La parte superior   pertenece a la familia castellana de Maestre, cuyo origen está en Puebla de Sanabria (Zamora) y representa un águila con una flor de lis en su ala derecha, que por encontrarse el relieve en muy malas condiciones no se puede apreciar, y bajo su garra derecha una encina.

La parte inferior contiene una torre del homenaje de la que sale un brazo armado empuñando una espada; esta enseña pertenece a los Melcior de Lérida. Según El Solar Catalán Valenciano y Balear este apellido procede de Alemania desde donde pasó a Italia, fundando una casa en la villa de Melzo, cercana a Milán. El caballero Bernardo de Melcior fue Templario y pasó a la conquista de Valencia.

El propietario de la heredad de San José, D. José Martínez Tormo, nos facilitó muy amablemente la entrada al patio de su finca donde se encuentra este escudo enmarcado  en piedra y con corona de Marqués, compuesto de diferentes cuarteles.

En primer lugar aparece las enseñas del Marqués de Colomer, una torre palomar y un león rampante. El segundo cuartel corresponde al castellano Conde de la Encina. En la parte inferior tenemos el emblema de los Borja, representado por un toro pastando y le sigue el de los Llobet. Según Miguel de Salazar, los oriundos de Cataluña usaron ocho roles puestos en dos palos. Finalmente aparecen las enseñas de los Ferrandiz compuestas por cuatro losanges en forma de faja.

En la misma heredad de San José encontramos, en un patio cubierto, un banco de madera que perteneció al oratorio privado de la finca, hoy desaparecido; en el respaldo del mismo se encuentra en relieve un escudo cortado en banda, con enseñas de dos familias.

El de la diestra es de los Sagranada oriundos de Gerona y consiste en una granada rajada con hojas. A la izquierda se halla el escudo de  los Beneyto, un linaje oriundo de Francia  que se estableció en Aragón y Valencia y que está representado por una flor de Lis.

Escudo nobiliario del Barón de Santa Bárbara que podemos contemplar en el dintel de su casa palacio de la Calle Mayáns número 24, hoy propiedad del Ayuntamiento.

Consta en Cabildo de 24 enero de 1800 que por Real Título de Su Majestad se concedió la denominación de Barón de Santa Bárbara a D. Félix Joaquín de la Encina Fernández de Mesa. Esta concesión fue la contestación a una solicitud formulada anteriormente y que iba firmada por el Rey en San Lorenzo el 3 de noviembre de 1799.

El Cabildo de 18 de abril de 1800 acordó, para solemnizar este evento, celebrar una Misa Mayor y cantar un Tedeum. 

Gran parte de los más antiguos e incluso modernos títulos de duque, marqués o conde tienen sus orígenes en alguno de los señoríos nacidos en los tiempos de la Reconquista. Podríamos decir sin temeridad que el término señor equivale en Castilla al de barón en los estados de la Corona de Aragón.

El primer cuartel de este emblema corresponde al apellido castellano Encina que poseían sus primeras casas solariegas en las montañas de Santander. En él aparecen una encina y dos perros lebreles al pie del tronco y atados al árbol. El tercer cuartel pertenece al apellido mallorquín Armadáms y contiene un león rampante partido con una torre. En cuanto al apellido Rodríguez son diversos los linajes de esta denominación  los que probaron su nobleza en repetidas ocasiones y en distintas épocas, pero no he hallado los caracteres que corresponden a los cinco signos del cuarto cuartel, a excepción de la figura de una mesa que corresponde al apellido Fernández de Mesa.

En lo alto de la escalera de la misma casa palacio se encuentra pintado un escudo del Barón de Santa Bárbara en muy malas condiciones de conservación y que pide a gritos su restauración,

Esteban  Rodríguez de la Encina contrajo matrimonio en Ontinyent con Josefa Colomer, hija del propietario de la heredad de Santa Bárbara. Por su estado de nobleza desempeñó el cargo de Alcalde de Ontinyent, así como el de Concejal en Valencia durante los años 1715-1729, e igualmente su hijo José fue Alcalde en los años setenta de ese mismo siglo. Otro hijo fue nombrado regidor perpetuo del Ayuntamiento de Ontinyent en 1753.

Uno de los nietos de Esteban, llamado Francisco contrajo nupcias con Ana Fernández de Mesa, de cuyo matrimonio nació Félix Joaquín, quién recibió en 1799, como ya les hemos reseñado, de Carlos IV el título noble de Barón de Santa Bárbara. 
Las armas que contiene este escudo pertenecen a las familias Rodríguez de la Encina, Ros de Ursinos, Colomer y Puigmoltó.

Este mismo escudo aparece en la fachada principal de la heredad denominada Santa Bárbara, situada en un altozano de la privilegiada partida de La Umbría.

En esta fotografía el escudo con corona de barón aparece rodeado por una franja, denominada bordura, con ocho cruces de San Andrés. Hay que señalar que la bordura es muy frecuente en la heráldica francesa.

Escudo formado por las armas de los Milà de Aragó y los Colomer. Cuando fue tomada esta fotografía, allá por los años cincuenta, se encontraba sobre el dintel de su casa solariega , en la Calle del Marqués. Actualmente se halla situado en una estancia de la finca “Torre Ferrero”.

El linaje de los Milà de Aragó es descendiente del matrimonio de D. Pedro IV el Ceremonioso, Rey de Aragón, con su tercera mujer Dª Constanza de Sicilia. D. Juan II concedió, en 1476, el título de Duque de Villahermosa  a su hijo natural D. Alonso de Aragón, maestre de Calatrava. Una hija natural del I Duque de Villahermosa, Dª Leonor de Aragón, casó con D. Jaime Milán, Barón de Albaida, a quien D. Juan II hizo Conde de Albaida, naciendo con este matrimonio el linaje de Milá de Aragó según lo datos tomados del Diccionario Heráldico de los Reinos de España. 

Sus armas son las de la Casa Real de Aragón, un campo de oro con cuatro palos de gules, y una paloma, al otro lado aparece el león rampante de los Colomer.

Piedra incompleta con escudos nobiliarios encontrada, casualmente, entre los escombros al demoler la casa palacio de los Marqueses de  Vellisca, en el lugar que hoy ocupa el edificio  de la Telefónica en la calle de San Jaime.

El conjunto está compuesto por nueve divisiones o  cuarteles que describimos.

Se repite el diseño de halcón, formando banda, en el primero, quinto y noveno cuartel, que corresponde al linaje valenciano de Falcó. Algunos tratadistas no tienen claro el origen de este apellido, pero Bernabé Moreno de Vargas dice que procede de un cónsul romano llamado Pompeyo Falco. De todas formas desde tiempos muy antiguos aparece radicada en Valencia una familia de gran nobleza apellidada Falcó

El segundo cuartel corresponde al linaje Jofré, oriundo de Francia. José Jofré fue señor de Benifayó, Juan Jofré comendador de Montesa y Micer Jaime Jofré fue jurado de Valencia en 1376. Sus armas son un aspa de sable acompañada de cuatro flores en los huecos. En el tercer cuartel aparecen las armas del linaje de Castelló, apellido muy extendido desde tiempos remotos por Valencia. Entre otros ilustres personajes se encuentra Vicente Castelló, hijodalgo residente en Alcoy, que descendía de Felipe Castelló que fue  armado Caballero por el rey Fernando el Católico. Sus armas están representadas por un castillo. En el cuarto cuartel se representan los cuatro palos de las armas de los Aragó. El sexto pertenece a los Aimerich. El título de Marqués de  Aimerich fue otorgado por Felipe V el 20 de junio de 1703 a D. Bernardo de Aymerich Cruilles de Santa Pau. Este personaje es oriundo de Narbona y su origen se remonta al siglo VIII. Las armas son cuatro palos atravesados por espadas en forma de aspa. El séptimo cuartel, según nos indica La heráldica catalana, corresponde al linaje de Antich representado por una torre atalayada. Por último la familia Llop está representada, en el cuartel octavo,  por medio de un lobo caminando.

Escudo de armas de Luis Arbuixech en muy malas condiciones pues se cubrió de cal y apenas se aprecia el dibujo. Se encuentra situado en el barrio de la Vila, en la denominada “Casa Gran” de la calle Iglesia.

Luis Arbuixech fue armado caballero en Valencia el 12 octubre de 1618 por Felipe III. Le fue otorgado el título de nobleza en atención y pago a los servicios prestados a la Corona. Sus descendientes durante varias generaciones desempeñaron el cargo de “batle” o representante del rey en nuestra villa. Por los muchos favores que hizo a la iglesia de Ontinyent, Gaspar Blas de Arbuixech fue enterrado en la Arciprestal de su villa.

Con independencia de lo señalado anteriormente, en El Solar Catalán, Valenciano y Balear de A. y A. García Carrafa, al hablar de este linaje se nos dice que floreció desde la reconquista y que fue premiado por Jaime I.

Algunos personajes importantes han sido: Sor Ana Arbuixech, religiosa dominica que murió en olor de santidad y Mossen Gaspar Arbuixech que fue armado caballero por el emperador Carlos V, privilegio que le fue concedido en Barcelona el 22 abril de 1527.

Sus armas se componen de un madroño y un águila con las alas abiertas en la parte superior y de un león nadando en la inferior, así como de cinco medias lunas en la siniestra y de cinco motivos florales en la diestra.

Este escudo se halla situado en la calle Arzobispo Segriá número 28, en la casa conocida como casa de la familia Comas, según la ficha 012 del Catàleg del Patrimoni Arquitectònic i Urbainístic d’Ontinyent 1982. El Diccionario Heráldico y Nobiliario de los reinos de España indica que la rama Comas procede de Aragón, concretamente de Centenera, ayuntamiento de la Puebla de Fantova, partido judicial de Benabarre (Huesca) y se desconoce cómo y cuándo llegaron a Ontinyent, porque este blasón no pertenece a dicha familia.

Las armas que aparecen en la imagen pertenecen a los Arbuixech y se pueden describir de la siguiente forma. Los lambrequines se entremezclan con una cargada composición floral característica de finales del siglo XIX. El escudo posee bordura y rellenando la misma se hallan en la parte diestra ocho cruces latinas y en la siniestra ocho cruces de San Andrés. En el interior existe un león que nada, sobre el mismo un águila  que enlaza con un árbol, a ambos lados cinco flores a la diestra y cinco lunas, a la. Siniestra.

Al referirse A. y A. García Carrafa en El Solar Catalán, Valencia y Balear al linaje de Arbuixech dice : “Floreció desde su reconquista por el rey don Jaime I. Distinguióse en ella, por lo que le premió dicho monarca. Pedro de Arborser o Arbuixech. Este caballero fue Mayordomo del Infante don Fernando, y obtuvo un gran heredamiento en la villa de Onteniente, de la que procedieron ilustres ramas, que se extendieron por el valle de Albaida”. Aparte del caballero señalado cita varios más.

En el barrio de la Vila, sobre el dintel de la puerta de la casa que perteneció a la familia Borja, muy vinculada a esta población, se halla este escudo partido; en la parte diestra las armas de los Borja, un toro pastando y una estrella de seis puntas, y en la siniestra un león rampante, propio de los Colomer.

Según exponen A. y A. García Carrafa en El Solar Catalán, Valenciano y Balear el linaje de los Borja procede de la antigua villa de Borja, hoy provincia de Zaragoza, ganada a los moros en 1120 por don Alfonso I, llamado el Conquistador y elevada a Ciudad por don Alfonso V el Magnánimo por Real privilegio dado en el campo sobre Nápoles el 2 de octubre de 1438. Señor de esta ciudad de Borja fue el conde don Pedro de Atarés, de sangre real aragonesa, que se distinguió en el siglo XII como lugarteniente del emperador y del rey don Alfonso I de Aragón. Era hijo de don García Sánchez, señor de Atarés y Xavierre, y de doña Teresa Cajal y nieto paterno del infante don Sancho Ramírez, casado con la condesa Margarita de Poitiers, e hijo natural de don Ramiro I, rey de Aragón. Este es el tronco primero de los Borja, como también afirma el genealogista  don José Pellicer.

Según las Trovas  de Mosen Jacinto Febrer, acompañaron al rey Jaime I de Aragón a la conquista de Valencia ocho nobles oriundos de Borja y tomaron parte principal en el sitio de Xàtiva.

El linaje se asentó en Gandía (Valencia) y creó una segunda casa en esa población.   Desde su fundación en el siglo XV Juan Borja tuvo célebres descendientes de la rama valencian, como el Papa Alejandro VI, César Borgia, Lucrecia Borgia, Francisco Borja Virrey de Perú y San Francisco de Borja, General de los Jesuitas.

Los Borja cuando pasaron a Italia cambiaron su apellido catalán por el italiano Borgia.

Escudo nobiliario que se halla en el zaguán  de la casa número 8 de la calle de San Jaime, gracias al arquitecto local D. José María Espí Sánchez que mandó, antes de la demolición del antiguo edificio, retirarlo para una nueva ubicación y con ello conservar este pequeño patrimonio.

Este conjunto contiene nueve enseñas, que detallamos.

El primer cuartel corresponde al apellido Zapata, procedente de Calatayud (Aragón) descendiente de Rui Sánchez Zapata, copero mayor de D. Juan I, Rey de Castilla. Sus armas son un zapato. Los Calatayud también usan esta enseña. El segundo cuartel pertenece al linaje denominado Llupiá, procede del Rosellón (Francia). Poseyeron un castillo llamado de Llupiá, varias baronías y numerosos privilegios. Los Llupiá catalanes pasaron a Mallorca y el historiador Tomich cita que Arnaldo de Llupiá fue uno de los héroes de la conquista de la isla. El titulo de Marqués de Llupiá fue concedido por el Archiduque Carlos de Austria en 1702 a D. Carlos Llupià. Las armas son una cruz vacía y floreteada. En el tercer cuartel aparece el emblema del apellido Llacer, de origen catalán, y sus armas son un escudo cuartelado- 1º y 4º barrado y 2º y 3º, una torre-.El cuarto cuartel corresponde al linaje castellano de Pacheco, oriundo de Belmonte (Cuenca). Es un escudo partido con tres barras en la parte superior y dos calderas en la inferior. El quinto cuartel tiene una torre del homenaje de la cual sale un brazo armado empuñando una espada y  pertenece al linaje de los Melcior de Lérida. En el sexto,  Avellaneda, apellido oriundo de Galicia y sus armas son  trece bezantes. En el séptimo cuartel las armas del Marques de Colomer, divididas por dos diagonales. En el octavo, Llobet, apellido navarro, las armas del cual son cuatro barras cortadas y en el centro un lobo pasante. En el noveno cuartel el apellido Nart, de origen catalán; y sus armas, una cruz floreada.

El blasón posee, rodeándolo, una franja denominada bordura con siete cruces de San Andrés.

Adornando la fachada de la Casa García de Tortosa, en la zona de La Solana, se halla este viejo escudo compuesto de cuatro cuarteles que pertenecen a los Calatayud, Barones de Agres y Sellés.

El primer cuartel representa el emblema de los Calatayud y consiste en un zapato. Aquí se halla enmarcado y conteniendo ocho bezantes. El segundo cuartel tiene la enseña del linaje valenciano de Sellés, según el Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España aparece representado por un águila. El tercer cuartel contiene una cruz vacía floreteada que representa a la familia Llupiá que procede del Rosellón y que pasó a Barcelona, Mallorca y Valencia. El cuarto cuartel  es cuartelado con una cruz arriba en la diestra, que representa al apellido catalán Solíus o Solvi. El apellido Jordá está representado por un sable colocado en banda y es oriundo de Fondarella (Lérida). En la parte posterior tenemos una llave de sable, puesta en palo, representativa del apellido Valentós. Finalmente una luna creciente representa al apellido catalán Llull, Lull o Lulio.

Escudo de armas que perteneció al Barón de Agres y Sellés. Su primer emplazamiento fue en un panteón funerario del antiguo cementerio de Ontinyent, pero al desaparecer éste, fue colocado en el interior de la finca conocida como La Casa Baixa, en la partida de La Umbría, propiedad de los descendientes.

El conjunto está rematado por yelmo y cimera y se compone de cinco cuarteles. El primero bordeado con siete escudetes es el de Calatayud. Le sigue una cruz vacía floreteada, enseña del linaje  que procede del Rosellón llamado Llupiá. El tercer cuartel, igualmente bordeado con ocho cruces de san Andrés es un escudo cuarteado, siendo el primero y cuarto de gules; el segundo y tercer, con una torre, corresponde a los Llacer. Juan Nepomuceno de Togores y Llacer fue caballero de San Juan en la Castellanía de Amposta. El cuarto es la enseña castellana de los Pacheco. Sus armas son un escudo partido tres barras en la parte superior y dos calderas en la inferior. Y el último cuartel, con una torre del homenaje de la cual sale un brazo armado con una espada, pertenece al linaje de los Melcior de Lérida

En el interior de la finca denominada Casa García de La Umbría, se encuentra un escudo heráldico que pertenece a los antiguos propietarios y cuyo blasón más importante es de los Calatayud, como podemos ver  en el primer cuartel representado por un zapato con un  enmarcado con ocho escudetes. El segundo cuartel pertenece al linaje valenciano de Sellés, representado por un águila, igualmente enmarcado con la leyenda  “DE GARCÍA ARRIBA NADIE DIGA”. Los Llupiá están representados por la cruz vacía floreteada del tercer cuartel. Finalmente el cuarto cuartel es cuarteado y aparecen una cruz floronada representativa del linaje catalán Solius o Solvi, un sable engolado por dos cabezas y puesto en banda,  que representa a los Jordá del Rosellón, con una parte color oro y otra marrón y en la parte inferior aparece la llave de Valentós y la luna creciente del apellido Solius o Solvi.

Acompañados por el vecino de Fontanars dels Alforins Tomás Bordera y Bordera, llegamos en una fría mañana de enero de 2005 a esta finca situada sobre un pequeño promontorio que domina la amplia llanura que la rodea. A la esbeltez de esta vieja mansión le acompaña su original y bien conjuntada fachada, en la cual las cinco ventanas tienen forma de escudo con borduras. En el centro se halla un amplio balcón de hierro forjado y sobre el mismo la inscripción de “L C G” iniciales de Luis Calatayud García, que mandó construir este edificio. En la puerta principal, con piedra de sillería que soporta un dintel y grabado en piedra se lee: “HACIENDA DE SAN ISIDRO” y arriba, en el centro y presidiendo la fachada, el escudo de los Calatayud.

A los pies de este escudo cuarteado, rematado con yelmo y cimera, aparece una inscripción que dice “AÑO 1872”, fecha en la que el propietario terminó el edificio,  después de veinte años en obras. Tardó tanto tiempo en construirlo, que los vecinos de Fontanars dels Alforins conocen la finca con el mote de “L’obra”

Mirando la fotografía tiene la apariencia de una condecoración. El primer cuartel contiene la Zapata con que se representa a los Calatayud, oriundos de esta población. El segundo cuartel con un águila pertenece al linaje valenciano de los barones de Sellés, de cuyo título fueron poseedores. En la parte inferior y como tercer cuartel se halla el correspondiente a los Llupià, con una cruz vacía floreteada.

Y por último aparecen una cruz, un sable, colocado en banda, una llave y una luna creciente; todos ellos representan a Solvi, Jordá, Valentós y Solius respectivamente.

La distinguida familia Calatayud de Ontinyent, entroncada con otras nobles familias, poseía entre otros muchos bienes como una casa palacio en la calle Miguelete, en el centro de Valencia; por eso sus enseñas presiden la fachada de este edificio, hoy convertido en oficinas de la Generalitat.

Aparece en el primer cuartel el escudo bordeado con siete escudetes de la familia Calatayud. El segundo cuartel es cuarteado; el primero y cuarto, un árbol atravesado por una espada, y el segundo y tercero, un águila coronada, todo ello del linaje de Rovira de Alicante. El tercer cuartel pertenece al linaje de Latonda, también con casa solar en Ontinyent. Y por ultimo se halla el solar de los Ciscar o Siscar, familia emparentada con los Mayans, representado por una torre desde donde se asoma una cabeza. Dicen los tratados de heráldica que de la boca del guerrero debe salir una cinta, que aquí no aparece, con la inscripción siguiente: “Ciste carnem amicum inveni”   

Lateral de la casa palacio que perteneció a los condes de Nieuland. situada en la calle Mayans, 23, hoy restaurada respetando su fachada  y distribuida en varias viviendas.

El título nobiliario de Conde de Nieuland fue concedido por Carlos IV en Real Despacho de 9 de diciembre de 1791 junto al  de vizcondado de Maansen Mongeres a D. Luis Nieuland y Dumas de Maansen Fernández de la Reguera y Sánchez Pleités y Frígola, V Conde Señor de Niederland en Flandes (Holanda), Teniente General de los RR. Ejércitos y del Consejo de Estado que casó con Doña María del Pilar Sanchis y Mayans. El 29 de mayo de 1959 se expidió carta de sucesión a favor del Marques de Bolaños. El título de Marqués de Bolaños fue concedido por la Reina Regente Dª María Cristina de Austria en nombre de D. Alfonso XIII el 12 de julio de 1886 a D. Luis María Pérez de Guzmán y Nieuland, Senador del Reino. En octubre de 1960 se expidió carta de sucesión a favor de D. Luis Pérez de Guzmán y Cosli, siendo Marquesa viuda Dª Margarita Cosli Nieuland.

En esta casa palacio del Conde de Nieuland y presidiendo la fachada principal se halla el escudo que muestra la imagen.

Tiene corona de Marqués, yelmo y cimera, cuartelado con escusón, igualmente cuartelado. Las armas del primer cuartel corresponden al apellido Donat, ya descrito anteriormente. El segundo cuartel pertenece a la hidalguía catalana de los Timor y su emblema es un ciervo pasante por una media luna. En el libro Heráldica Catalana aparece esta enseña y el autor dice que está recogido del Armorial de les Abadesses de Santa María de Vallbona. El tercer cuartel contiene el escudo de los Latonda, del que ya se ha hablado en diferentes ocasiones en este estudio. El cuarto cuartel corresponde al apellido castellano Albornoz, cuyo tronco, según el Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España, nace de Fernán Gómez de Aza y señor de Aza, que tomó parte en 1172 en la toma de Cuenca y que recibió como premio de sus servicios el de Señor de la aldea de Albornoz. Sus armas están representadas por un escudo partido, una torre con dos llaves verticales en la diestra y una banda en la siniestra, todo ello enmarcado por una bordura con seis estrellas.

En el escusón o pieza de honor se repite en primer lugar el escudo de Donat  y después el  de Ferreró o Ferrero. Ocupa el tercer lugar el distintivo de los Ciurana de Valencia que consiste en un castillo y cinco bezantes. En último término se halla el escudo de Selva compuesto por un águila con las alas desplegadas.  

En el número 25 de la calle Mayans está situado el edificio en cuyos bajos tenía su sede el Casino El Porvenir en 1863. Su Junta Directiva empezó, con pequeños recursos, a realizar las Fiestas de Moros y Cristianos de Ontinyent, que con el tiempo han llegado en nuestros días a ser de máximo esplendor. Este edificio, que es contiguo a la casa palacio de los condes de Nieuland, tiene en su fachada un escudo semejante al anterior, pero la característica que lo hace diferente es el segundo cuartel, en el que aparecen las armas de los Milans del Bosch, noble y antigua familia catalana oriunda de la villa de San Pedro de Llavaneres, partido judicial de Mataró. Según El Solar Catalán, Valenciano y Balear actualmente, por sucesión femenina, ha pasado a ser propiedad de Sorrarán y Milans del Bosch. Sus armas son un escudo partido con dos flores de lis y dos torres en la diestra y un león rampante en la siniestra. 

Este edificio, situado en un pequeño promontorio en la parte oeste de las  estribaciones de la sierra de La Solana, domina una gran extensión del término de Ontinyent. Según la ficha 006 del Catàleg del Patrimoni Arquitectònic i urbanístic d’Ontinyent la finca agrícola conocida por CASA SANT VICENT es un conjunto de grandes proporciones, formado por viviendas, bodega, almácera, etc.

La fachada principal, orientada al suroeste, es de estilo neoclasicista con frontones y una terraza sobre el soportal que protege la entrada.

En la fachada, en un frontón partido, se halla esta insignia con el distintivo de la letra “N”, rematada con corona de Conde, alegórica de sus antiguos propietarios: los Condes de Nieuland.

Durante un desfile de los populares gegants i cabets, se divisan al fondo las casas palacios del Barón de Santa Bárbara, a la izquierda, y la de D. Luis Mayans Enríquez de Navarra, a la derecha.

Ontinyent colocó sobre la puerta de su casa solariega, en la calle Mayor, una placa lapidaria que dice: “A SU HIJO PREDILECTO EL EXMO. SR. D. LUIS MAYANS ENRIQUEZ DE NAVARRA EL DÍA 14 DE OCTUBRE DE 1880 AL MES DE SU FALLECIMIENTO”.

Escudo de D. Luis Mayans Enríquez de Navarra, situado en la fachada número 24 de la casa en la calle que lleva su nombre. Con posterioridad, la casa  pasó a manos de don Gonzalo Sanchis Mayans, que en 1924 fue distinguido por S. M. El Rey Alfonso XIII con el título de Conde de Montemira. Con anterioridad Carlos III concedió, el 7 de marzo de 1776, el título de Marqués de Montemira a D. Pedro José de Zárate Navia y Bolaño, Teniente Coronel de Regimiento de Batavia en Lima (Perú). El 12 de noviembre de 1981 se expidió Real carta de Sucesión a favor de D. Gonzalo Sanchis y Mendaro, Conde de Mayans, casado con Dª María del Carmen Rosal y Moreno.    

Consta en el archivo municipal un escrito de 27 enero de 1843 en el que Mayans solicita domiciliarse en esta Villa, lo que le fue concedido el 3 febrero de 1843. Ese  mismo día pidió ser inscrito en la lista de electores y fue elegido diputado a Cortes por el distrito de Ontinyent, su escaño lo conservó hasta su muerte ya que sus electores le votaron hasta en veinticuatro ocasiones. Durante su dilatada vida política  fue varias veces Ministro de Gracia y Justicia y Presidente del Congreso de Diputados en varias legislaturas. Sus gestiones ante el Ministerio de Fomento dieron fruto con la consecución, en nuestra comarca, de la construcción, entre otras obras, de varias carreteras que mejoraron notablemente la comunicación de Ontinyent. A su muerte en 1880 el ayuntamiento de Ontinyent le declaró hijo predilecto y la calle Mayor se rotuló con su nombre.

Francesc de A. Ferrer i Vives en su obra Heráldica Catalana al hablar del solar de Mayans solo dice: “Un brazo descarnado que en la mano empuña un manojo de olivo”. No indica nada sobre el jinete y la serpiente que aquí aparece en la siniestra del escudo.

Vieja y blasonada casona, situada en el número 3 de la calle de José Melchor Gomis, en la que tuvo una de sus residencias D. Joaquín Llorens Fernández de Córdoba, excelente articulista, destacado político, gran militar e insigne matemático durante el primer tercio del siglo XIX. Contrajo nupcias con Dª Concepción Colomer y Conca, dama de una destacada familia aristocrática, que poseía el título de Marquesa de Colomer.    

 En la fachada de esta casa aparecen dos escudos nobiliarios. El que muestra esta imagen pertenece a Doña Concepción Colomer y Conca, que contrajo nupcias con el insigne político y militar D. Joaquín Llorens y Fernández de Córdoba.

Según el Diccionario Heráldico y Nobiliario de los reinos de España, el apellido Colomer es derivado de Colom y una rama pasó a Valencia, desde donde se extendió. El Solar Catalán, Valenciano y Balear al hacer referencia a este apellido señala que Mosén Jaime Febrer le atribuye un origen Provenzal y que Guillermo Colomer vino de Carlades, en el Condado de Provenza, y sirvió como soldado aventurero en Burriana, pasó a Valencia, Silla y Sollana, y cerca de la villa de Picasent apresó grandes manadas de bueyes y mulos. Finalmente recibió la herencia del Rey Jaime I en Ontinyent.

Sus armas son un escudo partido que contiene un castillo con un palomar encima y un león rampante al natural, rematando el conjunto un yelmo y una cimera.

En cuanto al apellido Conca, Augusto Cuartas en su obra Apellidos Catalanes dice que es un  apellido catalán muy antiguo, que tuvo su casa solariega en Tarragona..  

Blasón de los Llorens. Apellido que procede de Villarreal de los Infantes y que está muy extendido por todo el reino de Valencia.

Sus nobles antecesores fueron Joaquín Llorens Chiva, que contrajo nupcias con Manuela Báyer Segarra,. Un hijo de ambos, Joaquín,  fue brigadier y general, y recibió el título de Marqués de Córdoba y de Caballero de la Orden de Carlos III. Éste se casó con Joaquina Fernández de Córdoba e Ibáñez de Ocerin; su hijo fue Joaquín Llorens y Fernández de Córdoba.    

D. Joaquín nació en Valencia en 1854, estudió en la Academia Militar de Artillería y en su carrera militar se distinguió durante la Guerra Carlista de  1872, en la toma de Viana, en el cañoneo de Dicastillo y en la batalla de Montejurra, en la que fue herido. Terminada la misma sofocó una revuelta de tropas en Roncesvalles y acompañó a Francia a Carlos de Borbón; fue ascendido al grado de Coronel. La última gestión desarrollada en el campo militar fue en 1909 en Marruecos. De esta campaña escribió una memoria en la que relató los acontecimientos más importantes del Rif.

Sus armas son un brazo armado empuñando una espada.

Escudo que se encuentra en la calle San Jaime número 11 y que perteneció a Doña Dolores Melo de Portugal y Fernández de Córdoba, que contrajo nupcias con Luis Mergelina, de cuyo matrimonio nació un sólo hijo llamado Luis; éste se casó con Dolores Mollá Pastor y de esta unión tuvieron tres hijos: Casimiro, Luis y José, ninguno de los cuales tuvo descendencia, aunque José se casó en segundas nupcias con María Barberá Nadal. Esta señora fue descendiente, pero no heredera directa,  de D. Francisco Melo de Portugal y Castro, a quien Felipe IV, el 7 de septiembre de 1646 le concedió el título de Marqués de Vellisca y que desempeñó el cargo de Virrey de Sicilia, Aragón y Cataluña. El 15 de diciembre de 1771 Carlos III les concedió a los herederos el título de Grandeza de España, según los datos del Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España. Por testimonios recogidos verbalmente, cuya veracidad no se ha podido comprobar, Dª Dolores Melo de Portugal, que murió el 6 de diciembre de 1914, poseía el privilegio del Manto Real con potestades para reducir ciertas penas a los reos.

El escudo que aparece en la fotografía con adornos florales en los lambrequines con casco y cimera pertenece a la enseña del Marques de Colomer. Consta de una torre a la diestra y un león rampante a la siniestra. 

Dentro del recinto de la finca conocida por Casa García de Simó, en la partida de La Solana, se halla este precioso oratorio privado, compuesto de una sola nave a dos aguas con contrafuertes que mantienen los arcos de descarga y que embellecen la edificación. Es el atrio más bajo y el resto más alto. Este oratorio fue comprado a sus antiguos dueños de Valencia y trasladado una vez desmontado, para luego edificarlo piedra por piedra en este bello paraje.

Sobre una espléndida arcada ojival de piedra labrada, que da entrada al atrio, se hallan dos escudos nobiliarios dentro de círculos ovalados.

El escudo que se encuentra a la izquierda es cuarteado, con un primer cuartel del linaje de Encina, el segundo pertenece a los Meliá, el tercero a Castelló y el cuarto a Rovira de Alicante.

El escudo situado en la parte derecha pertenece al linaje de Castellví. Fue llamado también Castroveri y Castrovetulo, apellido catalán oriundo de Borgoña, donde tenía el señorío de Rosanes. Pasó a España con el nombre de Benito Castellví y ayudó al Conde Borrell de Barcelona a recuperar las tierras perdidas anteriormente desde Vich a Solsona. Como indica Salazar y Castro, la familia Castellví es una de las más viejas y nobles de la corona de Aragón y su solar estuvo en el castillo de Castellví, en la vega del Penedés. A Valencia pasó don Gonzalo de Castellví, que fundó la ilustre casa del señorío de Carlet. Sus armas son un castillo del cual sale un brazo armado con una espada.

El edificio armonioso de Paduana, situado en la plaza de La Concepción número 1 y construido en 1917, está compuesto por un cuerpo central que sobresale del resto del conjunto y que se abre hasta las dos torres laterales, con aleros y cubiertas a cuatro aguas. Su estilo hay que situarlo dentro de un eclecticismo, mezcla de procedencias clásicas  y modernas, dándole realce los cinco faroles sostenidos en la pared que durante las noches hacen resaltar la fachada. Destacan sus cincuenta balcones de hierro forjado y dos ventanas en la parte superior de la torre izquierda. La torre derecha posee la particularidad de que, en lugar de terminar en ángulo parametral, está remata por un ángulo de cuarenta y cinco grados. Sobre el balcón cubierto del primer piso hay una hornacina con la imagen del santo titular, San Antonio de Padua.

En la torre de la izquierda de este edificio, propiedad de los señores Simó Sendra, se puede ver este escudo de armas, que parece ser se atribuyeron a una herencia inmemorial. Las averiguaciones realizadas para encuadrar este escudo con los Simó no han dado un resultado satisfactorio. Las citas halladas son las siguientes: 

La Gran Enciclopedia de la Región Valenciana al hablar del apellido dice que “en 1556 se concedió privilegio militar de caballería a favor de Bernat Simó de Benifareig y en 1678 se hizo merced a favor de José Simó Pallarés en reconocimiento al anterior privilegio de nobleza concedida por Carlos I a favor de su abuelo Bernat Sim”. Otra referencia de los Simó la encontramos en El Solar Catalán, Valenciano y Balear de A. y A. García Carraffa cuando dice que la familia Simó es muy antigua porque ya estaban radicados en la villa de Muro de Mallorca en los primeros siglos tras la conquista de Mallorca. En la revuelta de los Comuneros, Antonio Simó sufrió persecución y pérdida de bienes de su hacienda por pertenecer a la nobleza. Durante este tiempo era capitán de guerra de la villa de Muro de Mallorca Juan Simó. En la misma villa nació Gabriel Simó, doctor en Derecho y uno de los letrados más notables de la época. Felipe IV y Carlos II le tuvieron en gran aprecio. Fue nombrado miembro de su Consejo y auditor de la gente de guerra de Menorca en 1673, así como oidor de la Real Audiencia de Mallorca el 20 diciembre de 1677. Su hijo Juan Francisco Simó obtuvo privilegio de caballero el 6 de septiembre de 1697.

Los símbolos aquí expuestos no corresponden a los indicados en los tratados de heráldica. Por lo que la composición de este escudo parece más una copia de algún otro que las enseñas otorgadas por designación Real. Podríamos decir que es un escudo falso e irregular y que las armas están tomadas según capricho y fantasía de quien se las atribuye como le parece; por eso no son símbolos de honor ni de virtud.

Adornando un bello jardín de la señorial Casa García de Simó, en La Solana, se halla el mismo escudo con cuatro cuarteles.

Este mismo escudo falso se encuentra sobre el dintel de la puerta de entrada al jardín de la finca señorial de La Clariana, situada en la partida de La Solana de la que fue  propietario D. Vicente Simó Aynat.

En el interior de una mansión situada en la partida de La Umbría se halla el  escudo que aparece en la fotografía y que pertenece a los Mergelina.

El linaje de los Mergelina tuvo su primer solar en Tudela (Navarra) desde donde pasaron a la conquista de Valencia. Tuvieron casa en Villena (Alicante) e igualmente se establecieron en Murcia, donde consta en escrituras que fueron tenidos por buenos hijosdalgos.

Sus armas son un escudo cortado con tres flores de lis bien colocadas en triangulo y un león rampante. Datos tomados del Diccionario Heráldico de los reinos de España

En el número 2 de la calle de San Jaime, en los pasados siglos centro neurálgico de Ontinyent, se hallan estos dos escudos. El de la izquierda, puesto dentro de un circulo ovalado, corresponde a un escudo de dama y pertenece a los marqueses de Colomer. En el libro Apellidos catalanes, Augusto Cuartas dice al referirse a Colomer que es un linaje antiguo de Cataluña y que tuvo su casa solariega en Colomer (Gerona). Una rama pasó a Valencia, transformándose en linaje Colomer, por haber probado nobleza en la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III. También dice que algunos autores creen que Colomer es linaje derivado de Colom, otro linaje catalán. El Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España señala que en 1691 recibió el título de Marqués de Colomer D. Francisco Colomer de Borja y Borrás, Capitán y Sargento de Milicias de Valencia, que previamente poseía el vizcondado de Benejicar. El 6 de abril de 1956 se expidió carta de sucesión a favor de D. Juan Bautista Ferrandiz y de Guzmán, casado con Dª María Ferragut Corts. Sus armas son un escudo partido con un palomar en forma de torre en la diestra y un león rampante a la siniestra

El escudo partido situado a la derecha pertenece a los Mergelina. La Gran Enciclopedia de la Región Valenciana dice que Mergelina es una hidalga familia que desde la conquista del Reino de Valencia se afincó en Villena. El privilegio de nobleza le fue concedido por los Reyes Católicos en 1476 en Medina del Campo. Desde muy antiguo están vinculados a la región valenciana. Cuando en 1691 Alicante sufrió el bombardeo del almirante conde d’Estrés, acudió con tropas Luis de Mergelina, junto con su sobrino Cosme de Selva, contribuyendo a la defensa de las costas. Cristóbal Mergelina se casó con Josefa de Colomer, a favor de la cual se concedió carta de sucesión en 1790 en el marquesado de Colomer. Al extinguirse los descendientes de sucesión agnada, el título paso a los Ferrandis, la noble casa de la Baronesa de Casa Ferrandis de Albaida. Véase el apéndice documental. 

Sus armas son un escudo partido con un león rampante y tres flores.

Las espaciosas salas de esta casa situada en la calle Tomás Valls 16 albergan el Archivo Histórico de Ontinyent, así como la sede central de la Biblioteca Municipal. Este edificio, conocido como la Casa Velázquez, en principio fue de Juan Bautista Puig Colomer, notable caballero, que en 1686 consiguió el título de nobleza en pago a los servicios prestados a la Corona. Por Real Cédula, Carlos II le concedió Real Privilegio Militar, con voto a Cortes y Escudo de Armas. Este caballero residió alternativamente entre Pego y Ontinyent. Desde que consigue el título de nobleza se entronca con otras familias de alto estamento local.

D. Rafael Puig González, sucesor de este linaje, a finales de los años veinte del siglo XX, contrajo nupcias con Dª Elena Vázquez, que, al fallecer su marido, se convierte en heredera universal de los bienes de su esposo. Es entonces cuando la casa empieza a conocerse como Casa Velázquez. 

El nombre de Puig es un antiguo apellido muy extendido en Cataluña, así como en Valencia, Aragón y Mallorca La traducción de Puig al castellano es cumbre y en su escudo de armas aparece como figura principal un montículo. Se dice en El Solar Catalán Valenciano y Balear que hay autores que opinan que Puig es una reducción del apellido Despuig y basan su criterio en que varias familias Despuig usaron el mismo escudo que los Puig ya que los datos genealógicos no varían de que se llamen  indistintamente Puig o Despuig. 

En la Casa Velázquez, se halla, en una esquina, el escudo cuartelado de los Puig que muestra la imagen. Está adornado con lambrequines con motivos militares y dos leones rampantes; el primer cuartel es la enseña de los Puig y consiste en un montículo con tres estrellas encima y tres torres a los pies y con una leyenda en la bordura que dice “QUIS MONS PIN”. El segundo cuartel está ocupado por la enseña de Zapata de Calatayud con ocho escudetes en la bordura. En cuanto al tercer cuartel corresponde a la muy noble familia de Falcó de Belaochaga, natural del señorío de Vizcaya, con escudo cuarteado: en 1ª y 4ª, un losange cargado con un águila y 2ª y 3ª, un jabalí pasante. Finalmente el cuarto cuartel es el de la familia Tasis, oriunda de Italia, con una bordura que contiene siete conchas y siete aspas o cruces de San Andrés. La enseña principal es un águila coronada en vuelo y un  puerco espín pasante.

En la parte alta y presidiendo el altar del oratorio de la casa palacio de los Puig, encontramos un escudo con iguales blasones al que hemos descrito anteriormente tallado en piedra.

Si hacemos una modesta descripción de la procedencia de estos escudos diremos que

los Puig catalanes enlazaron con nobles familias desde mediados del siglo XIV y hasta principios del siglo XIX vistieron el hábito de la Orden de San Juan en el Gran Priorato de Cataluña.

En cuanto al apellido Calatayud es sabido que procede de la población aragonesa de Zapata. Juan-Pedro Zapata, señor de Santa Engracia, cerca de San Juan de la Peña (Aragón) vino desde Jaca con cien peones a la conquista de Valencia y situó su castillo en Andilla.

Los Falcó de Belaochaga son oriundos del señorío de Vizcaya. Un caballero de dicho señorío acompañó al rey Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia. Poseían éstos la Baronía de Benifayó (Valencia) junto con un castillo que fue vendido con sus tierras, por el príncipe Pío de Saboya, bisabuelo del Duque de Nochera.   

La familia Tasis es oriunda de Italia y vino a España durante el reinado de Carlos I.

La heredad conocida como la Casa dels Pins pertenecía al termino municipal de Ontinyent pero a partir de la segregación de Fontanars dels Alforins en  1927 pasó a formar parte de esta última población. Pertenece a la familia de los Puig, mencionada anteriormente. Era un eslabón más de las muchas casas que poseía esta noble familia cada 40 a 50 kilómetros entre Ontinyent y Madrid. De esta manera cuando tenían que realizar un viaje con carruajes a la capital del reino, pues no había otro modo de locomoción más que las caballerías, siempre se alojaban en sus casas particulares. Esta finca agrícola tiene ahora el estatus  de albergue rural.

Sobre el dintel de la puerta está situado este escudo cortado de los Puig que contiene  en la parte superior un montículo y una flor de lis y dos estrellas y en la parte inferior tres torres. Esta remarcado por una bordura con leyenda que dice:“QUIS MONS PIN” 

Una vieja postal de autor desconocido nos muestra la calle llamada entonces Príncipe, que luego fue rebautizada con el nombre de Tomás Valls, donde se aprecia, de manera imprecisa sobre la fuente, los blasones de D. Antonio Fernández de Mesa y Montoro Gisbert y Ciscar, ilustre casa vinculada por uniones matrimoniales con muchas familias de la nobleza local. Lamentablemente el edificio donde tenían su casa solar ha sido demolido, la fuente ha desaparecido y el escudo se ha trasladado a otra población.

El apellido Fernández de Mesa aparece en el Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España como un noble y antiguo apellido de Córdoba. Tuvo su primer asiento en Toledo donde vivió desde finales de la Edad Media. Sus caballeros tomaron parte en la Reconquista, donde actuaron noblemente en la toma de Córdoba y allí fundaron una nobilísima casa de la que proceden gran parte de la nobleza andaluza. Una rama de este linaje, la casa de Jaime Fernández de Mesa, pasó a la provincia de Alicante, siguiéndole su hijo Juan Fernández de Mesa, que se casó con Violante de Vallebrera. Otra rama de los Fernández de Mesa se estableció en la provincia de Valencia.  

El apellido Montoro es andaluz y procede de la villa del mismo nombre. En cuanto a Gisbert su primitivo nombre es Gispert y  procede de Barcelona. Por último, el apellido Ciscar es valenciano.

Blasones de D. Antonio Fernández de Mesa y Montoro Gisbert y Ciscar. Este ilustre personaje fue primo hermano del Almirante Ciscar. El presente escudo de armas estuvo emplazado en la calle Tomás Valls 19. Al derruirse la casa para efectuar una nueva edificación los dueños retiraron esta pieza que hoy se halla en la casa solariega del descendiente de esta familia Alejandro Bataller Madramany en la vecina población de La Pobla del Duc.

Este conjunto de blasones no es más que una composición bien ordenada de las particiones en las que se han colocado las armas de las diferentes casas ilustres que representan. Así pues, en primer lugar aparece la enseña de los Fernández de Mesa con escudo partido, con un castillo y en  segundo dos mesas puestas. Luego le siguen las armas de los Montoro, que consisten en una carrasca y un toro al natural atravesado al pie del tronco.  Los Ciscar o Siscar tienen un escudo partido con un cordero cargado con banderín  y con una cruz y una torre en la que, desde su homenaje, aparece un guerrero. En los tratados de heráldica ( y aquí no aparece) de la boca del guerrero sale una cinta con una inscripción que dice “Ciste carnem amicum inveni”. Miguel de Salazar dice que este apellido trae una mata de sisca o sisalla sostenida por un brazo vestido y un león rampante. De todas formas hay que resaltar que aquí este apellido está representado de las dos maneras, omitiéndose el escudo de Gisbert. Forman la bordura dos espadas verticales y tres cruces de San Andrés a los pies.

Fotografía tomada en los años cincuenta del escudo de armas que se hallaba en la fachada de un edificio que existía al final de la calle Tomás Valls, en la parte derecha, hoy desaparecido, y que después de ser vivienda de nobles, fue casa del cuartel de la Guardia Civil y más tarde habilitado para el Cinema Onteniense, vulgarmente conocido como “Cine Pere” en alusión al propietario del mismo llamado Pedro Sanegre.

El presente blasón en división partida corresponde al apellido Mata, Matas o Mates. Este apellido es muy antiguo y no es fácil aclarar el nexo de origen que entre unas u otras familia puede existir. Para simplificar diremos que El Solar Catalán y Balear señala que las casas más importantes que los tratadistas señalan son: una que vivió en Figueras y otra en Pol, ambas de Gerona, y que fueron los Barones de Sarroca. También otra situada en Mallorca, que figura en el Repartiment, donde se les asignó la alquería de Biniuafé, de ocho yeguadas, en el término de Sineu. Pedro Matas, en representación de la ciudad de Palma, juró obediencia y homenaje al rey don Alonso III de Aragón.

El franciscano Padre Fr. Vicente Pérez-Jorge en su obra La Música en Ontinyent, al hablar de Quintín Matas 1858-1883 (descendiente de esta familia), dice que fue un extraordinario violinista y que, al morir, la prensa se hizo eco de la gran pérdida y apunta la siguiente nota “...al célebre discípulo de Sarasate Quintín Matas... que murió en plena juventud cuando apuntaba ser el directo sucesor de nuestro Sarasate”. Sus restos reposan en el cementerio de Ontinyent.

Sus armas se compone de un castillo en los cuarteles primero y cuarto y una flor de Lis en los cuarteles segundo y tercero. Finalmente,   el león rampante procede de la familia Colomer. 

Escudo de Latonda o Latonda que conservan los descendientes de esta antigua y noble familia.

La Gran Enciclopedia de la Región Valenciana al citar este linaje dice que es oriundo de Aragón y heredado en el Reino de Valencia en el siglo XIII. Dice también que los Latonda fueron alcaides del castillo de Penáguila, tuvieron casa solar en Cocentaina y fueron señores de Benillop. En 1554 el generoso Gaspar de Latonda fue insaculado para cargos de gobierno de la Generalitat.  

Otras fuentes citan que el emperador Carlos I de España y V de Alemania, como pago a  los servicios prestados por Andrés Latonda durante la guerra de Germanías, premió a éste con la dignidad de Caballero el 16 de noviembre de 1537.

Las armas son un escudo cortado y medio partido, o sea con tres cuarteles. En el primero aparecen tres torres y una tienda de campaña, del que se deriva el nombre de Latonda. El segundo corresponde al apellido Ramís de Menorca, un brazo vestido que tiene en la mano un ramo y en el tercero un león rampante.

Escudo nobiliario desaparecido que perteneció a la ilustre familia de Latonda.

Se encontraba en la calle San Jaime, número 10, en una casa actualmente derruida, en la que vivió José Latonda y Conca.

A mi requerimiento de información, las hermanas Cristina y Lourdes Tortosa Latonda me han facilitado un nuevo escudo nobiliario de la familia Latonda que se halla en la portada de una Executoria de Hidalguia, de 1796, en la que se le reconoce a Don Francisco Latonda, vecino de la Villa de Ontiniente, su estado de Noble.

Bella fuente ornamental de piedra labrada y adornada con el blasón nobiliario de los Latonda, compuesta de una cabeza en forma de pez por la boca del cual manaba el agua. Es de estilo similar a las fuentes que se descubrieron en Pompeya. Ésta, ya desaparecida, se abastecía del manantial de “La Vall Seca” en la finca llamada Sant Vicent, situada en la partida de La Umbría de Ontinyent.

En los años sesenta del siglo XX, al producirse la gran expansión industrial y demográfica de Ontinyent, se incrementó la especulación del suelo y se ocuparon solares de propiedades cercanas al municipio; entre otros importantes, ubicados en el casco urbano, los chalets de D. Ricardo Martínez Llobet, conocido por el de Les Boles, y los de Fité  y Devís, ambos en el entorno de la plaza de la Concepción.

Al convertir en solares lo que fue la Alquería Sant Vicent, también conocida como la alquería de Fita, situada en lo que hoy es la avenida Francisco Cerdá, desapareció esta piedra con el escudo nobiliario de los Latonda que adornaba un rincón de la alquería.

Noble y bello edificio con apariencia de fortaleza, denominado Torre Emilia, que con anterioridad era conocido por La Perdiguera, situado en la zona de La Umbría. Fue construido a principio de siglo XX a expensas de su propietaria, la Marquesa de San Joaquín y Pastor, cuando la gente pudiente pasaba los veranos en sus fincas. Allí buscaba una forma de vida en la que levantarse temprano para disfrutar del fresco matinal era una sana costumbre. Huir del bochorno del mediodía invitaba a tomar una larga siesta, casi siempre sentado en los muy populares sillones de mimbre, que vulgarmente se conocían como “panerots”; y, después de las cenas, llegaban, sin prisas, las largas tertulias hasta la madrugada en las que se gozaba de la comunicación con  conversaciones en la paz de la noche. También buscaban el clima benigno y se acercaban a los balnearios, lejos de sus residencias habituales. Ontinyent poseía estas cualidades, con un balneario de los más afamados e importantes de la provincia, conocido como el Gran Balneario de La Salud, además de una casa de baños con aguas sulfurosas situada en el fondo del barranco de Morera, regentada por el médico y propietario don Lizardo Miquel, que lindaba con esta finca. Estas antiguas costumbres contrastan con el actual estrés, la falta de tiempo y una sociedad cada vez más introvertida e individualista en [R.B.1] la que predominan las prisas, las ruidosas discotecas y la pérdida de valores, y en la que la mayoría de ciudadanos busca las playas, aunque en Ontinyent, por la particular peculiaridad de sus habitantes y por el gran amor que han demostrado siempre a su terruño, cada cual ha construido su casita o chalet, que en la actualidad suman más de seis mil segundas residencias.

Formando ángulo de lo que podíamos denominar Torre del Homenaje de esta casa palacio de  “Torre Emilia”, también conocida como la Perdiguera, se halla el escudo de armas de la Marquesa de San Joaquín y Pastor. El marquesado de San Joaquín y Pastor fue concedido por Carlos IV el 20 de diciembre de 1797 a don Félix Pastor y Duran. El 13 de mayo de 1951 se expidió carta de sucesión a favor de  Dª María Federica de Vallés y Huesca, Marquesa de San Joaquín y Pastor y Condesa de Albalat.

Su escudo con corona de Marqués está arropado con lambrequines en forma de manto. Es cuartelado y son las armas del primer cuartel las de Vilalleons, que consiste en un león rampante coronado de oro. El segundo cuartel es partido y aparece el linaje de Ancilla con una banda engolada por dos cabezas dragantes y con un árbol y el apellido de Benítez con dos lobos empinados al tronco, ambos con bordura de ocho cruces de San Andrés. El tercer cuartel corresponde al linaje de Flix (Tarragona), llamado Montlleó, y sus armas son tres piezas en forma de compás con bordura y leyenda que dice “LEALES – LEALES”. En el cuarto cuartel aparecen las armas de Barceló de Mallorca, unas estrellas que semejan el firmamento y una nave sobre las ondas del mar.

Si hemos descrito el escudo en bajorrelieve que aparece en el ángulo parametral de Torre Emilia, ahora mostramos el que existe también en la mesa del oratorio de dicha finca, ofreciéndoles algunos datos históricos hallados en el Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España y en El Solar Catalán, Valenciano y Balear. En él se encuentran representadas varias casas nobles.

El primer cuartel pertenece al linaje Vilalleons, familia catalana, señores de la Sala. La heredera de la casa Elieta de Vilalleons se casó con Bernardo-Guillermo de Altarriba y de Montcorb, señor de Arribas. El segundo cuartel pertenece a Ancilla. que fue una familia vasca, oriunda de la villa de Bermeo, y también están representados los Benítez, apellido procedente de Extremadura. El tercer cuartel representa a los Montlleó, que provienen de la población catalana de Flix (Tarragona). El cuarto cuartel es de los Barceló, linaje del que algunos genealogistas sitúan su casa solar en Montpelier, Francia, y otros afirman que es de Mallorca. Encontramos varias citas bibliográficas sobre este apellido como la de Pedro Barceló, natural de Montpelier en 1232, fue uno de los comisionados de Jaime I para el reparto general de las islas de Mallorca. También se cita a un Jaime Barceló, caballero del rey Jaime III de Aragón, a quien siguió en sus adversidades . El rey Pedro IV de Aragón  en 1343 mandó confiscarle todos los bienes.    

Volvemos nuevamente a la Casa García de La Umbría donde, en el oratorio, se halla este escudo cuartelado, que describimos.

El primer cuartel corresponde al linaje de Nicolau de Mallorca; sus armas son un galgo puesto en salto y ocho cruces de San Andrés en su bordura.

El segundo cuartel pertenece al apellido Navel que tuvo su casa en Barcelona. Pascual Navel Riquer Boscá y Cardona era caballero del hábito de San Juan, en el Gran Priorato de Cataluña en 1550. Hay tratadistas que confunden este apellido con Naval.

El tercer cuartel se halla partido y pertenece a los Roser, que poseen como escudo una rosa de oro y hojas del mismo color, y al apellido Escales o Sescales, que pasaron de Cataluña a la conquista de Valencia con Jaime I, donde recibieron herencia.

El cuarto cuartel es un pabellón cuartelado y enmarcado con ocho cruces de San Andrés, con escudetes con bandas de oro en el primero y  cuarto cuartel, así como dos torres en el segundo y tercero.

En la heredad de Santa Bárbara encontramos una albarrana o torre de vigilancia neogótica separada del edificio principal. Se accede tanto al bajo como a la primera planta por puertas ojivales, y es de iguales características la escalera que conduce a la segunda altura. Sobre la puerta de entrada los blasones de los Garriga.

Escudo cuartelado del linaje procedente del lugar de Lagarriga, del partido judicial de Granollers, que pasaron a Valencia. Este emblema de los Garriga aparece con corona de Marqués y sin yelmo ni cimera. Se halla sobre la puerta ojival de la torre oratorio de la finca del Barón de Santa Bárbara, construido en recuerdo de la muy Ilustrísima Señora Doña Asunción Garrigues Polo de Bernabé de la Encina, esposa del tercer Barón de Santa Bárbara, Don Vicente Gonzalo Rodríguez de la Encina y Tormo, Falcó Belaochaga y Pla. Debe existir una sintonía, que desconocemos, entre el apellido Garriga inscrito en el escudo y el otro de Garrigues que aparece en el interior de la capilla de Dª Asunción Garrigues.

 Las armas en el primer cuartel son el nombre Garriga con una faja ajedrezada. El segundo cuartel pertenece al linaje de Escales de Valencia, representado por tres escaleras. El tercer cuartel corresponde a un tronco de los Borrell de Barcelona llamado Armengualdo, en escudo partido con un chevron o macho cabrío y  jaquelado. El último cuartel representa al apellido de Borrás que desciende de Fuliola, del partido judicial de Balaguer (Lérida), quienes pasaron a Mallorca y Valencia en el tiempo de la reconquista. Su escudo lleva un toro pasando y en la parte baja dos fajas.   

Lambrequines con motivos militares adornan el escudo de armas que preside la fachada de la heredad llamada Santa Rosa, situada  en la zona de La Solana. El poseedor de estos blasones fue Don Joaquín Sanchis del Castillo, ilustre militar que luchó con el grado de capitán contra los carlistas y en África como comandante. En mayo de 1867 ascendió a coronel, más tarde a brigadier y a Jefe de Estado Mayor de la Capitanía General de Filipinas. Sus acciones militares en Filipinas le valieron en 1870 el nombramiento de Mariscal de Campo. En 1884 fue designado Gobernador Militar de Cataluña y fue ascendido a Teniente General. Los seis cuarteles no son más que una composición bien ordenada de las particiones en la que están las casas ilustres de donde desciende este noble y que son: Sánchez, con un castillo y dos llaves puestas en sable, y también los linajes de Colomer, Barberá, Gibert, o Gisbert,  Ferrero y Selva.

Los buenos oficios de una familia de Fontanars dels Alforins han sido vitales para conseguir estas dos fotografías de la finca palacio del Marqués de Vellisca y de su escudo nobiliario.  Dicha casa palacio, debido a su deterioro y abandono durante mucho tiempo, tuvo que ser demolida en 1980.

La misma familia poseía otra casa palacio, con fachada renacentista, en la calle San Jaime de Ontinyent que fue vendida y demolida y en cuyo solar se alza hoy el horroroso edificio de la Telefónica. 

La Gran Historia General de los Pueblos de España,, publicada por el Instituto Gallach de Barcelona, en su tomo dedicado a la Casa de los Austria hace referencia a D. Francisco de Melo, general de los ejércitos en Flandes, al que por muchos motivos gloriosos se le concedió el título de Marqués de Vellisca. En 1640 Portugal se declaró en rebeldía contra la Monarquía hispana y eligió entre los miembros de la familia Braganza a su propio soberano, logrando así consolidar su independencia en 1668. Uno de los hechos que se le atribuyen al general Francisco Melo fue prender y encarcelar al molesto D. Duarte de Ratisbona, partidario de la escisión de Portugal de España (febrero de 1642) en la ciudadela de la Roqueta de Milán, donde Ratisbona murió en 1649, inocente de todo lo sucedido en su patria. La historia debe hacer constar que ésta fue la “venta del Infante de Portugal” en la que intervinieron varios portugueses al servicio de Felipe IV. También debemos señalar que el 18 de mayo de 1643 los gloriosos tercios españoles, cuya intervención en batallas se había resuelto siempre en victorias, sufrió el primer descalabro de su historia. El gobernador de Flandes, Francisco de Melo, después de haber obtenido éxitos parciales, concibió el plan de llevar la guerra al territorio francés y con un ejercito de 18.000 hombres puso sitio a Rocroi, en la frontera de las Ardenas, donde sufrió un serio descalabro. Melo pudo escapar junto con 200 soldados y unirse a la división del Barón de Beck.

Este es el escudo del Marqués de Vellisca que se encontraba en su casa palacio de Fontanars dels Alforins.

Este noble, de antiguo linaje portugués, entroncado con ilustres familias españolas, tiene, según los tratados de heráldica, el mismo origen que los de Suárez. Tuvo al principio su asiento en la villa de Guimaraes, del distrito de Braga, y tomó el nombre de ella por apellido y también el de Riba de Avísela, porque vivieron junto a este río que corre por detrás de la tierra de Santa Catalina.  

El título de Marqués le fue concedido por Felipe IV, el 7 de septiembre de 1646 a D. Francisco Melo de Portugal y Castro, Virrey de Sicilia, Aragón y Cataluña. Posteriormente, el 15 de diciembre de 1771, Carlos III le otorgó la Grandeza de España. El 4 de mayo de 1951 se expidió carta de sucesión a favor de Dª Consuelo Pardo-Manuel de Villena y Verástegui.

Fachada posterior del antiguo palacio fortaleza de la Duquesa de Almodóvar.

El palacio de la Duquesa de Almodóvar (siglos XII al XVIII) es uno de los edificios históricos más representativos de la antigua villa y de los pocos testimonios históricos que se conservan de la época musulmana. Durante la dominación árabe y hasta la conquista de Ontinyent por Jaime I habitaba aquí el jefe o gobernador de la población, y Jaime I se reservó este edificio para ocuparlo en sus visitas o las de sus sucesores. A causa de su estado ruinoso, su nieto Jaime II procedió a su reedificación.

La planta es propia de un palacio fortificado con torres en los cuatro ángulos, de las que sólo quedan tres por haberse derruido una a causa de un incendio en el siglo XIX. El estado actual del edificio es de ruina. Por las múltiples obras que se han producido en el transcurrir de los siglos, apenas quedan vestigios, aunque en los sótanos existen construcciones de carácter gótico. El edificio está compuesto de muros de carga y, aunque  han sido reformados en diferentes ocasiones, aún quedan, en la fachada sur, bajo un desacertado enlucido, ventanales de estilo gótico.

Está declarado monumento dentro del registro general de Bienes de Interés Cultural del Patrimonio Historio Español y el Ministerio de Cultura y Deportes, según escrito de principios de septiembre de 2000 dirigido al Ayuntamiento de Ontinyent, firmado por Luis de la Fuente Batanero, Subdirector General de Protección del Patrimonio Histórico de la Dirección General de Bellas Artes, en el que se resolvió que el Castillo Palacio de la Duquesa de Almodóvar de Ontinyent quedaba inscrito en dicho registro.

El Ducado de Almodóvar tiene su origen en la villa de Almodóvar del Pinar (Cuenca), teniendo como tronco a Pedro Almodóvar, que acompañó a Jaime I en la conquista de Valencia. El título de Duque de Almodóvar del Río fue concedido por Carlos III el 11 de julio de 1780 a D. Pedro Francisco de Luján y Góngora, Adelantado Mayor de la Florida. El 2 de noviembre de 1951 se expidió carta de sucesión a favor de D. Alfonso de Hoyos y Sánchez, casado con Dª María Victoria Martínez de Irujo y Artazcoz .

La piedra angular del arco elíptico que existe en el zaguán de la casa palacio de la duquesa de Almodóvar, situado en el barrio de la Vila, contiene  el escudo de los Blasco, primitivos dueños de este viejo palacio fortaleza.

El Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España, al  hablar de los Blasco, señala tres ramas con heráldicas diferentes: los de Tauste, los de Sallent y los de Ontinyent, en que dice: “Traen en campo de plata, un buey pasante”. Nosotros podemos indicar además que sobre el buey hay una estrella de ocho puntas.

El apellido Blasco es oriundo de las montañas de Jaca (Huesca) y derivado del nombre de Blas. Luis Blasco del Real fue Gentilhombre del Archiduque Alberto de Flandes; vistió el hábito de Caballero de Montesa y perteneció al Real Consejo de Aragón. En varias ocasiones, desempeñó el cargo de embajador durante los reinados de Felipe III y Felipe IV. Como miembro de la familia Blasco desempeñó la Bailía de Ontinyent entre el periodo de  1629 y 1645.

Escudo del Vizcondado de Morera.

Según publicó La Gaceta de Madrid del 21 julio de 1916, el 19 de julio del año anterior el Rey Alfonso XIII concedió el título de Vizconde de Morera a D. José Pastor Rodríguez (1850-1930); con ello reconocía su “labor patriótica, de interés social, política y económica”; fue consejero del Rey y aportó la cantidad de 100.000 pesetas como base y fundamento para la construcción en Sevilla de viviendas sociales,  inauguradas por toda la Familia Real el 12 de marzo de 1916.

D. José Pastor Rodríguez, casado con Doña Valentina Mayer, dejó en Santiago de Chile una gran labor benéfica que su Ayuntamiento reconoció  en 1904, en el transcurso de un solemne acto.

A su muerte en 1930 debía heredar el título de Vizconde de Morera su hijo José Pastor Mayer, que se encontraba desempeñando el cargo de Cónsul Honorario de Chile en Valencia. Mientras se tramitaba la documentación de sucesión se produjo el advenimiento de la II República, que abolió los títulos nobiliarios. Durante la Guerra Civil pudo situarse en la Zona Nacional e ingresó en la Marina de Guerra y desempeñó el título de oficial. Con toda la tripulación, murió heroicamente al ser hundido por el ejercito republicano el Crucero Baleares, donde navegaba.

Por convalidación del título, desde el 6 de marzo de 1951 el segundo título de Vizconde de Morera lo ostenta Don Augusto Pastor de Jofre y Loaiza, nieto de José Pastor Rodríguez, quien ha facilitado estos datos. 

Fotografía facilitada por el MUSEU ARQUEOLÒGIC D’ONTINYENT I LA VALL D’ALBAIDA (MAOVA) en la que se nos muestran restos de un escudo grabado en  una losa a ras de suelo, situada en una antigua cantera del “Pla de les Armes”, propiedad de la finca Misalgar en la  zona de La Umbría de Ontinyent, que linda con el término municipal de Fontanars dels Alforins.

El historiador Agustín Ventura dice en la Crónica reial que el rey Jaime I en septiembre de 1244 permaneció durante tres o cuatro días junto a  sus tropas en este paraje, que está cerca de la Venta Nova y la Casa del Rey, también citados en dicha crónica, a la espera de una embajada mora desde Almizrra  (hoy conocida por Campo de Mirra), con la que tenía que delimitar la frontera del reino de Valencia con Castilla. Javier Martí Molina dice que, aparte de la erosión, nunca se finalizó el escudo, debido seguramente al poco tiempo de que dispuso el picapedrero. Al lado de la misma enseña existe un orificio donde se supone que se plantó la Senyera, con el fin de que permaneciera en posición vertical, puesto que, como es preceptivo,  esta insignia no se puede inclinar  ante nadie y ante nada.   

La iglesia de Santa María de la Asunción es un edificio que honra y dignifica a Ontinyent. Tan histórico lugar no puede ni debe ser ignorado por los ontinyentins. Muchas páginas de la historia local se han escrito entre los muros de esta iglesia. Fue edificada sobre el solar de una antigua mezquita derruida como consecuencia del desastroso terremoto de una intensidad entre nueve o diez grados en la escala de Mercalli, que asoló Ontinyent en1248.

A partir de este momento y cristianizada la villa por la conquista de Jaime I, empezó a edificarse. El templo es gótico, de los más primitivos ejemplos góticos de nuestra zona, de una sola nave ojival, sin cúpula ni crucero, muy austero, con proporciones derivadas del románico.

Observando la presente fotografía, vemos un saliente en la fachada que pertenece a la base del antiguo campanario, derruido por encontrarse en malas condiciones antes de la construcción del que actualmente existe.

Este templo ha sufrido muchos embates de los agentes atmosféricos y de las modas, y ha  amontonado estilos y reformas, y hasta alguna calamidad arquitectónica. También el tiempo ha incidido sobre el mismo, así como la casi ruina del patrimonio artístico y religioso durante la Guerra Civil de 1936.

El edificio, al igual que el barrio de la Vila de Ontinyent, está declarado Conjunto Histórico de Carácter Nacional, según el Decreto 12.088 de 1974 de la Jefatura del Estado, publicado en el B. O. E. con fecha 21 junio de 1974.

Después del desagradable embarrocamiento del siglo XVII, aparece ahora en vías de recuperar su primitivo esplendor y sus admirables proporciones.

Esta iglesia tiene dignidad de Plebanía y fue creada por el Papa Pío II, a ruego del Rey Don Juan II (arch. Reg. Valentino Regtº 9º, fol. 56 v), el 17 septiembre de 1722, cosa que ratificó el Papa Inocencio XIII.

Entrando a Santa María por la puerta de acceso de la plaza de La Vila y casi en el techo, se encuentra, salvada de la destrucción durante la Guerra Civil, una arqueta con los restos mortales de un héroe de nuestra villa, con la siguiente inscripción “HIC – IACET – LOP LOPEZ DVAELLO Y DECALDERO”

Debajo de la arqueta aparecen dos figuras de animales que sostienen en sus manos escudos con dos círculos ovalados, que hacen  referencia al apellido Caldero. 

Al producirse el destructor terremoto que asoló Ontinyent en 1248, el Rey Jaime I condonó las rentas que Ontinyent tenía que satisfacer al Rey mientras se reparaban las derruidas murallas. Según Robert Ignatius Burns en su obra Jaume I i els valencians del s. XIII, para la reparación de los daños y la reconstrucción de esta terrible catástrofe, las cantidades que la Villa debía entregar al Rey tenían que emplearse sólo para reparar las murallas y edificios, y únicamente se debían respetar y pagar las deudas contraídas con  “Llop de Bailó.”

El Solar Catalán Valenciano y Balear, al referirse a las noticias del origen de este apellido dice que son muy contradictorias. Miguel de Salazar cree que procede de Asturias. En las Trovas de Mosén Jaime Febrer se habla de un Lope Vaillo, llamado de Calderón, que era de Argamecert, lugar de Galicia, que marchó a servir al Rey Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia. Añade que dicho monarca le premió sus servicios, dándole el pueblo de Benirredrá, próximo a Gandía; también el de Benisuley, que debe ser Benisili del partido judicial de Pego (Alicante). Según manifiesta, también heredó en Ontinyent,.   

Aunque no campea ningún blasón por las calles de nuestra población de distinguidas familias nobles muy vinculadas a nuestra historia local, omitir sus escudos y una pequeña reseña de los mismos, podría interpretarse como una pasada en silencio. Por ello, y para evitar malas interpretaciones, les mostramos algunos ejemplos, como el que muestra la imagen, del linaje de Barberá, enraizado en Ontinyent desde la conquista de Valencia por Jaime I.

Procede este apellido del partido judicial de Montblanch (Tarragona). Dice El Solar Catalán, Valenciano Balear al referirse a este apellido lo siguiente: “En la ciudad de Onteniente (Valencia) radicó una rama de este linaje”, y entre los personajes ilustres de esta familia cita a Mosén Juan Jerónimo de Barberá, vecino de Ontinyent, Doctor en Derecho y sus hermanos Gaspar, que fue baile de esta población, Onofre y Melchor. Todos pertenecían al brazo militar de la ciudad y reino de Valencia, donde probaron ser descendientes de la antigua familia militar de Barberá de Cataluña.

Sus armas son un escudo que aparece con un fajado de seis piezas, tres de plata, cargadas de armiños de sable y  tres rojas.

La presente imagen nos muestra la emblemática casa del siglo XVIII, llamada de los Nadal, con mirador de madera y vidrieras en la planta principal y balcones de hierro forjado. Esta fotografía fue tomada el domingo anterior a la festividad de la Purísima, tres de diciembre de 1967, en el que, para conmemorar el trescientos aniversario del primer canto anunciador “dels Angelets”, se instituyó el acto de la Ofrenda de flores a la Patrona de Ontinyent. Aparecen aquí “els Angelets” haciendo su entrada a lomos de caballerías. Obsérvese a la derecha de la fotografía la escalinata de acceso a la iglesia de San Miguel, que ahora permanece escondida, al construirse delante de la misma el edificio de Correos.

El linaje de Nadal es muy antiguo y está extendido por Cataluña, Aragón y Mallorca. El Solar Catalán, Valenciano y Balear, al hablar de la familia Nadal, señala una extensa referencia de personajes con este apellido y, al referirse a los de Ontinyent, dice textualmente: “Los Nadal de Onteniente y los de Venecia, traían, según Miguel de Salazar, de azur, con una estrella de oro. Pero estas mismas armas son las de Fuster de Mallorca, que entroncaron con los Nadal”. Por su parte el Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España dice también que este linaje es oriundo de Venecia.

Las últimas referencias de los Nadal en Ontinyent podemos situarlas en el distinguido abogado local D José Nadal Insa, que nació en 1849. Después de obtener el título de abogado, ejerció como tal en nuestra ciudad y con su buena labor consiguió, a finales del siglo XIX, las licencias necesarias para la fundación del Colegio de la Pureza de María Santísima en Ontinyent. Durante los años 1877-89 ejerció el cargo de Alcalde en nuestra ciudad. En los ejercicios 1879-1891 fue administrador de las fiestas de la Purísima, así como del Santo Hospital Beneficencia. Falleció en 1906 a los 57 años de edad, dejando tres hijos de corta edad: Carmen, José y María.

Al fallecer sus citados hijos sin descendencia se abre el testamento y sus propiedades en Ontinyent son repartidas entre sus servidores, tal como se estipulaba en el testamento, pero sin embargo aparece una inmensa fortuna en Estepona, compuesta por once fincas: Arroyo Vaquero, Los Bolleros, Guadalobón, Haza Caniquiqui, Las Calas, El Ciprés, Arroyo Padrón, Arroyo Padrón II, El Velcrin, Cala Alta y Zagora, con un total de 3.210.375 metros cuadrados y que, en una medición posterior más actualizada, se incrementa en un 30%. Además de otros bienes como 74.000 metros cuadrados en fincas urbanas, también situados en la población de Estepona (Málaga) y pendientes de recalificación por parte del Ayuntamiento. De esta fortuna, cuando se reparta, serán beneficiarios en las partes que se estipula: Caritas, la iglesia de Santa María y la Casa de Ejercicios Espirituales de Santa Ana de Ontinyent. 

Con el número 146 está registrado en el Catàleg del Patrimoni Arquitectònic i urbanístic d’ Ontinyent este edificio, cuya fachada ha sido restaurada recientemente y que corresponde al número 28 de la plaza de  Santo Domingo. Fue construdo a finales del siglo XIX por la noble familia de Sandoval al abrirse una plaza en el lugar que ocupaba el derruido convento de los Dominicos.

Nos indica el Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España  que el apellido Sandoval es oriundo de Castilla, del lugar de este nombre, partido judicial de Villadiego (Burgos) y son descendientes del Conde Fernán-González, así como que sus sucesores probaron nobleza en numerosas ocasiones y en diferentes Órdenes, como las de Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa y San Juan de Jerusalén; igualmente en las Chancillerías de Valladolid y Granada y en la Real Compañía de Guardias Marinas.

Los Reyes Católicos, el 30 de agosto de 1482 concedieron a D. Pedro Manrique de Sandoval, entonces Duque de Nájera, el título de Adelantado Mayor de León  

ESCUDOS ECLESIASTICOS

No han sabido explicarnos los dueños actuales de la finca denominada Casa Presencia, situada en la partida de La Umbría, como ha llegado este escudo eclesial de Ripoll que se halla rematando un casalicio para proteger un pozo artesano. Dentro del escudo y sobre el gallo se encuentra un bonete eclesial.

Mosén Jaime Febrer hace mención en su Troves  a uno de los más aguerridos caballeros que tomó parte en la conquista de Valencia  llamado Guillermo Ripoll, que procedía de la villa de Ripoll, del partido judicial de Puigcerdá; era un notable geronés y de Gerona pasó a servir al rey don Jaime. Demostró mucho arrojo en la conquista de Xàtiva y se distinguió por la constante vigilancia en los puestos de peligro, permaneciendo en vela día y noche atento a posibles sorpresas del enemigo, recibiendo del rey muchas recompensas por los servicios prestados.

Las armas son un gallo en actitud de cantar queriendo manifestar  su espíritu vigilante, por el que obtuvo muchas recompensas y encima un bonete eclesiástico.

En la iglesia de la Concepción, conocida como “La Ermiteta”, se puede ver este escudo adornado con lambrequines vegetales que corresponde a las insignias heráldicas  de mosén Joseph Sisternes, natural de Xàtiva y beneficiado de la iglesia de Santa María; él fue el artífice de la construcción, en 1606, de esta ermita, para recibir de Valencia, una vez realizada una reforma, la venerada imagen  de la Purísima, Patrona de Ontinyent.

Sobre el origen de este apellido existe una leyenda contada por Mosén Jaime Febrer que dice:

“Cuando el rey Artús de Inglaterra estaba con sus milors comiendo y usó del ardid de darles altramuces a cada uno, con la obligación de que por cada altramuz le habían de entregar , estando en  campaña, igual número de cabezas de enemigos, le cupieron diez y ocho a un militar valiente, los que colocó en oro en su escudo sobre campo de plata, dentro de seis dados de color rojo que hacen seis ternas, en lengua lemosina sis ternes”.

 De ahí deduce Mosén Jaime Febrer que deriva el apellido Sisternes y le atribuye descendientes del señalado milord a Pedro de Sisternes que con sus dos hijos intervino en la conquista de Valencia y obtuvo herencia en Cocentaina, donde dejó sucesores.

Hemos de dejar como simple leyenda la referencia del citado cronista y quedarnos sólo  con que Pedro Sisterenes fue el progenitor de este apellido.

Sus armas, según El Solar Catalán, Valenciano y Balear son  “seis cuadros puestos en dos palos y cada uno de tres altramuces puestos en situación de batalla”. Por tanto no tiene que ver nada con este apellido el escudo que figura en la imagen de esta página.

Escudo del Obispo de Mallorca, D. Teodoro Úbeda Gramage.

Al elegir su escudo episcopal quiso que su diseño estuviera relacionado con la Virgen, representada por la Estrella de la Mañana, el emblema de  su pueblo Ontinyent, con el castillo y los dos leones a los extremos lanzando agua con la intención de derramar la Gracia al pueblo Dios que le fue encomendado, y el Cáliz de la Eucaristía.

 Don Teodoro nació en Ontinyent en 1931 y murió en Palma de Mallorca el 18 de mayo del 2003. Estudió Teología en Roma. En 1962 asistió a la apertura por parte del Papa Juan XXIII y posteriores deliberaciones del Concilio Vaticano II. Volvió a Valencia donde fue Vicario Episcopal. En 1970, cuando aún no había cumplido 40 años, Su Santidad Pablo VI le nombró Obispo Auxiliar de Ibiza y el 13 de abril de 1973 fue elegido Obispo de Palma de Mallorca. Su pontificado ha sido el más largo de toda la historia de la Iglesia de Mallorca, distinguiéndose por la aplicación del Concilio Vaticano II, promoviendo la responsabilidad de los cristianos en la promoción de la lengua y la cultura de Mallorca, así como desarrollando una gran labor social. Presidió la Comisión Pastoral de la Conferencia Episcopal. Son muchos los reconocimientos y condecoraciones que recibió, entre otras la de Hijo Predilecto de Ontinyent en 1995,  Medalla de Oro de Palma de Mallorca en1998, Medalla de Oro de la Comunidad Autónoma de Mallorca en 2002, Gran Cruz del Mérito Aeronáutico, con distintivo blanco en 1972, y Gran Cruz de la Estrella Polar en 1984, máxima condecoración de Suecia otorgada por el Rey de dicho país, que reconoció la gran labor ecuménica y de acogimiento a la colonia sueca que reside en Palma de Mallorca.    

ESCUDOS DE LAS PIEDRAS CLAVE DE LA

ARCIPRESTAL DE SANTA MARÍA

Los interiores de las iglesias en España, en la parte artística, son una de las mejores muestras de la cultura española. Las piedras no hablan pero son testigos de excepción para miles de almas con más o menos fe que a lo largo de los siglos han admirado estas bóvedas góticas.

Esta primitiva bóveda fue cubierta con estuco que formaba una bóveda de medio punto de estilo corintio, a la moda del siglo XVII. Retirado el falso techo en un acertado trabajo, siendo párroco de Santa María don Blas Asensio Castelló, se pudieron admirar las nervaduras góticas, que forman las tres bóvedas de crucerías estrelladas y cuyos nervios descansan en los contrafuertes. Se inició el descubrimiento de las bóvedas primitivas bajo la dirección del arquitecto local José María Espí Sánchez, y luego, al pasar a ser subvencionada por la Diputación de Valencia, quedó bajo los auspicios de la Dirección Central del Patrimonio Artístico, siendo el arquitecto Rafael Martínez Sánchez quien terminó de dirigir la obra. Al fondo aparece el presbiterio arropado con un apostolado y otras pinturas del artista albaidense José Segrelles Albert, así como las imágenes de  los Santos Abdón y Senén, antiguos patronos de la villa de Ontinyent. Esta distribución fue dirigida por el arquitecto Camilo Grau. El trabajo de madera fue realizado por la  empresa Bautista Barberá Doria.

Si anteriormente les hemos mostrado una vista general de la primitiva bóveda de Santa María, ahora la fotografía nos muestra una piedra clave original de la bóveda con una estrella de ocho puntas.

Al realizarse una cata en el verano de 1978 para comprobar su estado favorable, en febrero de 1979, con un modesto presupuesto y con todos los permisos reglamentarios, bajo los auspicios de la Dirección Central del Patrimonio Artístico - ya que se trataba de un centro histórico, tanto la iglesia de Santa María como el barrio de la Vila, - según decreto 12088 de 1974, se procedió a descubrir el falso techo. La sorpresa  fue encontrar toda una serie de. nervaduras góticas, que, aunque muy dañadas, ofrecían un bello conjunto gótico.  

Para la retirada del falso techo y el descubrimiento de la bóveda intervino eficazmente en aportaciones económicas la Diputación Provincial, gracias a la muy buena intervención de  un enamorado de Ontinyent, D. Roberto Belda Revert, por aquel entonces alcalde de la ciudad.

Este bajorrelieve de piedra angular que nos muestra la fotografía, así como otros que aparecen a continuación, que no pudieron recuperarse en su estado primitivo, fueron rediseñados basándose en lo que pudo apreciarse de los dibujos originales. Esta labor de recomposición para luego ser reproducidos en partes y medidas, siguiendo el mismo estilo, se realizaron en los estudios de arquitectura de José María Espí Sánchez.

Existen varias piedras clave mayores que nos muestran escudos italianizantes, como el de esta fotografía

Restauración parcial de una piedra clave mayor con otro escudo de estilo italiano.

Nueva restauración parcial de un escudo italiano.

Piedra clave, con restauración parcial, con las cuatro barras del escudo de Valencia dentro de una estrella de ocho puntas y remarcada por una corona.

Piedra clave restaurada en la que, dentro de un rombo y cerrado con un círculo, aparece el escudo de Valencia,.

Piedra clave secundaria restaurada con un escudo que muestra las cuatro barras valencianas enmarcadas dentro de una estrella de ocho puntas.

En otra piedra clave secundaria aparece un escudo de Ontinyent.

Para la ejecución de esta piedra angular se realizó un molde de escayola que se rellenó con hormigón blanco. Con el presupuesto de restauración de la bóveda no hubo suficiente dinero para esculpir todas las piedras nuevamente.

Piedra clave secundaria en la bóveda de Santa María hecha con negativo de escayola y relleno de hormigón blanco.

Piedra clave muy deteriorada en la que, dentro de un círculo, aparece un dibujo del que no puede apreciarse su significado.

Dentro de la restauración parcial encontramos esta piedra clave que contiene la cruz de San Andrés.

Al coincidir la restauración de la bóveda de Santa María con la consagración, primero  como Obispo de Ibiza y posteriormente como Obispo de Palma de Mallorca, del que fue feligrés de esta parroquia D. Teodoro Úbeda Gramage, el Sr. Plebán D. Blas Asensio Castelló, con la  mejor voluntad,  quiso dejar grabado en una piedra clave el escudo de D. Teodoro. En la primera visita que realizó D. Teodoro, al percatarse de este hecho, mandó que fuera borrado y  por eso aparece enmascarado.

OTROS ESCUDOS

Al construir el Hotel Fontana y adornar su entrada con escudos de las cinco poblaciones que formaban el Partido Judicial de Ontinyent, hasta la Nueva Ley de Demarcación y Planta Judicial 38/1988 de 28 de diciembre, el artista Vicente Agulló esculpió este escudo con la denominación de Alforí, para representar al pueblo de Fontanars dels Alforins, que hasta el 5 de agosto de 1927, cuando obtuvo la personalidad jurídica como población, era simplemente una parroquia adherida a Ontinyent, situada en la Partida dels Alforins, valle agrícola compuesto de unos cincuenta y cinco kilómetros cuadrados.  

En sesión del 25 marzo 1966 su ayuntamiento tomó el acuerdo de adoptar este escudo heráldico. Previo a los informes remitidos a la Real Academia de Historia, para su dictamen, el Ministerio de la Gobernación, mediante Decreto 2350/1967 del 16 septiembre, autorizó adoptar el escudo heráldico de la siguiente forma: “Escudo partido. Primero de oro , cuatro palos de gules. Segundo, de sinople, cuatro crecientes de plata, dos y dos. Timbrado con corona real”. B.O.E. 7 octubre 1967.

Escudo de la villa de Agullent, original también de Vicente Agulló, que se halla a la entrada del Hotel Pou Clar de Ontinyent. En lo más alto se encuentra la corona real abierta, aspecto estético que se usa en poblaciones valencianas. El escudo tiene como fondo las barras, armas del reino de Valencia y propias de su condición de Villa Real, con el símbolo parlante de su nombre (una aguja). Aprobado el 10 abril 1991 por la Consejería de Administraciò Pùblica de la Comunidad Valenciana.   

Hasta el año 1585 Agullent fue un barrio más de Ontinyent, pero a partir de esa fecha se independiza con el título de Universidad. El síndico que llevó las gestiones de separación fue el notario Juan Casanova, concediéndole al rey una gratitud de 3.000 ducados. Una vez firmadas las capitulaciones, el notario Juan Casanova pasó a ser el primer “Batle” de Agullent.

Escudo de armas de la villa de Aielo de Malferit  ubicado también a la entrada del Hotel Pou Clar y realizado por el escultor Vicente Agulló.

Muy amablemente la Srta. María Jesús Juan, del Archivo Municipal de Aielo de Malferit, atendió nuestra solicitud de información sobre el escudo, facilitándonos un amplio dosier que reducimos a la siguiente información:

El linaje de Malferit ostentaba la señoría de la población desde finales de la Edad Media. En 1445 era señor Francisco de Malferit, en 1611 lo era su descendiente Lucas de Malferit que otorgó a los nuevos pobladores “carta pobla”, una vez expulsados los moriscos. De esta época Aielo tomó el calificativo de “Malferit”, como elemento distintivo de otras toponimias idénticas. En 1690 se  concedió el primer título de Marqués de Malferit a Jacinto Roca y Ripio, señor de Aielo y Cairen, descendiente de Malferit. Este título pasó respectivamente a Carlos de Roca y Malferit 1691-1760, Salvador Roca y Pertusa, Marqués de Malferit, Conde de Buñol y Grande de España y a Joaquina Roca y Castellví (1730 1834), sucediéndole otros descendientes, hasta que, después de un largo litigio se extinguió el régimen señorial. A partir de ese momento, aquellas poblaciones que disponían de escudo se les llama escudos inmemoriales, pero no ocurre así con el de Aielo de Malferit.

El motivo principal del escudo es un león, aunque ha sufrido varios cambios a lo largo del siglo XIX y XX, en los sellos del Ayuntamiento aparece caminando sobre tres pies y de forma rampante, que es el que se usa actualmente.

Durante 1957/58 se procede a legalizar el escudo de armas de Aielo de Malferit y se aprobó en sesión plenaria del 1 octubre de 1958, aunque no consta que Gobierno Civil diera su aprobación.

Escudo heráldico de Bocairent reproducido también por Vicente Agulló a la entrada del Hotel Pou Clar.

El escudo con el nombre de Bocairent, que consta en la Enciclopedia Espasa y que seguramente figura en los diccionarios de heráldica, se representa con cuatro ojos flotando sobre el mar, garrafal detalle éste para Bocairent que no posee mar.

Para conocer la historia del escudo de Bocairent me desplacé a su Ayuntamiento  acompañado por Vicente Ferrero Torró, amigo que comparte las mismas inquietudes históricas y artísticas. Allí amablemente nos atendió el Sr. Concejal D. Josep Vilarrubia Juan que nos facilitó la información solicitada, basándose principalmente en los datos aportados por el Pbro. Francisco Vañó Silvestre, Cronista Oficial de la villa. Según el mismo, el escudo más antiguo de Bocairent que se conoce es el relieve que existe en una fuente románica del siglo XIV, que luego en el siglo XVIII destinaron a pila bautismal. En el siglo XIX aparece otro escudo con dos torreones unidos por un puente y dos llaves verticales que rematan el conjunto. El motivo por el que figuran las llaves verticales parece ser la representación de las dos puertas que poseía la muralla de esta población.

Dejando a parte otras interesantes consideraciones, el escudo es legal a partir de 1973 a propuesta del Ministerio de la Gobernación, previo dictamen de la Real Academia de Historia y queda organizado así: “En campo de azur, dos torres unidas por un lienzo de muralla, de oro, mazonados y aclarados de sable, sobre río de plata. En Jefe, un escudo en losange, de oro, con los cuatro palos de gules. Al timbre corona real” (Decreto 3326/1973 del 21 diciembre. B. O. E. 5 enero 1974).

Se puede ver este escudo realizado por Vicente Agulló a la entrada del Hotel Pou Clar de Ontinyent, recordando que la villa de Fuente la Higuera perteneció al partido Judicial de Ontinyent hasta la actual distribución territorial. Su nombre en valenciano es La Font de la Figuera.

Desde tiempo inmemorial este núcleo de población era conocido con una sola palabra “Fuentelahiguera”. La historia propiamente dicha de esta villa arranca en el momento en que se le concede el Privilegio o Carta de Población otorgada por D. Gonzalo García el   14 de abril de 1312 ante Bernardo Royo de Castrobono, notario de Moxente, que se halla registrada en la Corte Civil de Valencia.

Cavanilles, en su obra sobre el Reino de Valencia escrita en 1795, dice que el último lugar del Reino por esta banda es La Font de la Figuera con 500 vecinos y que en el siglo XIV era sólo de 40.

Esta población, desde antiguo, posee su escudo de armas, pero su Ayuntamiento estimó conveniente rehabilitarlo, pues venía usándose en sus celebraciones más relevantes y peculiares. Según el Real Decreto 2805/1978, se autorizó al Ayuntamiento de Fuente la Higuera rehabilitar su escudo heráldico municipal de la siguiente forma: “Escudo partido, primero de azur, una fuente de plata, segundo una higuera de sinople, Al timbre una corono real cerrada”. En cuanto a la corona real cerrada resulta un poco extraña, ya que la corona característica de las poblaciones valencianas es la corona real abierta.

GLOSARIO

  A

 

 

Abanderado.- Portador de una bandera.

Abatido.— Animal que aparece en posición de caído.

Abismada.— La pieza o figura puesta en el abismo.

Abismo.— Centro del escudo.

Acéfalo.— Falto de la cabeza.

Acicate.— Espuela que termina en punta.

Aclarado.—Puerta, ventana, abertura o hueco por el que penetra la luz en las figuras heráldicas.

Acolado.— Se dice del escusón que estando sólo en el escudo lleve detrás banderas, llaves, cruces, lan­zas, etc.

Acolar.— Cuando dos escudos se ponen juntos para señalar la alianza de dos familias. También colocar detrás de un escudo, en forma de aspa o rodeándo­lo, llaves, mazas, banderas, espadas, collares y ban­das de órdenes civiles o militares, etc.

Acostadas.— Toda pieza heráldica puesta en barra, palo o faja, que tiene en el mismo sentido a otras fi­guras puestas a sus costados.

Adarga.— Escudo ovalado de cuero.

Adiestrada.—Piezas o figuras a cuya diestra se colo­can otras.

Adorno.— Todo cuanto se coloque en el exterior del escudo sin formar parte integrante del mismo.

Aflechada.— Toda figura que termine en punta, como las flechas.

Afrontados.— Se dice de los animales que se están mirando de frente.

Aguamanil.— Pieza formada por un jarro sobre una palangana.

Agudas.— Palo, banda o barra cuyo extremo inferior termina en punta.

Águila.— Salvo descripción en contrario, se la repre­senta con las alas extendidas y levantadas en alto y la cola baja y esparcida.

Águila alemana.— Dibujada muy estilizada con trazos rectos.

Águila austríaca.— Se la representa exployada, bicé­fala y coronadas sus dos cabezas.

Águila española.— La llamada águila de San Juan, es decir, de frente, con las alas abiertas, cola semiesparcida, mirando a la diestra, y con un círculo nim­bando su cabeza.

Águila imperial.—(Véase exployada).

Águila italiana.— Se la representa con una sola cabe­za, alas separadas, pero no levantadas, y cola ex­tendida.

 

Águila monstruosa.— La representada con todas las características normales del águila, pero con cabeza de lobo.

Águila rusa.— Igual al águila austríaca.

Aguiletas.—Se dice de las águilas que por repetirse muchas en un mismo escudo es forzoso representar de forma pequeña y siempre con pico y garras de color distinto al del resto del cuerpo y alas. Aguilón.— Águila sin pico ni garras. Aguzada.— La cruz cuyos brazos terminan en punta.

Aire.—Se representa por rostros humanos con los carrillos hinchados en ademán de soplar con la boca fruncida.

Airón.— Adorno del casco, consistente en diversas plumas.

Ajedrez.— Escudo formado por escaques y jaqueles de dos colores distintos, no superando nunca el nú­mero de seis por costado, ni el total de treinta y seis piezas.

Ajedrezado.— Toda figura o pieza que lleve más de dos filas de ajedrez.

Alabarda.— Lanza en punta, que en sus costados lle­va una cuchilla en uno y una media luna en el otro.

Alado.— Se dice de toda figura que, contra lo natu­ral, tiene alas.

Alameda.— Grupo de árboles cuando están puestos en hilera.

Álamo.— Se pinta con copa alargada y tronco alto yestrecho.

Albornoz.— Capa o capote con capucha.

Alfanje.— Sable corto y corvo.

Alférez.— Portador de bandera.

Almena.— Prisma que corona el muro de las for­talezas.

Almenado.— Pieza o figura rematada con almenas.

Almenara.— Torre del homenaje de una fortaleza de donde sale una llama.

Almilla.— Vestidura guerrera para usar debajo de la armadura, a modo de camisa.

Almófar.— Casquete o capuchón de malla que cubría la cabeza como un casco.

Alterada.— Se dice de la pieza o figura que no se ajusta a las reglas comunes de la Heráldica.

Alternas.— Son las figuras que se oponen alternativa­mente las unas a las otras.

Almacayo.— Flor de lis.

Amazona.— Figura femenina que cabalga.

Amphistera.— Serpiente alada que tiene otra cabeza en la cola.

 

Ánade.— Se representa de perfil, viéndosele las patas y flotando sobre ondas.

Anagramado.— Cuando el escudo lleva alguna letra o palabra.

Anfitrio.— Serpiente alada.

Angrelada.— Las piezas cuya parte exterior está for­mada por pequeñas muescas redondeadas.

Angulada.— La pieza, cruz o aspa, de cuyos ángulos sale otra figura.

Anillado.— Escudo sembrado de anillos. Antemuro.— Lienzo de muralla entre dos torres.

Apio, hoja de.— Es el  florón que se representa en las coronas.

Arbolado.— Dícese del escudo que lleva varios ár­boles desordenadamente.

Archa.— Arma ofensiva parecida a la pica, pero ter­minada en una especie de gran cuchillo.

Argos.— Rostro de mujer, de perfil, lleno de ojos.

Armado.— Se dice del animal cuyas garras o uñas son de distinto esmalte o metal que el resto del cuerpo, o bien cuando con las garras empuña un arma con­creta, que se describe. Se dice también del brazo re-cubierto de armadura y portando un arma. Armiñada.— La pieza o figura guarnecida de armiños.

Armiñado.— Escudo guarnecido de armiños.

Armiño.— Se pinta como una punta de flecha con tres puntos en su vértice superior, que quiere representar la cola de armiño.

 

Armorial.— Libro o registro en donde se inscriben las armas de la nobleza o de las corporaciones.

Armorial particular.— Registro de las armas de una determinada familia.

Arpía.— Se representa de frente, con cabeza y pe­cho de doncella y resto del cuerpo de águila.

Arrancado.— La planta o árbol que permite ver sus raíces.

Artillado.— Torre o castillo con cañones.

Arzón.— Fuste trasero o  delantero de la silla de montar.

Asaetada.— Toda figura que lleva clavada alguna flecha.

Aspillera.— Aberturas estrechas y alargadas que tie­nen las fortificaciones.

Asta.— Palo de la lanza o de la pica.

Astado.— Se dice del animal que tiene cuerpo de dis­tinto esmalte que el resto de la figura.

Astil.— Mango de madera de las hachas.

Atalaya.— Torre o torrecilla, en los castillos y fortale­zas, que sirve para vigilancia.

Atalayado.— Se dice de las fortalezas rematadas con atalayas.

Azote.— Se representa con mango corto y cinco cuer­das nudosas,

Azur.— Nombre heráldico del color azul, En dibujo no coloreado se representa por medio de líneas horizontales.

 

B

 

 

Babera.— Parte de la armadura de la cabeza que cu­bría quijadas y boca.

Bacinete.— Casco ligero que cubría exclusivamente la cabeza.

Baldaquín.— Usado para denominar repostero o tro­no.

Balza.— Estandarte o bandera usado por los templa­rios con una cruz en el centro.

Banda.— Se dice de la pieza del escudo que atravie­sa diagonalmente su campo, partiendo de su ángulo superior derecho al inferior izquierdo; su ancho, sal­vo que haya varias bandas, es de un tercio del total del escudo.

Bandado.— Se dice del escudo cuyo campo está cu­bierto de bandas alternativamente de color y meta.Su número puede ser par o impar.

 

 

Banderola.— Adorno de cintas que llevan las lanzas entre el asta y la punta.

Barba.— Punta del escudo.  

Barbacana.— Saetera o tronera.

Barbelado.— Cualquier animal que tenga sus barbas de diferente color al cuerpo; se emplea, generalmen­te, para las aves.

Barboquejo.— Correa o cinta para sujetar el morrión por debajo de la barba.

Barda.— Armadura que guarnece el pecho, costados y ancas de los caballos.

Barra.—Se dice de la pieza del escudo que lo atra­viesa diagonalmente del ángulo superior izquierdo al ángulo inferior derecho. Su anchura, cuando se trata de una sola, es del tercio del total del escudo.

 

 

Barrado.— Se dice del escudo en que alternan barras de color y metal y su número puede ser par o impar.

Barrear.— Fortificar con maderos.

Barretas.— Barras o rejillas de los cascos.

Basilisco.— Se representa de perfil con cuerpo de águila y cola de reptil.

Bastilladas.— Son las piezas cuyas almenas aparecen invertidas en relación a su posición normal.

Bastón.— Atraviesa diagonalmente el escudo, como la banda, pero su anchura es la cuarta parte que la de esta, o sea 1/12 del escudo.

Batallada.— Campana cuyo badajo es de distinto me­tal o esmalte que la copa.

Batícolla.— Correa que sujeta la silla de montar a la cola.

Becerro.— Se emplea para designar un libro dentro del campo del escudo.

Bermejo.—(Véase gules).

Bermellón.—(Véase gules).                     

Bezante. Pieza de forma redonda y llana; solamen­te puede ser de metal.

Bezante tortillo.— Cuando el bezante aparece corta­do, partido, tronchado o tajado de color y metal, siempre que este figure en primer lugar.

Bezanteado.— Escudo sembrado de bezantes.

Bicéfalo.— Que tiene dos cabezas.

Bifurcada.— La cola de los animales, cuando se divi­de en dos borlas.

Billetado.— Escudo o pieza sembrado de billetes.

Billete.— Pieza pequeña rectangular.

Birrete.— Todo gorro que lleva borla.

Bisecar.— Dividir en dos partes iguales.

Biszado.— Escudo sembrado de serpientes.

Boca del escudo.— Borde del mismo.

Bocarda.— Trabuco de boca ancha.

Bodoque.— Bola de barro que servía de proyectil.

Bohordo.— Lanza corta que en los torneos se arroja­ba contra un determinado blanco.

Bollones.— Los clavos de distinto esmalte que la pie­za que los lleva.

Bomba.— Se representa por medio de una bola de cuya parte superior sale una llama.

Bombarda.— Cañón de gran calibre.

Bordada.— Es sinónimo de fileteada.

Bordonada.— Se dice de la cruz que tiene los extre­mos de los brazos redondos, simulando bordones.

 

 

 

Bordura.— Pieza que rodea el campo del escudo, por su interior, teniendo por ancho la sexta parte del mismo.

Bordura cosida.— Se dice de la que tiene el mismo esmalte que el campo que bordea.

Borgoñota.— Casco ligero que deja el rostro al des­cubierto.

Botavante.— Palo que termina en forma de chuzo.

Botonadas.— Son las flores puestas de frente y cuyo centro es de diferente esmalte.

Braza.— Pieza de la armadura que cubre el brazo.

Bretesada.— Se dice de la cruz que tiene almenas en sus bordes. Se dice también de toda pieza almenada.

Brigantina.— Coraza formada por láminas de acero en forma de escamas,

Brisadas.— Las armas que llevan brisura.

Brisura.— Pieza para distinguir las distintas ramas de un mismo linaje (lambel, merleta, estrella, anillo, etc.).

Brisura infamante.— La que sirve para marcar algu­nas armas en sentido difamatorio (dado, escusón in­vertido, etc.).

Brochante.— Pieza colocada encima o sobrepuesta a otra.

Brújula.— En Heráldica se representa por dos círcu­los concéntricos y una aguja en su centro.

Bucentauro.— Centauro con cuerpo de toro.

Bucleado.— Los collares de los animales cuando los cierra una hebilla. Anillo que atraviesa la nariz de los animales.

Búho.— Se coloca terciado con la cabeza de frente.

Buitrón.— Red cónica empleada en la pesca.

Burel.— Pieza que es, en realidad, una faja, pero dis­minuida en dos tercios, y repitiéndose como mínimo cinco veces, alternando colores y metales.

Burjaca.— Bolsa que llevan los peregrinos debajo del brazo izquierdo colgando de una correa.

Burelete.— Círculo de seda, con los colores del es­cudo, que se coloca como adorno encima del yelmo, figurando que ata o sujeta las plumas que salen de él.

Busto.— Cabeza de hombre o de mujer con la parte superior del pecho, y sin brazos; salvo descripción en contrario se representa de frente.

Butrón.—(Véase buitrón).

Buzado.—(Véase biszado).

 

C

 

 

Cabaña.— Se la representa cónica.

Cabellada.— Cabeza de persona cuyos cabellos son de diferente color que los comunes.

Cabeza de moro.— Cabeza humana de color negro, cuya colocación es de perfil.

Cabeza de rey moro.— Se la suele representar de frente y con turbante, y a veces con corona sobre éste.

Cabriado.— El escudo o la pieza cuajado de cabrios de metal y color alternativamente.

Cabrio.— Pieza que tiene la forma de un compás abierto, cuyo ángulo se halla en el centro del jefe y sus puntas en los ángulos inferiores del escudo.

Cabrio apuntado.— Dos cabrios invertidos que tienen sus puntas en el centro del escudo.

Caduceo.— Vara recubierta de terciopelo que usa­ban los reyes de armas en las ceremonias solemnes.

Caftán.— Vestimenta mora y turca que cubre el cuerpo desde el cuello hasta la mitad de la pierna.

Cairel.— Guarnición que cuelga como los flecos.

Cáliz.— Dícese de cualquier vaso en forma de copa.

Calvario.— Montículo rematado por una cruz latina que  tiene  una  corona  de  espinas y tres clavos.

Calzado.— Se dice del escudo que tiene dos líneas que partiendo de la punta del mismo ascienden has­ta los ángulos diestro y siniestro del jefe.

Camal.— Capucha de mallas que cubría cabeza y hombros.

Campaña.— Pieza que se coloca horizontalmente en la parte inferior del escudo y cuya anchura es de un tercio del mismo.

Campo del escudo.— Superficie interior del escudo donde se pintan las figuras.

Candela.— Pequeño montículo de troncos de leña de los que salen llamas.

Cantón.— Se coloca de uno a otro lado del jefe del escudo y su tamaño es la novena parte del mismo. Su posición suele ser la diestra, sin que el venir co­locado en la siniestra signifique obligadamente bas­tardía. Se dice también de cada uno de los ángulos que forman los brazos de las cruces.

Cantón de honor.-(Véase franco cuartel)

 

Cantonadas.— Se dice de las piezas principales cuan­do van acompañadas de otras en los cantones del escudo.

Capa.— División del campo del escudo, partiendo desde la mitad del jefe hasta la de los flancos. Ropa larga, amplia y sin mangas.

Capacete.— Casco que cubre la cabeza y que gene­ralmente termina en punta.

Capelo.— Timbre usado por los prelados. De gules y con 15 borlas pendientes de sus cordones para los cardenales. De sinople con 10 borlas para los arzo­bispos, con seis borlas para los obispos y con tres borlas para los abades.

Capellina.— Casco pequeño que cubría la parte su­perior de la cabeza.

Carabela.— Se pinta con tres palos y velas des­plegadas.

Cargadas.— Todas las piezas sobre las cuales se pin­tan otras.

Carnación.— Color natural de la carne humana.

Carrasca.— Mata pequeña.

Cartela.— Pieza pequeña y rectangular que se pone verticalmente en el escudo.

Cartela abierta.— La que lleva en su centro otra pie­za disminuida.

Cartela acostada.— La que, contrariamente a la regla, va puesta en sentido horizontal.

Cartela natural.— Es la que se representa por medio

de una tira arrollada en sus extremos.

Cartelado.—(Véase billetado).

Casco.—(Véase yelmo).

Cazoleta.— Defensa para la mano que se pone en el puño de la espada.

Cebado.— Se dice del animal, generalmente el lobo, cuando lleva una presa en la boca.

Centellado.— Pieza que termina en puntas agudas.

Ceñidor.— Es la faja reducida a un tercio de su an­cho normal.

Cimado.— Se dice de la pieza o figura puesta en la parte superior de otra,

Cimera.— Figura natural o artificial, que se coloca como adorno encima del yelmo.

Cinchado.— Se dice de todo animal cuadrúpedo o pez cuyo cuerpo está rodeado de una cinta de color o metal distinto a la pieza.

Circulado.— El tonel o cubo que tiene sus aros de di­ferente color o metal que el resto de la pieza.

 

Ciudad.— Se representa con murallas, iglesias y ca­sas.

Clava.— Especie de maza que termina en forma ova­lada y con puntas,

Cola horquillada.— Cola de animal que termina en dos puntas o borlas.

Columna.— Se pinta cilíndrica con basa, fuste y ca­pitel.

Comble.— El jefe disminuido en dos tercios de su an­chura normal.

Componadas.— La pieza que está compuesta alterna­tivamente de cuadros de color y metal en una sola hilera.

Confalón.— Estandarte cuya altura es tres veces más que su anchura.

Contornada.— Pieza o figura que mira a siniestra del escudo.

Contrabanda.— Banda dividida en dos partes iguales: una de color y otra de metal.

Contrabarra.— Barra dividida en dos partes: una de color y otra de metal.

Contracabrio.— Cabrio dividido en dos partes: una de color y otra de metal.

Contracuartelado.— Escudo cuartelado cada una de cuyas divisiones se cuartelan nuevamente a su vez.

Contraembozo.— El escudo cortinado que se divide en dos mitades.

Contraembrazado.— El escudo que resulta del traza­do de dos líneas desde los ángulos siniestros hasta el centro del lado diestro.

 

Contrapalado.— Palos cortados contrapuestos en co­lor y metal.

Contrapalo.— Palo que se divide en dos mitades: una de metal y otra de color.

Contraveros.— Los veros que están unidos dos a dos por su base siendo del mismo esmalte.

Coraza.— Armadura que cubre el pecho y la espalda.

Corbata.— Cinta que se pone en el asta de la ban­dera.

Cordonada.— La cruz formada por cordones.

Cornucopia.— Sinónimo de cuerno de la abundancia.

Cotiza.— Banda reducida a la mitad de su anchura.

Crancelín.— Las coronas o parte de estas que se po­nen en banda.

Creciente.— Media luna, cuyas puntas miran hacia el jefe.

Cruz.— Pieza heráldica honorable que resulta de la unión del palo y la faja.

Cuartel.— Una o varias de las divisiones o subdivisio­nes en que se puede distribuir el escudo.

Cuartelado.— Escudo dividido en los cuarteles que haya de tener, que se enumerarán.

Cuerno de la abundancia.— Se representa por un vaso, en forma de cuerno, del que salen

 

CH

 

 

Chaparro.— Mata de muchas ramas y poca altura; a través de aquellas se ve el campo del escudo.

Chaperón.— Capuchón abierto.

Chaperonado.— El animal cuya cabeza está cubierta por un chaperón.

 

 

Chevrón.—(Véase cabrío).

Chevronado.—(Véase cabriado).

Chuzo.— Palo armado con un pincho metálico.

 

 

D

 

 

Dado.— Se representa dejando ver tres caras.

Daga.— Arma semejante a la espada, pero más corta.

Dantel.— Pieza resultante de la unión de triangulitos a manera de dientes.

Dantelada.— La pieza que lleva diente menudo.

Dantelado.— Escudo formado de fajas de danteles in­vertidos de metal y color.

Defensa.— Colmillos de jabalí o dientes de otros ani­males,  de diferente esmalte al resto del cuerpo.

Del uno al otro.— Se dice de toda figura partida, cor­tada, tronchada o tajada, cuya

mitad está en un cam­po y la otra mitad en el otro del escudo, invirtiéndose los esmaltes.

Demolido.— Castillo, torre, fortaleza, muralla o atala­ya semidestruido.

Desfiladero.— Se representa entre dos montes.

Desgarrado.— Animal que figura con herida, que de­berá ser siempre de diferente esmalte, generalmen­te de gules.

Desmembrado.— Animal que se pinta en el escudo faltándole alguno de sus miembros.

Despeñada.— Posición del ave cuando tiene la cabe­za baja y en vuelo, como por haberse arrojado des­de gran altura.

Desramado.— Árbol del que sólo queda el tronco.

Diablo.— Se representa alado, con cuernos, rabo y empuñando trinchante.

Diademada.— Águila exployada que lleva un círculo en su cabeza.

Diapreadas.— Las piezas que llevan un

adorno de fo­llaje en diferente metal o esmalte.

 

Diestrada.— Figura que mira al lado

derecho del escudo.

Difamadas (Armas).—(Véase infamadas).

Divisa.—(Véase ceñidor). Señal exterior que bordea al escudo, como una cinta, o se pone en su parte in­ferior con un lema o voz de guerra.

Donjonada.— La torre que tiene otra encima.

Donjonado.— Castillo cuya torre central es más alta que las dos laterales.

Dos y una.— Es la posición bien ordenada de las piezas en el escudo, colocando dos en jefe y una en punta.

Dragante.— Figura que se representa por una cabe­za de dragón o de león, con su boca abierta, tragan­do o mordiendo una pieza o figura.

Dragón.— Se coloca de perfil con cabeza y patas de águila, el cuerpo y cola de serpiente, las alas de mur­ciélago y la lengua que sale del pico en forma de dardo.

Dragonado.— Cualquier animal cuyo cuerpo termina en cola de dragón.

 

E

 

 

Ecotado.— Cruz formada por troncos o ramas de ár­boles en que se ven las ramas menores cortadas.

Egipcia.— La Cruz rematada por un asa.

Embanderado.— Escudo que está adornado de ban­deras.

Embrazado.— El escudo que se forma de dos líneas que partiendo del centro del flanco siniestro termi­nan en los ángulos del diestro.

Embridado.— Caballo que se representa con cabe­zada y brida de diferente esmalte que el resto de la figura.

Empenado.— Flecha o dardo que tiene plumas en su otro extremo.

Empietar.— Posición del ave rapaz que se represen­ta asiendo a su presa entre las garras y sobre ella.

Empulgado.— El dardo o flecha que está puesto en el arco a punto de ser disparado.

Enarbolada.— Bandera que está tremolante.

Encabados.— Los mangos de cualquier pieza que son de diferente esmalte que ella.

Encajado.— Escudo cuyas particiones

encajan las unas en las otras; dichas particiones se pueden efectuar en el cortado, partido, tronchado y tajado.

 

 

Encajes.— Los triángulos de color o metal en el es­cudo encajado.

Encastillado.— El monte en cuya cima se ve una fortificación.

Encendido.— Animal que tiene sus ojos de diferente esmalte que la figura. Tea o antorcha cuando su lla­ma es de diferente esmalte.

Enclavado.— Escudo partido, cortado, tajado o tron­chado que enclava una pieza cuadrada en otra partición.

Encrespado.— Las ondas de azur y plata que semejan el mar, cuando en lugar de ondas presentan picos.

Encruzado.— Cuando aparece algún caballero con cruz en el pecho.

Encumbrado.— El monte que tiene alguna pieza en su cumbre.

Englandado.— Roble o encina cargado de bellotas.

Engolada.— Toda pieza cuyos extremos entran en la boca de algún animal.

Enguinchadas.— Las cornetas, trompetas de caza y otros instrumentos de música cuando penden de cordones de diferentes esmaltes a ellas.

 

 

Enrejado.— Escudo fretado, cuando los puntos de reunión de las cotizas llevan un clavo de distinto co­lor o metal.

Entada.— La cruz compuesta de piezas redondas en­cajadas las unas en las otras y de esmaltes contrarios.

Entado en jefe.— Triángulo curvilíneo que tiene su vértice en el centro del escudo y su base en la parte superior del mismo.

Entado en jefe y alzado.— Triángulo curvilíneo que tiene su vértice en el centro de la línea inferior del jefe y su base en los extremos superiores de él.

Entado en punta.— Triángulo curvilíneo que tiene su vértice en el centro del escudo y su base en la parte inferior del mismo.

Entado en punta y caído.— Triángulo curvilíneo que tiene su vértice en el tercio inferior del escudo y su base en la parte baja del mismo.

Equipolado.— Escudo o pieza formado por el trazado de dos líneas verticales y dos horizontales, formando nueve particiones, de las cuales cinco serán de me­tal y cuatro de color, alternativamente.

Escala.— Se representa por una escalera de mano.

Escalonada.— Cruz cuyos extremos ensanchan en forma de escalones.

Escaqueado.— Sinónimo de ajedrezado.

Escaques.— Los cuadrados del ajedrez.

Escarpe.— Pieza de la armadura que servía

para pro­teger el pie.

Esclarecida.— La pieza que lleva ventanas.

 

 

Escorchado.— El animal desollado o desplumado, que se representa siempre de gules.

Escorpión.— Se le representa con la cola alzada.

Escuadra, en.— Escudo formado por los trazos de una cruz svástica, cuyo centro coincide con el del escudo.

Escusón.— Escudo pequeño que se coloca en el centro del escudo, y de un tercio del tamaño del mismo.

Esfinge.— Figura que se representa con cabeza y pe­cho de mujer y cuerpo y garras de león.

Espada.— Salvo  indicación  en  contrario,   se  pinta siempre con la punta hacia el jefe.

Espanuido.— La flor que tiene esparcidas sus hojas.

Espejo.— Se pinta generalmente rectangular con marco y anilla.

Espinosa.— Cruz de cuyos ángulos y brazos nacen espinas.

Estandarte.— Generalmente de forma cuadrada, pen­diente de unos cordones y estos de un asta.

Estrecha.— Cruz disminuida a la mitad de su anchura normal.

Estrellado.— Escudo sembrado de estrellas.

Exployada.—(Véase águila bicéfala).

Extrañas.— Las armerías o escudos que no guardan las reglas del blasón.

 

F

 

 

Faja.— Pieza que corta el escudo horizontalmente por el centro del mismo, siendo su anchura un tercio del escudo.

Fajado.— Escudo cubierto de seis fajas de color o de metal; hasta 10 es fajado, pero precisa especificarlo, pudiendo las fajas ser pares o impares.

Falcada.— Es la cruz cuyos extremos están remata­dos por medias lunas.

Figurado.— Se dice del sol, luna, tortillos y bezantes, cuando se les pinta con cara humana.

Filete.— Pieza que en la misma dirección que la ban­da, barra, orla, faja, etc, es muy estrecha.

Fileteada.— Pieza cuyos bordes están silueteados de distinto esmalte.

Filiera.— Bordura disminuida a su tercera

parte de anchura ordinaria.

Flambante.— Pieza punteada y ondeada en forma de llamas.

 

 

Flámula.— Gallardete muy corto que finaliza en punta.

Flancos del escudo.— Son los costados diestro y si­niestro del escudo.

Flange.— Faja que tiene de ancho la decimoctava parte del escudo.

Flanquis.— Es un aspa de un tercio de su anchura normal.

Flanquistado.— Triángulos que se colocan en los flan­cos del escudo, pero que no llegan a tocarse y dejan entre sus vértices una distancia de un tercio del escudo.

Flechado.— Escudo que dividido en dos partes una punta de ellas penetra en la otra. Puede ser partido, cortado, tronchado o tajado.

Flordelisada.— Cruz cuyos brazos terminan en flores de lis.

 

Florenzada.— Cruz florida, llamada también Toscana.

Forros.— Se denomina así a los armiños y los veros, contraarmiños y contraveros.

Fortaleza.— Se representa con foso.

Franco cuartel.— Pieza que se representa con el pri­mer cuartel del escudo, algo más pequeño que el mismo.

Franjado.— Se dice de las figuras que llevan franjas como las banderas.

Fretada.— La cruz formada por cotizas.

Fretado.— Escudo resultante de cruzarse tres cotizas en banda y otras tres en barra,

dejando ver el cam­po del escudo.

 

Frutado.— Árbol o arbusto cargado de frutos.

Fuego.— Se representa por medio de llamas de oro y gules.

Fundíbulo.— Máquina de madera para disparar pie­dras de gran tamaño.

Fuso.— Pieza en forma de rombo, que se puede po­ner en posición de faja, palo, banda o barra.

Fustado.— Árbol cuyas ramas o tronco es de diferen­te esmalte que las hojas. Se emplea también para la lanza, pica, etc., cuya punta es de diferente esmalte que el asta.

 

G

 

 

Gabesina.— Lanza que se usaba en los torneos y justas.

Galeón.— Bajel de vela de cuatro palos.

Gallardete.— Tira delgada y larga acabada en punta y generalmente en forma triangular.

Gamada.—(Véase svástica).

Gironado.—(Véase jironado).

Globo.—(Véase mundo).

Goleta.— Embarcación de dos palos estrecha y larga.

Gonela.— Túnica de piel o de tela que se usaba en­cima de la armadura.

Gonfalón.— Estandarte usado principalmente por los estados de la Iglesia, y que termina en puntas redon­das por su parte inferior.

Gramalla.— Cota de mallas con las mangas en punta.

Greba.— Pieza de la armadura que cubría la pantorrilla.

 

 

Griega.— La cruz de brazos iguales.

Grifado.— Escudo cuajado de grifos.

Grifo.— Animal fabuloso, mitad águila y mitad león; generalmente se le dibuja rampante,

Grilletada.— Ave de rapiña que lleva cascabeles en las patas.

Gringolada.— La cruz cuyos extremos están remata­dos por cabezas de sierpes. Cualquier pieza que ter­mine en cabeza de sierpe.

Gritado.— Animal apresado entre lazos o redes.

Guadaña.— Se representa con mango y su punta mi­rando al flanco diestro del escudo.

Guarnecida.— Puño de la espada con diferente es­malte a su hoja.

Guión.— Pendón cuadrado y pequeño. Gules.— Nombre que en Heráldica recibe el color rojo; linealmente se le representa por medio de lí­neas verticales.

 

H

 

 

Habillado.— Buque  cuyas velas son diferentes las unas de las otras.

Hevilla.— Se pinta de forma rectangular con una pa­tilla y un clavilllo.

Hendida.— La cruz cuyos extremos tiene una o más hendiduras.

Hendiente.— Cuando un guerrero está con la espada para herir al otro del alto al bajo.

Heráldica.— La ciencia o arte del blasón.

Herradura.— Se representa con siete

clavos.

Hidra.— Serpiente monstruosa que tiene

siete cabe­zas, alas de murciélago y patas de águila, pintándo­se de perfil.

Hito.— Mojón o poste de piedra.

Homenaje, torre del.— La más alta de los castillos o torres.

Hopo.— Cola de los animales cuando se la pinta sola y con mucho pelo.

Horquillada.— La cola que tiene dos terminaciones.

Humo.— Se representa siempre saliendo de llamas de gules y oro.

 

I

 

 

Iglesia.— Se representa con dos campanarios.

Indio.— Se representa con cabellera larga y sin nada en la cabeza.

Infamadas.— Las armas de una familia que por indig­no proceder han sufrido una mutilación por castigo soberano.

Irradiante.— Toda figura que tenga rayos, potencias o círculos.

 

Isla.— Se representa por una montaña, circundada de olas de azur y plata.

 

Isocelado.— Escudo en que las puntas de los dinte­les están opuestas a las bases de los otros, siendo unos de metal y otros de color.

 

Izquierda, a la.—(Véase siniestrado).

 

 

J

 

 

Jabalina.— Arma parecida al venablo que se emplea para cazar.

Jaleco.— Jubón con mangas hasta los codos y abierto por delante.

Jano.— La cabeza de hombre que se representa con dos rostros: uno a la diestra y otro a la siniestra.

Jaquel.—(Véase ajedrez).

Jaquelado.— Sinónimo de ajedrezado. Jarra.— Se pinta con un asa.

Jarro.— Se representa sin asas.

Jefe.— Pieza que se coloca horizontalmente en la par­te superior del escudo y que debe ocupar la tercera parte del mismo.

Jefe cosido.— Se dice del que tiene el mismo esmalte que el campo del escudo.

Jefe surmontado.— El jefe cuyo tercio superior es de esmalte diferente al campo del escudo y jefe.

 

Jerusalén, cruz.— La potenzada que lleva

cuatro cru­ces en sus cantones, que a su vez pueden ser potenzadas o sencillas.

Jirón.— Pieza de forma triangular, cuyo vértice es el abismo del escudo y uno de sus lados ocupa la mitad de la línea de cortado o partido; ocupa el octavo del escudo.

Jirón curvilíneo.— Deja un escudo terciado al dividir su campo desde el ángulo superior izquierdo o derecho por una curva que, saliendo de éste, termina en la punta del escudo o en el centro de sus flancos.

Jirón redondeado.— Es la división del escudo en tres o cuatro partes, partiendo de los centros de los flancos, jefe o punta hasta el centro del escudo o hasta el centro de las partes contrarias.

Jironado.— Escudo compuesto por ocho jirones de metal y color cuando sus puntas se unen en el cen­tro del escudo.

 

 

L

 

 

Lábaro.— Estandarte con la cruz y monograma de Cristo.

Lago.— Se le representa de forma irregular y con ondas.

Lambel.— Pieza que se representa por una especie de faja con tres o más puntas pendientes en forma de cola. Tiene de anchura un noveno del escudo y su posición es en el jefe sin llegar a los bordes

del escudo.

Lambelado.— Se dice del escudo que tiene lambel.

Lambrequines.— Adorno externo del escudo forma­do por hojas de acanto, generalmente, que partiendo del yelmo rodea el escudo; tiene que tener los mismos esmaltes que compongan el blasón.

 

 

 

Lambrequines sembrados.— Son aquellos que llevan flores de lis o armiños.

Lampasado.— Animal que enseña la lengua y ésta tie­ne distinto esmalte que el resto de la figura.

Latina, cruz.— Dividida por el travesaño en partes desiguales, de modo que el trazo inferior es más largo que los otros.

Laureada, cruz.— Se representa por cuatro espa­das con las puntas hacia afuera y una corona de laurel.

Lechuza.— Se representa terciada con la cabeza de frente; se diferencia del búho por apoyarse solamen­te en una pata.

 

 

León.— Se le pinta con las manos levantadas, la diestra alta, la siniestra algo más baja; cabeza de per­fil, boca abierta, lengua fuera, mostrando las garras y con la borla de la cola hacia dentro. Su posición ha­bitual es la de rampante, salvo que expresamente se especifique otra.

Leoncillos.— Leones pequeños cuyo número pase de 4 y no exceda de 16 en el campo del escudo.

Leopardo.— Se le representa pasante con la cabeza de frente, mostrando los dos ojos y caída la borla de la cola hacia fuera.

Liebre.— Se representa corriendo o encogida.

Lobo.— Generalmente se le pinta pasante o

corrien­do. Cuando figura en la posición de rampante se llama ravisante. También se le representa desollado, pintándosele de gules.

Lorena semipotenzada.— La cruz patriarcal de cuya traviesa inferior sale una media potenza.

 

 

 

Lorena, cruz de.— Cruz griega de dos travesaños, el superior más corto que el inferior.

Lóriga.— Armadura formada por láminas.

Losange.— Pieza formada por un rombo; puede po­nerse en palo, banda, cruz y faja y barra. Se diferen­cia del fuso en que éste es más largo.

Losanjado.— El escudo lleno de losanges a similitud del ajedrezado.

Lucera.— Claraboya o ventana de los edificios.

Lucero.— Se representa por un cuadrado cuyas pun­tas se alargan exageradamente.

Lucifer.—(Véase diablo).

Lumbre.—(Véase fuego).

Luna.— Si es llena se la pinta con cara humana. Es más habitual creciente.

Lunel.— Es el resultado de cuatro crecientes reuni­dos, tocándose las puntas.

 

 

 

LL

 

 

Llama.—(Véase fuego).

Llave.— Se representa con guardas caladas, forman­do generalmente una cruz.

 

 

Lleno.— Se dice del campo del escudo cuando so­lamente es de un esmalte, sin pieza o figura al­guna,

 

 

M

 

 

Maclado.— Escudo lleno de macles. Macle.— Pieza formada por rombos en cuyo centro llevan otro rombo vacío.

Madeja.— Se representa en forma de un 8 horizontal.

Majuelo.—(Véase viña).

Mal ordenadas.— Cuando un cuartel que lleva tres piezas o figuras iguales vaya una en jefe y dos en punta.

Malta.— Cruz formada por un corte diagonal en cada uno de sus ángulos, hendida en sus brazos.

Mamposteado.—(Véase mazonado).

Mano.— Se representa abierta enseñando la palma.

Manopla.— Pieza de la armadura para guarnecer la mano.

Mantelado en curva.— Partición del escudo formada por dos líneas curvas que, partiendo del centro de la línea superior del jefe, terminan en los ángulos in­feriores del

escudo.

 

Mantelado en jefe.— Escudo formado por dos líneas que, partiendo del centro del escudo suben hasta los dos ángulos superiores de éste.

Mantelado en punta.— Escudo formado por dos líneas que, partiendo del centro del escudo, bajan hasta los dos ángulos inferiores.

Mantelete.— Manto puesto en el yelmo y que cae so­bre la espalda. Adorno que se coloca como ornamen­to exterior del escudo a modo de lambrequines.

Manto.— Se pinta escarlata, forrado de Armiños y baja desde la corona que lo remata, anudándose por lo general, con cordones de borlas que forman sen­dos bullones a ambos lados de la corona y un poco más bajos que ésta y separados de ella.

Mar.— Se representa por ondas de azur y plata.

Marinos.— Todo animal que termina en cola de pez.

Mariposa.— Se representa volando.

 

Martillo.— Se representa con el golpe a la diestra y el mango en palo mirando a la punta.

Mazonado.— Se emplea para distinguir a los castillos, torres, murallas, fortalezas, atalayas, etc., que se les representa  con  las separaciones  de  las  piedras.

Medio cortado y partido.— Escudo partido, cuyo lado diestro está cortado en dos partes iguales por una línea horizontal.

Medio partido.— Se forma por la unión de la mitad de dos escudos de dos armerías diferentes, figuran­do en cada cuartel la mitad de la pieza de cada una de ellas.

Medio partido y cortado.— El escudo cortado que tiene su parte superior dividida en dos partes iguales por una raya vertical.

Medio vuelo.— Las aves o piezas aladas cuando sólo se las pinta con un ala.

Melusina.— La sirena cuando se la representa sentada sobre una cuba.

Membradas.— Las aves cuando tienen las patas de diferente esmalte que el cuerpo,

Mentonera.— Parte de la armadura que cubría el mentón y parte del pecho.

Merleta.— Aves pequeñas que se representan sin pico ni patas y con las alas plegadas.

Minotauro.— Se le representa pasante, la mitad supe­rior hombre y la inferior toro.

Mitra.— Toca alta y terminada en punta con que se representa la dignidad de arzobispo,obispo y abades mitrados.

Mojón.— Se representa por un cilindro o cono trun­cado.

Molino.— Se representa como una torre circular y cu­bierta con cuatro aspas.

Monstruoso.— Se aplica al león que tiene cara humana de plata, sombrero de gules y sujeta en las garras un cayado de oro. Se dice, en general, de toda figu­ra que tiene rostro humano y cuerpo de animal.

Montante.— La media luna cuando lleva las puntas hacia arriba.

Monte.— Se representa por uno o varios triángulos irregulares de ángulos y lados,

Montesa, cruz.— Cruz de brazos iguales de gules, superpuestos a una cruz mayor flordelisada de sable.

Mordiente.— Animal que tiene la cola entre los dien­tes.

Mornado.— Se dice del león sin garras, dientes ni lengua.

Mortero.— Se representa con cañón corto y boca ancha.

Moviente.— Pieza o figura que arranca de los ángu­los o bordes del escudo y se dirige hacia la parte an­terior del mismo.

Mundo.— Se representa por medio de una bola coronada de una cruz.

Muralla.— Se representa entre dos torres, con o sin atalayas o garitas.

 

N

 

 

Naciente.— Animal cuya cabeza, cuello y patas apa­rece saliendo de otra pieza o parte del escudo.

Naufragio.— Se representa con mar agitado y vién­dose la popa de la nave hundiéndose.

Navío.— Bajel con tres palos y tres cubiertas, al que se deben ver los cañones.

 

 

Nebuladas.— Son las piezas ondulantes

que, formando una salida cóncava y otra convexa encajan, entre sí.

Nube.— Se representa en forma irregular y es preci­so especificar la posición.

Nudado.— La figura de sierpe que está enroscada ella misma.

Nurido.— Se dice de las plantas cuando no se repre­sentan con raíces y de las flores de lis cuando les fal­ta su parte inferior.

 

O

 

 

Ocho puntas, cruz de.— La griega cuyos brazos ter­minan en dos ángulos.

Ojo.— Se presenta elíptico con pupila y

retina.

Ondados.— Palos, cabrios, fajas, bandas y

barras cuyas líneas están trazadas con

ondulaciones.

 

Ordenado.— Se dice del escudo en el que, para su formación, se han tenido en cuenta las reglas he­ráldicas.

Oriflama.— Insignia parecida al estandarte.

Orla.— Pieza que tiene por ancho la mitad de la bordura, pero que se coloca dentro del escudo y sepa­rada de sus bordes por una distancia igual a su ancho.

 

 

Oro.— Metal heráldico que se representa por el color amarillo, o en dibujo lineal por multitud de puntos.

 

 

 

Oso.— Se le pinta pasante, levantado y rampante.

Oveja.— Se representa pasante y paciendo.

 

 

P

 

 

Palacio.— Se pinta con puerta, dos ventanas y tres balcones.

Palado.— Escudo o pieza cargado de palos de metal y color; hasta seis es palado y no es preciso especificarlo;  pasando de seis y hasta diez es preciso indicarlo.

Palio.— Dosel colocado sobre cuatro varas largas.

Palizadas.— Son las piezas en forma de palos agudos y encajadas entre sí o terminadas en ángulos.

Palma.— Se representa por un tallo con grandes hojas.

Palo.— Pieza que se coloca en el centro del escudo verticalmente y que ocupa un tercio de su anchura.

Palo cargado.— Palo de color cargado de otro dismi­nuido de metal.

Palo sobrecargado.— El palo de metal cargado de otro disminuido de color.

Paloma.— Se la suele representar volando.

Palón.— Bandera un cuarto más larga que ancha ter­minada en cuatro puntas circulares.

Panela.— Figura en forma de corazón.

Panelado.— Escudo cuajado de panelas.

Pantera.— Se la pinta pasante.

Papal, cruz.— La cruz con tres travesaños, el central más largo.

Papelón.— Pieza resultante de la unión de varios semicírculos en faja; el grueso es igual al del filete.

Pareadas.— Se dice de la repetición en el escudo de dos figuras idénticas.

Parlantes, armas.— Son las representadas por una fi­gura que interpreta gráficamente el apellido.

Partesa.— Lanza de hoja ancha.

Partición irregular del escudo.— Cortinado, amante-lado, calzado, embrazado, contraembrazado, encaja­do, enclavado o endentado, adiestrado, siniestrado y flechado.

Partición regular del escudo.— Partido, cortado, tron­chado, tajado, terciado, cuartelado en cruz, cuartela­do en sotuer y

jironado.

Partido y medio cortado.— Escudo partido

 

cuyo cuar­tel izquierdo está cortado por una raya horizontal en dos particiones iguales.

Partido y partido.— Cuando al escudo partido se le parte a su vez el segundo cuartel.

Pasante.— Animal que se representa en actitud de andar.

Paté, cruz.— La cruz que tiene ensanchados sus ex­tremos. Cuatro de estas cruces formando corona es atributo de los Reyes de Armas.

Pegaso.— Caballo alado.

Pendón.— Insignia parecida a la bandera, un tercio más larga  que  ésta y redonda  por  el extremo.

Pentalfa.— Figura que se representa por una línea continua formando cinco ángulos.

Perchada.— Se dice del ave posada en un árbol o en una rama.

Peregrino.— Se le representa con capa, concha y cayado.

Perfilado.— Figura que lleva un trazo de distinto esmalte.

Perforada.— Pieza que a través de ella permite ver el campo.

Perla.— Se representa como una Y griega, cuyos án­gulos superiores tocan los del escudo y la base el centro de la punta de éste.

Pica.— Lanza larga que termina en un hierro peque­ño y agudo.

Pie.— Se representa de perfil.

Pierna.— Se pinta desnuda y compuesta del muslo al pie.

Pieza.— Es toda figura heráldica que se coloca en el campo del escudo, sin representar figuras naturales, artificiales o quiméricas.

Pila.— Pieza en forma de triángulo cuya base está en el jefe y es dos tercios de su anchura, y cuyo vértice está casi en la punta del escudo.

Pino.— Se le representa con tronco elevado y recto, dejando que entre sus ramas se vea el campo del escudo.

Pinzón.— Ave que se representa en forma

de mer­leta

Piñonada.— Toda pieza que se representa en forma de grada o en pirámide con escalones.

 

Pira.— Se forma con un triángulo cuya base parte de la punta del escudo, siendo un tercio de su anchura y su punta va casi hasta el centro del jefe.

Pisana, cruz.— La cruz cuyos extremos terminan en punta de lanza.

Pisón.— Figura heráldica de forma ovalada y alarga­da con dos argollas.

Planeta.— Se le representa como una bola y con anillo.

Plata.— Metal heráldico, representado por el color blanco, y linealmente dejando el

escudo o figura sin rellenar.

Plica.— Se emplea para la figura que representa una carta o sobre.

Plumado.— Escudo lleno de plumas.

Polaina.— Se representa cubriendo desde el tobillo a la rodilla.

Pometada, cruz,—La cruz cuyos extremos terminan en forma de bolas.

Porta.— Abertura que se ve en los costados

de los bu­ques para empleo de la artillería.

 

Potenza, cruz.— Es la cruz en forma de T.

Potenzada, cruz.— Es la cruz cuyos brazos forman una potenza.

Pozo.— Se representa cilíndrico con arco para poner la polea, cadena y cubo.

Prado.— Se le representa con ñores.

Puente.— Se le representa mazonado y al menos con un ojo.

Puente defendido.— El que se pinta con una o varias torres.

Punta del escudo.— Parte central del tercio inferior del campo del mismo. Tercio inferior de la superfi­cie del escudo.

Punta fija.— Cruz cuyo pie está afilado.

Punto de honor.— Centro de la línea del jefe.

Puño.— Se representa cerrado.

Púrpura.— Color heráldico que corresponde al morado y se representa por líneas diagonales del án­gulo superior izquierdo al inferior derecho.

Q

 

 

Querubín.— Se representa con una cara de niño y dos alas.

Quijote.— Pieza del arnés que cubre el muslo.

Quilla.— Esqueleto de un barco.

 

Quimera.— Tiene cabeza y pecho de doncella, garras delanteras de león,  traseras de grifo, la parte infe­rior del cuerpo de cabra y la cola de serpiente, en­roscada en su extremo.

Quina.— Cinco escudos de azur, en cruz, cargados con cinco dineros puestos en aspa. Son las armas de Portugal.

 

R

 

 

Racimo.— Se representa con tallo y hojas. Radiadas.— Coronas antiguas compuestas de radios. Raíz.— Cuando se deja ver en árboles o arbustos es preciso especificarlo.

Rampante.— Se dice del animal cuadrúpedo

que apa­rece enderezado sobre sus patas con las manos le­vantadas, la diestra alta y la siniestra algo más baja; la cabeza y cuerpo de perfil; boca abierta y lengua fuera; la cola hacia dentro, y mostrando las garras.

Ranversado.— Creciente cuyas puntas

miran a la punta del escudo

Rastrillada.— La puerta de los castillos, torres o for­talezas que tienen una puerta con rejas de punta

 

Ravisante.— Se dice del lobo en la postura del ram­pante.

Rayo.— Se representa por una línea en zig-zag.

Recortada, cruz.— Es la cruz, aspa o pieza que no lle­gan con sus extremidades al borde del escudo.

Recrucetada, cruz.— Es la cruz cuyos brazos termi­nan a su vez en otra cruz.

Rejilla.— Armazón de barras de hierro que llevan en la visera los yelmos.

Relámpago.—(Véase rayo).

Relevar.— Pintar las figuras con sus relieves, dando la sensación de salir fuera y tener bulto,

Reparticiones.— Son las subdivisiones que se dan en los cuarteles del escudo.

 

Repostero.— Tapiz en donde se bordan, cosen o pe­gan las armas de una corporación o linaje, etc.

Resarcetada.— La cruz que está rodeada por un filete.

Rey.— Se representa con manto y corona de pie o sedente.

Ristre.— Hierro que lleva el peto de la armadura para apoyo de la lanza.

Rodela.— Escudo pequeño ovalado o redondo.

Roel.— Pieza redonda que siempre ha de ser de color.

Roel bezante.— Es el roel partido, cortado,

troncha­do o tajado mitad de metal y mitad

de color.

Roelado.— Escudo que lleva roeles en número superior a 9.

 

 

Roquete.— Figura en forma de triángulo que se pone en el campo del escudo.

Rosa.— Se la representa de frente con sinnúmero de pétalos.

Rosa sostenida.— La que tiene tallo y hojas de dife­rente esmalte que el resto,

Rosario.— Se representa en forma ovalada con la cruz en punta.

Roseta.— Es una figura semejante a la estrella, de cin­co o más puntas; se diferencia de aquélla en que tie­ne una abertura redonda en el centro.

Rueda.— Se representa en forma circular y con radios.

Rustrado.— Escudo cargado de rustros.

Rustro.— Pieza en forma de rombo con abertura interior redonda.

 

S

 

 

Sable.— Color heráldico correspondiente al negro, que se representa por líneas verticales y horizontales que se cruzan.

Sable.— Se representa curvo.

Sagitario.— Es el centauro que se representa en actitud de disparar un arco.

Salamandra.— Se representa con cola larga, manchas en la piel y en medio de llamas.

Sambuca.— Máquina de guerra para el asalto de fortalezas.

San Andrés, cruz de.— También llamada.

Cruz de Borgoña. Es un aspa formada por ramas, que las menores aparecen cortadas.

San Antonio, cruz de.—(Véase egipcia).

Sandalia.— Se representa por una suela con dos correas cruzadas.

Santiago, cruz de.— De gules, con el trazo inferior en forma de hoja de espada, saliendo el superior de una panela, y siendo los laterales flordelisados.

Santo Espíritu, cruz de.— Es la Cruz de Lorena,  con las terminaciones hendidas.

Santuario.— Se representa sobre un monte con cam­panario e iglesia.

Sauce.— Se le representa con tronco derecho y con muchas ramas y ramillas.

Sembrado.— Se dice del escudo cargado de muchas piezas iguales y que en sus bordes aparecen sus mitades.

Sepulcro.— Se representa por una construcción rectangular con una cruz.

Serpiente.— Se la representa nudada, ondeada, y en círculo mordiéndose la cola.

Sierpe.— Nombre que se da en Heráldica a

los rep­tiles ofidios.

número supe­rior a 9.

 

 

 

 

 

 

Sierra.— Se representa por un bastidor que tiene una línea horizontal en su mitad y una cruceta.

Siglado.— Se dice el escudo que lleva letras.

Silla.— Aparejo para montar a caballo; se la repre­senta con estribos colgantes.

Siniestra.— Parte izquierda.

Siniestrada.— Toda pieza o figura que tiene otra a su izquierda.

Siniestrado.— Escudo que lleva su quinta parte siniestrada de distinto esmalte que el resto del campo.

Sinople.— Color heráldico que corresponde al verde y se representa por líneas oblicuas del ángulo alto diestro al inferior siniestro.

Sirena.— Figura quimérica con cuerpo de mujer y cola de pez; se la pinta con un espejo con mango en la diestra y un peine en la siniestra. Puede tener dos colas y  estar  de  frente,   de  perfil y sin brazos,

Sobre el todo.— Se dice del escusón o piezas que se colocan en el centro de un cuartelaje.

Sobre el todo del todo.— Escudete que está sobre un escusón cuartelado.

Sol.— Se representa por un círculo que lleva ojos, nariz y boca, rodeado de 16 rayos, ocho rectos y ocho ondulados.

Soportes.— Son las figuras de animales reales o quiméricos que se ponen a los lados o detrás del escudo, apoyándose éste en sus garras.

Sotuer.— Pieza formada con la banda y barra de un ancho de un tercio del escudo. Es igual que aspa.

Sumada.— La pieza o figura que en su parte superior tiene otra figura unida a ella,

Superada.—(Véase surmontada).

 

 

Sumada.— La pieza o figura que en su parte superior tiene otra figura unida a ella,

Superada.—(Véase surmontada).

 

Surmontada.— La figura que tiene otra pieza encima, pero sin tocarla.

Svástica, cruz.— Cruz de brazos iguales cuyos extremos doblan en la misma dirección

 

T

 

 

Tajado.— Escudo dividido por una línea diagonal desde el ángulo siniestro superior al diestro inferior en dos partes iguales.

Tambor.— Se representa por un cilindro con bases generalmente de diferente esmalte.

Tao, cruz.— La cruz formada por una traviesa horizontal de cuyo centro sale hacia abajo otra perpendicular más larga, semejante a una T.

Tárida.— Embarcación ancha y con destino principal para la conducción de máquinas de guerra.

Tarja.— Escudo grande, en diferentes formas, que protegía todo el cuerpo.

Tau.— Signo en forma de T que tiene el significado de elegido de Dios.

Tenantes.— Figuras de ángeles o humanas que, puestas detrás o a los lados del escudo, sostienen a éste.

Terciado.— El escudo dividido en tres partes iguales por líneas perpendiculares, horizontales o diagona­les diestra y siniestra.

Terciado en banda.— Escudo dividido en tres partes por dos líneas diagonales de diestra a siniestra.

Terciado en barra.— Escudo dividido en tres partes iguales por líneas diagonales de siniestra a diestra.

Terciado en faja.— Escudo dividido en tres partes iguales por dos líneas paralelas horizontales.

Terciado en palo.— Escudo dividido en tres partes iguales por dos líneas paralelas verticales a la base.

Tercias.— Las fajas disminuidas a un sexto

de su an­cho ordinario, que se colocan en el escudo repitiéndose tres veces. Se pueden poner en situación de banda, barra y sotuer.

Terraza.— Punta del escudo que se

asemeja a un montículo no regular y que suele cubrir las raíces de los árboles o sobre el que figura un animal.

Terrazada.— La figura que está sobre laterraza.

Testuz.— El frente de los animales que tienen cuer­nos.

Teutónica, cruz.— Cruz paté que termina con extremidades convexas y el brazo inferior más largo.

Tiara.— Mitra alta rodeada de tres coronas y cimada de un globo de oro con una cruz, propia de los Papas.

Tienda de campaña.— Se suele representar cuadrada, con cubierta inclinada y puerta.

Tigre.— Se le representa pasante o con las cuatro patas en el suelo.

Timbrado.— Es escudo que en su parte exterior superior lleva una corona, yelmo, etc.

Timbre.— Todo ornamento exterior y superior del escudo.

Timón.— Se representa por un palo y un tablón más ancho en su parte inferior.

Timón, rueda de.— Se representa redonda y radiada interior y exteriormente.

Toisón.— Adorno exterior del escudo. Se limita exclusivamente al collar de la Orden del Toisón de Oro.

Tornao.— Creciente cuyas puntas miran a la diestra del escudo.

Toro.— Se le representa pasante, en caso contrario debe indicarse.

Torre.— Se la representa sin torrecilla alguna.

Torreón.— Se representa cuadrado y rectangular.

Tortillada.— Se dice de la cabeza de moro que tiene una cinta en su frente.

Tortillante.— Dícese del ofidio que se representa con la cola ondulada.

Tortillo.—(Véase roel).

Traversa.— El bastón cuyas puntas no tocan los ángulos del escudo, siendo su longitud de un tercio de la de la banda. Colocado en barra puede indicar bastardía.

Trebolada, cruz.— La terminada en hojas de trébol.

Trechor.— Orla estrecha que se pone dentro del es­cudo. Su anchura es la mitad de la orla. El trechor puede ser simple o doble.

Tres, dos, una.— Se dice de seis piezas bien ordena­das que van tres en jefe, dos en el centro y una en la punta.

Triángulo.— Se representa equilátero.

Tricúspide, cruz.— La hueca que remata en tres pun­tas, y tiene figura parecida a las clavelinas de cuatro hojas.

Tridente.— Cetro en forma de fisga, que es símbolo de Neptuno.

 

Trifolio.— La hoja heráldica que se compone de tres partes.

Triqueta.— Figura compuesta de tres piernas con una cabeza de mujer en su centro.

Trompeta.— Tubo largo que ensancha desde la bo­quilla al pabellón y lleva cintas.

Tronera.— Abertura de las fortalezas.

Truncada, cruz.— La formada por rectángulos o cua­drados separados entre sí.

 

 

U

 

 

Unicornio.— Animal fabuloso con figura de caballo y un cuerno recto en su frente; se representa pasante y saltante.

Uno sobre el otro.— Cuando en el escudo aparecen varias figuras unas sobre las otras con distancias entre ellas.

 

 

 

Uñado.— La pezuña del animal con distinto esmalte que el resto del cuerpo.

Uva.— Se representa siempre en racimos.

 

 

V

 

 

Vaca.— Se la representa siempre pasante.

Vacía, cruz.— Es la fileteada que deja ver en su centro el campo del escudo.

Vaina.— Funda de laspada.

Valija.— Bolsa de cuero con asa.

Valona.— Cuello grande y vuelto sobre la espalda y hombros.

Valle.— Se representa entre dos montañas.

Vara.— Un palo disminuido a un tercio de su ancho normal.

Veleta.— Se pone en algunos campanarios y se re­presenta en forma de saeta.

Venablo.— Flecha.

Venera.— Concha semicircular con estrías.

Verados.— Los veros cuyo metal y color no sean plata y azur.

Vergueteado.— El escudo que lleve diez palos de metal y color.

Vero.— Especie de campana que repitiéndose, se representa siempre de plata y azur.

Veros en ondas.— Los veros que se

 

representan for­mando ondas.

Veros en punta.— Los veros que se colocan en posición las puntas con las bases de otros veros.

Vestido.— El campo del escudo que pone un losan­ge o un óvalo de modo que las puntas no toquen los lados del escudo.

Víbora.— Se la representa mordiéndose la cola, ondeada o nudada.

Vibradas.— Las piezas que se representan en forma de ondas cuadradas o de gradas.

Vid.— Se representa con tronco retorcido, vástagos largos, hojas y racimos

Villa.— Se suele representar con casas puestas a continuación y en tres o cuatro órdenes a manera de fajas.

Violín.— Se representa con caja de madera ovalada, dos aberturas en forma de S y mástil con clavijas.

Volcán.— Monte de cuya cima salen llamas.

Vuelo.— Las dos alas de las aves o piezas aladas.

 

 

Y

 

 

Yelmo.— Parte de la armadura que sirve para res­guardar la cabeza y rostro; suele llevar corona y burlete con penacho de plumas y es un timbre o adorno exterior del escudo muy común.

 

Yugo.— Instrumento que tiene dos semicírculos; en ocasiones va acompañado de correas o cordones,

 

Z

 

 

Zapato.— Se representa alto y abierto.

Zarpa.— Cuando se representa solamente la mano de ciertos animales con dedos y uñas.

Zarza.— Se pinta con troncos sarmentosos

 

Zigzag.— Particiones formadas por una línea quebrada que forma alternativamente ángulos entrantes y salientes.

Zorra.— Se la puede poner en cualquier postura he­ráldica correspondiente a animal cuadrúpedo, excepto la de levantada

APÉNDICE DOCUMENTAL

Árbol genealógico de los Mergelina. (Según Miguel Flor Amat)

Fernando de Mergelina (Bachiller), casó con Juana Gasque.

Juan de Mergelina, casó con Catalina Mellinas.

Luis de Mergelina, casó con Luisa Gasque y Medina.

Luis de Mergelina y Gasque, casó con Leonor Miño.

Cristóbal de Mergelina, casó con Ángela de la Mota.

Luis Antonio de Mergelina, casó con Catalina Núñez de Orellana. 

(Caballero de Montesa, corregidor de Valencia y

Superintendente de los Reinos de Valencia y Murcia).

 Cristóbal de Mergelina, casó con Juana Soriano Bernal de la Selva.

(Caballero de Santiago).

Joaquín de Mergelina, casó con Úrsula Pando Galiano.

(Caballero de Calatrava).

Cristóbal de Mergelina, casó con Josefa Colomer, Marquesa de Colomer

(Caballero Maestrante),

Joaquín de Mergelina, casó con Ana María Cervera Alburquerque.

(Marqués de Colomer).

Trinidad de Mergelina, Cervera, Colomer y Albuquerque, casó con Juana Llorens Bayer Chiva y Segarra.

(Caballero de Malta).

 Trinidad de Mergelina, Llorens, Cervera, y Bayer, casó con Enrique Selva Mergelina López de Oliver y Selva.

  

BIBLIOGRAFÍA

 

Ayuntamiento deAgullent.

Notas facilitadas por la secretaría 2004.

Ayuntamiento de Ayelo de Malferit.

Notas facilitadas por la Srta. María Jesús, del Archivo Municipal 2004.

Ayuntamiento de Bocairente.

Información facilitada por D. Joseph Vilarrubia Juan 2004.

Ayuntamiento de Fontanars dels Alforins.

Notas Secretaría 2004

Ayuntamiento de Fuente la Higuera.

Notas facilitadas por el Sr. Secretario 2004

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Correspondencia 1990.

Bernabeu Galbis, Alfredo.

El nom d’Ontinyent, Titols Honorifics, la Bandera i l’Escu.t

Servei de Publicacions de l’Excm. Ajuntament d’Ontinyent 1995

Bernabeu S., Alfred; Gandía, Josep; Gironés, Ignasi; Ribera, Agustí.

Història básica d’Ontinyent.

Servei de Publicacions de l’Excm. Ajuntament d’Ontinyent 1995.

Vicent Hurtado Montañana, Javier Peñarrocha Gantes, Josep M. Sancho i Carreres, José M. Tomás Llavador, Arquitectes.

Catàleg del Patrimoni Arquitectònic i Urbanistic d’Ontinyent.

Ayuntamiento de Ontinyent 1982.

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Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid 1999.

Crónica. 

Revista semanal de Ontinyent (3 octubre 2000).

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Cuartas, Augusto.

Apellidos catalanes.

Paraninfo, Madrid 1987.

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El triángulo II, La cuestión de palacio.

Editorial Planeta S.A. Barcelona, 1990

El Periodic d’Ontinyent.

Artículos de Santiago Sanchis Mullor,  15 enero 2005.

Artículo de C. B. P. 29 enero 2005 

Esquerdo, Onofre.

Nobiliario Valenciano.

Generalitat Valenciana 2002.

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Correspondencia 2005.

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Impresión M. García Cantos. El Puig, 1972.

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Tipografía Minerva, Ontinyent 1992.

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Museu Arqueològic de Ontinyent i La Vall d’Albaida (MAOVA).

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Instituto Gallach de Librería y Ediciones, S. L. 1959.

Ybarra y Bergé, Javier

Escudos de Vizcaya ,tomos  I y II.

Librería Villar, Bilbao, 1967.

El Glosario ha sido tomado del

DICCIONARIO HERÁLDICO Y NOBILIARIO DE LOS REINOS DE ESPAÑA.

  

 

INDICE

 

 

 

 

Pág.

 

 

 

5

 Prólogo

7

Introducción

 

 

 

EL ESCUDO DE ONTINYENT

 

 

 

 

11

Grabado escudo de Ontinyent, en Ordenanzas Municipales de 1767

   12 

Escudo Ontinyent , pórtico antiguo Ayuntamiento

14

Escudo Ontinyent bandera de Ontinyent, Ayuntamiento

15

Grupo escudos, Ayuntamiento de Ontinyent

16 

Escudo Ontinyent en bulto, desaparecido, se encontraba en el Museo de la Ereta

17

Escudo Ontinyent, a la entrada a la  Glorieta

18

Escudo Ontinyent, en la Torre Sta. María

19 

Escudo Ontinyent, en el patio de acceso al Hotel Pou Clar

20

Escudo Ontinyent, casino Círculo Unión Liberal

22

Escudo Ontinyent, decoración en la Casa García de la Umbría

23

Escudo Ontinyent, fachada Caja Ahorros

26

Escudos Ontinyent antiguo despacho Ayuntamiento

 

 

 

ESCUDOS REALES EN ONTINYENT

 

 

    29

Escudo Constitución de Cádiz, plaza Mayor, fachada antiguo Ayuntamiento

30

Carlos II, fachada iglesia de San Carlos,

32

Imperial de Carlos II, y recordatorio de Carlos IV, fachada antiguas cárceles,

34

Escudo 1804, gremio “peraires”, calle Tirador

 

 

 

ESCUDOS DE LA NOBLEZA

 

 

37 

Conde Torrefiel, calle Magdalena, 1

41  

Conde Torrefiel, Finca La Torre, Fontanars dels Alforins

43

Donat, Calle Purísima 66

44

Donat, Alquería els Frares (desaparecido)

45

Osca y otros, Santa Rosa 24

46

Osca, finca La Sicilia, Fontanars dels Alforins

47

Osca, desaparecido

48

Maestre, finca San Eduardo, Fontanars dels Alforins

49

Marqués de Colomer y otros, finca San José, Fontanars del Alforins

50

Sagranada y Beneyto,  finca San José, Fontanars dels Alforins

51

Barón de Santa Bárbara, Mayans 26

53

Barón de Santa Bárbara, finca Santa Bárbara

54

Milà de Aragó (desaparecido)

55

Falcó y otros (desaparecido)

56

Arbuixech, calle Iglesia

57

Arbuixech, Arzobispo Segriá, 28

58

Borja, Plaza Sant Roc

59

Calatayud, Calle San Jaime 8

60

Calatayud, finca Casa García de Tortosa, Partida Solana

61

Calatayud, finca Casa Baixa , Partida Umbría

62

Calatayud, finca Casa García. Partida Umbría

63

Calatayud,  finca Hacienda San Isidro, Fontanars dels Alforins

65

Calatayud, calle Miguelete de Valencia

66

Nieuland, casa Mayans 23

68

Nieuland, casa Nieuland, Mayans 25

69

Nieuland, finca Sant Vicent de La Solana

70

Mayans, Mayans, 24

72

Colomer, Gomis 3

74

Llorens, Gomis 3

75

Melo de Portugal, Dolores, San Jaime 11

76 

Encina y Castellví, finca Casas García de Simó, Partida Solana    

78

Simó, Edificio Plaza de la Concepción

80

Escudos falso, en Casa García de Simó, Partida Solana

80 

Escudo falso en finca La Clariana, Partida Solana 

81

Mergelina, finca de La Umbría

82

Colomer y Mergelina, calle San Jaime 2

83

Puig, casa conocida por Velázquez, Tomás Valls 16

86

Puig, Casa dels Pins, Fontanars dels Alforins

87

Fernández de Mesa, Tomás Valls 16, (desaparecido)

89

Matas, Tomas Valls, antiguo cine Onteniense,  (desaparecido)

90

Latonda o , (desaparecido) 

94

Marquesa de San Joaquín y Pastor. Torre Emilia, Partida Umbria

97

Nicolau de Mallorca y otros, casa García de la Umbría

98

Garriga o Garrigues, finca Santa Bárbara, Partida Umbría

100

Sanchis del Castillo, finca Santa Rosa, Partida Solana  

101

Melo de Portugal, Marqués de Vellisca, Fontanars dels Alforins

103

Blasco, palacio fortaleza Duquesa de Almodóvar, Barrio Medieval de Ontinyent

105

Pastor y Rodríguez, Vizconde de Morera, colección particular

106

Pla de les Armes. Este escudo se halla en la finca Misalgar, Partida Umbría

107

Lope Vaillo Calderón, iglesia de Sta. María

109

Barberá

110

Nadal, calle Arzobispo Segriá

112

Sandoval, plaza Sto. Domingo, 28

 

 

 

ESCUDOS ECLESIÁSTICOS

 

 

114

Ripoll, Finca Presencia, Umbría

115

Sisternes, Ermita de la Concepción, Ontinyent

116

Obispo Úbeda

 

 

 

PIEDRAS CLAVE DE SANTA MARIA

 

 

118

Escudos en piedras clave de Sta. María

 

 

 

 

 

 

 

OTROS ESCUDOS

 

 

129

Alforí

130

Agullent

131

Ayelo de Malferit

132

Bocairente

133

Fuente la Higuera

 

 

135

Glosario

 

 

153

Apéndice documental

 

 

155

Bibligrafía

  

 

INDICE ALFABÉTICO

 

 

 

 

 

 

Pag.

 

130

Agullent

129

Alforí

153

Apéndice documental

57

Arbuixech, Arzobispo Segriá, 28

56

Arbuixech, calle Iglesia

131

Ayelo de Malferit

109

Barberá

53

Barón de Santa Bárbara, finca Santa Bárbara

51

Barón de Santa Bárbara, Mayans 26

155

Bibligrafía

103

Blasco, palacio fortaleza Duquesa de Almodóvar, Barrio Medieval de Ontinyent

132

Bocairente

58

Borja, Plaza Sant Roc

63

Calatayud,  finca Hacienda San Isidro, Fontanars dels Alforins

65

Calatayud, calle Miguelete de Valencia

59

Calatayud, Calle San Jaime 8

61

Calatayud, finca Casa Baixa , Partida Umbría

60

Calatayud, finca Casa García de Tortosa, Partida Solana

62

Calatayud, finca Casa García. Partida Umbría

30

Carlos II, fachada iglesia de San Carlos

82

Colomer y Mergelina, calle San Jaime 2

72

Colomer, Gomis 3

37 

Conde Torrefiel, calle Magdalena, 1

41

Conde Torrefiel, Finca La Torre, Fontanars dels Alforins

44

Donat, Alquería els Frares (desaparecido)

43

Donat, Calle Purísima 66

76

Encina y Castellví, finca Casas García de Simó, Partida Solana    

34

Escudo 1804, gremio “peraires”, calle Tirador

  29

Escudo Constitución de Cádiz, plaza Mayor, fachada antiguo Ayuntamiento

80

Escudo falso en finca La Clariana, Partida Solana 

12 

Escudo Ontinyent , pórtico antiguo Ayuntamiento

14

Escudo Ontinyent bandera de Ontinyent, Ayuntamiento

16 

Escudo Ontinyent en bulto, desaparecido, se encontraba en el Museo de la Ereta

17

Escudo Ontinyent, a la entrada a la  Glorieta

20

Escudo Ontinyent, casino Círculo Unión Liberal

22

Escudo Ontinyent, decoración en la Casa García de la Umbría

19 

Escudo Ontinyent, en el patio de acceso al Hotel Pou Clar

18

Escudo Ontinyent, en la Torre Sta. María

23

Escudo Ontinyent, fachada Caja Ahorros

118

Escudos en piedras clave de Sta. María

80

Escudos falso, en Casa García de Simó, Partida Solana

26

Escudos Ontinyent (Antiguo despacho Ayuntamiento)

55

Falcó y otros (desaparecido)

87

Fernández de Mesa, Tomás Valls 16, (desaparecido)

133

Fuente la Higuera

98

Garriga o Garrigues, finca Santa Bárbara, Partida Umbría

135

Glosario

11

Grabado escudo de Ontinyent, en Ordenanzas Municipales de 1767

15

Grupo escudos, Ayuntamiento de Ontinyent

32

Imperial de Carlos II, y recordatorio de Carlos IV, fachada antiguas cárceles,

7

 Introducción

90

Latonda o , (desaparecido) 

74

Llorens, calle Gomis 3

107

Lope Vaillo Calderón, iglesia de Sta. María

48

Maestre, finca San Eduardo, Fontanars dels Alforins

49

Marqués de Colomer y otros, finca San José, Fontanars del Alforins

94

Marquesa de San Joaquín y Pastor. Torre Emilia, Partida Umbria

89

Matas, Tomás Valls, antiguo cine Onteniense,  (desaparecido)

70

Mayans, Mayans, 24

75

Melo de Portugal, Dolores, San Jaime 11

101

Melo de Portugal, Marqués de Vellisca, Fontanars dels Alforins

81

Mergelina finca de la Umbría

54

Milà de Aragó (desaparecido)

110

Nadal, calle Arzobispo Segriá

97

Nicolau de Mallorca y otros, casa García de la Umbría

66

Nieuland, casa Mayans, 23

68

Nieuland, casa Nieuland, Mayans 25

69

Nieuland, finca Sant Vicent de La Solana

116

Obispo Úbeda

45

Osca y otros, Santa Rosa 24

47

Osca, (desaparecido)

46

Osca, finca La Sicilia, Fontanars dels Alforins

105

Pastor y Rodríguez, Vizconde de Morera, colección particular

106

Pla de les Armes. Este escudo se halla en la finca Misalgar, Partida Umbría

5

 Prólogo

83

Puig, casa conocida por Velázquez, Tomás Valls 16

86

Puig, Casa dels Pins, Fontanars dels Alforins

114

Ripoll, Finca Presencia, Umbría

50

Sagranada y Beneyto,  finca San José, Fontanars dels Alforins

100

Sanchis del Castillo, finca Santa Rosa, Partida Solana  

112

Sandoval, plaza Sto. Domingo, 28

78

Simó, Edificio Plaza de la Concepción

115

Sisternes, Ermita de la Concepción, Ontinyent

 

 

 

AGRADECIMIENTOS:

 

Debo expresar mi reconocimiento y gratitud a todas las personas que me han ayudado con su paciencia y dedicación, a que este libro fuera posible, especialmente a mi amigo Vicente Ferrero Torró por su colaboración en el tratamiento informático y su compañía en su coche en múltiples desplazamientos; a Manuel Requena Collado por sus comentarios sobre el texto y por su amable prólogo; a Tomás Bordera y Bordera por localizarme varios escudos nobiliarios; a Cristina Tortosa Latonda por sus indicaciones sobre sus antepasados los Latonda. También doy las gracias a Caixa Ontinyent por incluir este estudio histórico sobre los escudos nobiliarios de Ontinyent entre sus publicaciones, sobre todo aquellas que configuran la historia, las  costumbres, el folklore, etc. de los pueblos y las  ciudades de la Vall d ‘Albaida, sin olvidar a mi viejo amigo Miguel Flor Amat de Villena, por sus comentarios sobre este estudio y facilitarme la cronología de los Mergelina.

También quiero expresar de nuevo mi agradecimiento a mi esposa Maruja por su ánimo y comprensión en la elaboración de este libro.

 J. Rafael Bernabeu Galbis.